CASO-Andrea

Llegó por la mañana, solicitaba empleo.

Era alta, blanca con pelo castaño claro, llegó por el anuncio fuera de mi casa, salí y la saludé, ella casi no alzaba la cabeza sólo los ojos me miraron y me dijo que venía por el anuncio (solicito muchacha), le pedí cartas de recomendación y me las mostró.

Le dije que pasara y nos sentamos a platicar, me comentó que necesitaba el empleo pues tenía 3 hijos y un adoptado. Quedamos que días vendría, se despidió y llegó el día acordado.

Joven de unos 35 años, tímida nunca alzaba la cara solo los ojos, ordenada, limpia buena trabajadora, pasaron unos meses y la empecé a conocer..

Primera plática:
Le pregunté como era su vida y sus ojos se llenaron de lagrimas; experimenté la misma sensación que siento cuando alguien llora:

¿Qué habrá en su corazón para que salgan gotas de agua de sus ojos?

La abracé y le dije que me contara.
Primero me dijo que nunca nadie le había preguntado como era su vida, y quedamos que media hora antes de su hora de salida iba a interrumpir el trabajo y nos sentaríamos a platicar y lo aceptó.

Pláticas subsecuentes:
Con el tiempo me fue platicando como había sido su vida.

Me contó que cuando ella nació su mamá murió, quedó sola con su papá y el papá al sentirse que no podía atenderla la dejó en manos de su abuela, pero poco tiempo después murió y se quedó con su abuelo, la trataba bien y le enseñaba muchas cosas, se sentía querida. Cuando ella tendría 10 años su abuelo murió y se la llevó una tía hermana de su papá.

Pláticas subsecuentes:
Esa tía tenía 3 hijas y nunca la trataron como familia, prácticamente la trataron como servidumbre, la tía la ponía a hacer trabajos de la casa después de ir al colegio mientras sus primas jugaban.

Las primas le echaban la culpa de cualquier desorden, desperfecto y hasta inventaban que les robaba sus cosas, le rayaban sus cuadernos de la escuela, se burlaban de ella, y como consecuencia de eso la castigaban con trabajos cada  vez más extenuantes.

Un día llegó su tío borracho y ella presenció como su tío vació un perol de agua hirviendo sobre una de sus primas por no haberlo saludado cuando él llegó. Hasta la fecha la niña está contrahecha, con el mentón pegado al cuello, pues tuvo quemaduras de hasta  3er. grado en todo el cuerpo.

Pláticas subsecuentes:
-Cada vez que platicabamos ella lloraba y me decía que nunca nadie se había interesado por ella.

Vivió en esa casa hasta cuando las primas la acusaron de haberles rayado sus cuadernos y la tía le dijo que pusiera las manos con las palmas para abajo y le pegó muchas veces con un palo hasta hacerla sangrar y romperle los huesos de las manos. -Ella tendría para aquel entonces 14 años; se salió como estaba y huyó.

No supo cuanto tiempo caminó hasta que se hizo de noche, y se paró debajo de un paradero de combis, lloraba, se sentía perdida, las manos sangrantes y sola.

Hasta que llegó una combi y el chofer se dio cuenta de su estado y le preguntó que le había pasado, ella le contó lo sucedido y él se detuvo unos minutos para pensar y le propuso llevarla con su mamá para que la curara; ella aceptó. Cuando llegaron a la casa, él le explicó a su mamá como la había encontrado y le pidió que la curara, la mamá la curó y duró con las manos entablilladas por un tiempo.

Pláticas subsecuentes:
-Me dijo que nunca lo había platicado antes con nadie.

El tiempo que ella vivió en esa casa la trataron bien, él la respetó hasta que un día su tía indagó donde estaba y se presentó en la casa. La tía llegó con la policía y dijo que él se la había robado y lo iba a meter a la carcel.

Ellos explicaron en que estado la habían encontrado y que él la había respetado.
Pues la tía dijo que solamente si él se casaba con ella no lo meterían a la cárcel, y en eso quedaron. El tenía 10 años más que ella y aunque se casaron él la siguió respetando hasta que cumplió 18 años.

Después de cumplir esa edad hicieron vida marital y de ahí nacieron 3 hijos varones.
Que tenían 9, 7 y 5 años. Le pregunté de su niño adoptado y me comentó que su mamá no lo quería y lo echó de la casa, el niño tendría 8 años cuando ella lo recibió en su casa.

-Me decía que se sentía bien platicando conmigo-

Le dije que porqué tenía que trabajar, que si su esposo no trabajaba y me contestó que ahora él casi no trabajaba, que tomaba mucho, que la maltrataba y ofendía delante de los niños.

-Cada vez que platicábamos yo le demostraba comprensión, le tomaba su mano. -Ella se sentía comprendida -No juzgada -Escuchada -Ayudada-

-Pero sobre todo, que alguien la quería-

Hablábamos de cómo era necesario hablar y qué podíamos corregir. Se llevaba alguna lectura que yo le proporcionaba y que le ayudaría. Se aficionó a la lectura y después le regalé una Biblia, pues antes nunca nadie le había hablado de Dios. Le dije que Dios la quería y que platicara con El.

Dijo que un día llegó a su casa un señor que venía de parte de su abuelito muerto y que en un testamento que dejó, le había heredado un dinero.

Ella recibió el dinero y compró un terreno donde fue construyendo cuarto por cuarto hasta que fue habitable y que en el jardín había plantado flores y árboles frutales.
En eso invirtió todo el dinero.
Esa era su actual casa.
Su esposo le dijo que como ella ya tenía dinero, él no trabajaría más.
Por eso ella trabajaba, para poder dar de comer a sus hijos y pagar todos sus gastos.

Esta relación entre ella y yo duró 8 años.
Cuando se fue la vi más segura, ya levantaba la cara, y cuando sonreía se le veía un marco de metal dorado en un diente.

En ocasiones hablamos por teléfono y me cuenta como está,
como están sus hijos y como está su vida ahora.

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