Trastorno Afectivo Bipolar: TAB- Ana


-El fin del mundo-

-Ana-, cuyo nombre no revelamos para proteger su privacidad,
tiene la voz dulce y un fuerte acento mexicano.

cherry-blossom-annie-keenNuestra primera conversación fue breve, pero
suficiente para darme cuenta de que tenía que hacerle una pregunta:

¿Quieres que te llame en otro momento para entrevistarte, o prefieres escribir sobre cómo ha sido tu experiencia de vivir con una enfermedad mental?

Su respuesta era previsible.
-Tengo 40 años, estoy casada, soy médico, ama de casa, madre de dos hijos adolescentes, primer y único caso psiquiátrico en tratamiento de la familia, octava de nueve hijos, escribió.

-Llevo 11 años con el -Trastorno Afectivo Bipolar- (TAB), que me diagnosticaron a los 37 años. Ha sido un proceso largo, los primeros ocho años tuve un diagnóstico erróneo y un manejo inadecuado.

De acuerdo con la Guía Latinoamericana del Diagnóstico Psiquiátrico, el TAB (trastorno afectivo bipolar), se caracteriza por dos o más episodios, en los cuales el humor y los niveles de actividad del paciente,
se hallan profundamente perturbados.

-A lo largo de mi enfermedad he tenido -cinco eventos psicóticos-, -cuatro internamientos, recaídas que ya se me estaban haciendo costumbre, y sentimientos de desesperanza-. -La incertidumbre era ya una constante en la penumbra de mi vida-, contó -Ana-.

Ana:

-Aún recuerdo con claridad mi primer episodio de psicosis: -por la madrugada mi mirada se centraba en las luces rojas de la ciudad, anunciando que algo malo estaba por venir-. Recuerdo haber manejado alrededor de las cuatro de la mañana en sentido contrario, exponiendo mi vida y la de los demás.

-Los periodos de psicosis, -son como si tuviera una bomba de tiempo, que traía desde mi nacimiento, una amenaza constante, una bomba que hubiese sido programada para detonar a mis 29 años de edad, teniendo como único objetivo partir mi alma en mil pedazos-.

-Mis emociones buscaban una vía de escape, como si se agitara una bebida gaseosa y al explotar, todos mis sentimientos se desparramaran por la fuerza intensa e incontrolable.

-La emoción que más me invadía era el miedo. Miedo a que algo grave me ocurriría o que algo le pasaría a mi familia (…) Tenía presentimientos de que el mundo se iba a terminar y en realidad no era así, el fin del mundo llegaba a mi pequeño universo.

— Efectos —
La Guía Latinoamericana del Diagnóstico Psiquiátrico,
señala que en algunos casos la perturbación -consiste en una elevación del humor, y en un incremento de la energía y de la actividad
(hipomanía o manía),

y en otras, en un decaimiento del humor y en una disminución
de la energía y de la actividad (depresión)-.

De acuerdo con la OMS, hay mucho desconocimiento sobre el hecho de que una enfermedad mental, es una condición que puede ser tratada.

-Ana- ha experimentado ambos extremos.
-En los periodos de manía tengo una gran actividad cerebral,
mi creatividad aumenta, es un estado de mucha plenitud y mucha satisfacción
y donde uno siente interés por realizar muchas actividades.

-Uno piensa que está de maravilla, pero lo cierto es que no es así, -el cerebro está sufriendo (…)- Tengo problemas de sueño, (…) me da por hablar mucho, por gastar más dinero, puedo estar enfadada o irritada, tengo dificultad para concentrarme y esto se da, -porque la velocidad de mi pensamiento es muy acelerada, me es imposible frenarla-.

Por su mente, explicó, pasan contenidos e imágenes de diversa naturaleza.
Las percibe como si hubiesen sido filmadas en -cámara rápida-.
Algunas de ellas, -la atormentan-.

Los episodios de depresión los describe como:
-Una sensación de muerte, de que mi luz interna se está apagando, mis movimientos corporales son muy lentos. En mis días no existe la luz, pero sí la oscuridad.

Ana:
-Durante estos 11 años, me ha tocado sentir en carne propia, lo que es -padecer una de las enfermedades más graves de la mente, así como sentir todos los efectos secundarios que dejan los psicofármacos (…) y por si esto fuera poco, me toca cargar con el estigma y la marginación, en donde se me excluye y paso como un ser invisible ante la sociedad.

-Otra de las cosas que nos toca pasar a las mujeres que tenemos una enfermedad mental, es el -acoso sexual-, que nos toca sufrir por parte de algunos psiquiatras que nos atienden, esto es más común de lo que uno pudiera imaginar.

-Hace tres años, cuenta, comenzó a buscar información sobre el TAB y como -Alfonso-, http://www.ceadin.org/b/depresion-mayor-alfonso/ »,aceptó que su enfermedad forma parte de su vida.

-No elegí mi condición de salud, pero sí elijo día a día mi condición de vida (…)
De todo lo malo que puede tener una enfermedad psiquiátrica, -la buena noticia es que puedo decir que hoy, soy capaz de controlarla, de aceptar que es necesario tomar fármacos amigables para mi cerebro-.

Mejor no decirlo..!
Hay una parte de la familia de -Ana-, que no sabe sobre su enfermedad.

– No lo entenderían, les daría pena –
me dijo cuando conversamos.

Dévora Kestel, OMS:
En la sociedad, a los que sufrimos (enfermedades mentales), nos suelen llamar -locos-.

Pero he aprendido con el tiempo, que el cerebro y la mente se enferman tal como lo hacen otros órganos. -El estigma en torno a las enfermedades mentales responde en gran medida a la ignorancia que hay sobre ellas-.

Hay mucho desconocimiento sobre el hecho de que, -un problema de salud mental es una condición que puede ser tratada y mejorada. En algunos casos no se cura, pero se puede lograr una estabilidad tal que la persona puede vivir una vida normal-, señaló Kestel.

Y es que el estigma toca varias partes de la sociedad.

Si el lunes no vengo a trabajar porque
estuve deprimida y no me quería levantar de la cama,
-cuando regrese el martes, no lo voy a decir-

Pero si el lunes no vengo porque el fin de semana me rompí una pierna,
el martes les cuento a todos lo que me pasó:

¡Miren qué terrible lo que me pasó..!
Mis colegas me van a entender y me van a ayudar.

Pero si les digo que es -Depresión Mayor-, prefieren no saberlo..!
dijo la representante de la OMS.

-La familia-
En América Latina, existen varias organizaciones que apoyan a personas con trastornos mentales y a sus familias. En México, Voz Pro Salud Mental es una red de asociaciones civiles presente en doce estados. Comprender en qué consiste la enfermedad mental de un miembro de la familia es fundamental para la estabilidad del paciente.

-Ana- y sus parientes más cercanos han tomado los cursos psicoeducativos que la organización ofrece. -He encontrado alivio a mis angustias, compañía en mi soledad-, escribió. Y es que el apoyo de los parientes es vital para que los pacientes puedan ser tratados con eficacia.

De acuerdo con Gabriela Cámara, coordinadora de -Voz Pro Salud Mental-, es fundamental que los familiares se capaciten y aprendan de qué se trata la enfermedad y cómo evitar y manejar las crisis y las recaídas.

Ante un trastorno psiquiátrico, aseguró la experta, la dinámica familiar se ve afectada emocional y económicamente. -Son enfermedades para toda la vida y los tratamientos son caros-.

Cada miembro de la familia que tiene un ser querido con una enfermedad psiquiátrica, se ve afectado. Muchas veces ellos mismos presentan -Depresión Mayor-, pues por un lado deben cargar con una enorme carga emocional y por el otro, con el estigma de la sociedad que muchas veces -culpa al paciente y/o a su familia por tener un trastorno mental-, le indicó Cámara a BBC Mundo-.

Es fundamental, como familia,
aprender a comunicarnos de una forma más sana y efectiva,
poner límites y quitar culpas, señaló..!

La comprensión de los seres queridos marca una gran diferencia.
Pero después de tantos años de tratamiento,
ellos han llegado a entender lo que me pasa en vez
de criticarme-, escribió..!

Esperamos que encuentre útil la información de este articulo.

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SAPTEL “Sistema Nacional de Apoyo, Consejo
Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono”
(Cruz Roja Mexicana– 24 Hrs.) sin costo
Tel.- 52-59-81-21   –   01-800-472-78-35

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Llame al 911 (servicio de emergencia de los Estados Unidos)
o acuda a una sala de emergencias.
Llame gratis a la línea de emergencia del suicidio: 1–888–628–9454 para comunicarse con alguien de la Red Nacional de Prevención del Suicidio. El número para las personas con dificultades auditivas es 1–800–799–4TTY (4889)

Artista-Annie-Keen
Artista-Cassandra Barney