110. El ladrillo

Relato:


Aquel día, yo venía muy enojada,
estaba fastidiada y todo me molestaba.!

christina_ramos_20Mi actitud en el consultorio era quejosa y poco productiva.
Detestaba todo lo que hacía y tenía.
Pero sobre todo, estaba enojada conmigo.

Aquel día sentía que no podía soportar -ser yo misma-.
Soy una tonta— dije (o me dije), — Una reverenda tonta.!
Creo que me odio..
—Te odia la mitad de la población de este consultorio.
La otra mitad te va a contar un cuento.!

—/—
Narración:
Había un tipo que andaba por el mundo con un ladrillo en la mano.
Había decidido, que a cada persona que lo molestara hasta hacerlo rabiar, le tiraría un ladrillazo.
Método un poco troglodita pero que parecía efectivo, ¿no?

Sucedió que se cruzó con un prepotente amigo, que le contestó mal.
Fiel a su designio, el tipo agarró el ladrillo y se lo tiró (no recuerdo si le pegó o no). Pero el caso es que después, al ir a buscar el ladrillo, esto le pareció incómodo.

Decidió mejorar el
-Sistema de autopreservación del ladrillo-

como él lo llamaba:

Le ató al ladrillo un cordel de un metro y salió a la calle.

Esto permitiría que el
ladrillo no se alejara demasiado.

Pronto comprobó que el nuevo método, también tenía sus problemas.
Por un lado, la persona destinataria de su hostilidad, debía estar a menos de un metro. Y por otro, que después de arrojarlo, de todas maneras tenía que tomarse el trabajo de recoger el hilo, que además, muchas veces se enrollaba y anudaba..

El tipo inventó así el -Sistema Ladrillo III-

El protagonista era siempre el mismo ladrillo,
pero ahora en lugar de un cordel, le ató un resorte.

Ahora sí (pensó), el ladrillo podría ser
lanzado una y otra vez pero solo, solito regresaría.

Al salir a la calle y recibir la primera agresión, Tiró el ladrillo.
Le erró… pero le erró al otro; porque al actuar el resorte, el ladrillo
regresó y fue a dar justo en su propia cabeza.

-El segundo ladrillazo-, se lo pegó por medir mal la distancia.
-El tercero-, por arrojar el ladrillo fuera de tiempo.
-El cuarto-, fue muy particular.

En realidad, él mismo había decidido pegarle un ladrillazo a su víctima y a la vez también había decidido protegerla de su agresión.

-Ese chichón fue enorme.!
Nunca se supo si a raíz de los golpes, o por alguna
deformación de su ánimo, nunca llegó a pegarle un ladrillazo a nadie-.

Todos sus golpes fueron siempre para él..

—Este mecanismo se llama -Retroflexión-, y consiste
básicamente en proteger al otro de mi agresividad.
Cada vez que lo hago, mi energía agresiva y hostil es detenida
antes de que le llegue al otro, por medio de -una barrera- que yo mismo pongo.

Esta barrera no absorbe el impacto,
simplemente lo refleja; y todo ese enojo, ese fastidio,
esa agresión -me vuelve a mí mismo-.!

Me regresa a veces con conductas reales de autoagresión: (daños físicos, comida en exceso, drogas, riesgos inútiles), otras veces con emociones o manifestaciones disimuladas (depresión, culpa, somatización).

Es muy probable que un utópico
ser humano, -iluminado-, lúcido y sólido, jamás se enojara.

Sería útil para nosotros no enojarnos.

Sin embargo una vez que sentimos la bronca, la ira o el fastidio, el único camino que los resuelve, es sacarlos hacia fuera transformados en acción. De lo contrario lo único que conseguimos, antes o después, es enojarnos con nosotros mismos.

Reflexión:
Podríamos decir que al enfrentarnos a un conflicto o a una dificultad concreta, casi siempre activamos el mismo botón y en consecuencia actuamos de la misma forma.

De tal forma que cada uno hace
honor a su nombre, con la actitud que asume:

Tenemos -al susceptible-
del grupo, que se altera a la primera.

-El pacificador-
que trata de buscar el acuerdo siempre,
manteniendo la calma.

-El polémico-
que busca alterar los ánimos
de los demás, etc.

Ya sabemos que cuanto más aguda sea la emoción inducida, más se impondrá nuestra respuesta habitual, siempre dependiendo de la historia de cada uno: -la relación familiar, ambiente escolar, compañeros, experiencias vividas, etc-.

Los perfiles a los que voy a hacer
referencia más abajo, se basan en la manera de pensar,
de vivir y de comportarse que tenemos ante un
conflicto concreto.

En cierto modo esa reactividad puede variar dependiendo del vínculo afectivo o contexto en el que se de:

Si nos hace una crítica nuestro -hermano-,
probablemente la reacción no sea igual a que si nos la hace nuestro -jefe-.

Posiblemente nos sintamos identificados con más de un perfil de los que mas adelante se detallan, o que no nos sintamos identificados con ninguno. De todos modos lo importante es que lleguemos a ser conscientes de nuestros comportamientos o reacciones repetitivas.

Algunos posibles perfiles son los siguientes:

1.- Agresivo:
En este tipo de casos, la emoción se apodera de la razón y la forma de defensa por la que opta, es por el contraataque.

Las personas que entran dentro de este tipo de perfil, no es que sean siempre agresivas, sino que ante un contexto concreto de conflicto o dificultad, reaccionan de ese modo.

2.- Tranquilo aparente:
Las personas que entran en este perfil, son aquellas que, de cuya reacción queda todo el mundo sorprendido.

Son enfados inesperados y terminan con la tranquilidad habitual que acompaña a estas personas.

3.- Paranoico:
Son personas que sus pensamientos e interpretaciones torcidas y malpensadas, les lleva a crearse una opinión muchas veces equivocada de los demás, con sus acciones.

Por lo tanto este tipo de personas suelen tener reacciones inadecuadas con respecto a la situación real, ya que todo es malinterpretado.

4.- Victima:
Su autoestima se ve afectada de forma muy habitual, ya que asume siempre el papel de inferioridad ante cualquier tipo de relación. Su reacción es siempre la de la queja, prefiere quejarse que actuar.

5.- Asertivo:
Este tipo de perfil, es el que mejor tiende a dominar las situaciones complicadas que se dan en las relaciones.

Son personas que tienen la habilidad de escuchar la opinión del otro, y de tener en cuenta las emociones ajenas. Además tienen la disposición de sugerir alternativas, que ayuden a solucionar el conflicto.

Tú y yo somos Uno,
no puedo hacerte daño, sin dañarme.

– Gandhi –

Artista-Cristina Ramos
Artista-Myles Sullivan

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *