EXPRESIONES ENGAÑOSAS: Dr: -Yo le iba a explicar lo que a él le ocurre, porque él no se sabe expresar

∗ Dr: Yo le iba a explicar lo que a él le ocurre,
porque él no se sabe expresar —

Expresiones engañosas.!
— No siempre dicen, lo que quieres decir —

La psicoterapia para aprender a vivir,
es una compleja tarea que toma
toda la vida, y no siempre se logra el resultado deseado.

Esta psicoterapia fue escrita para -Aprender a vivir-
Ojala usted logre ese propósito..!

Es un esfuerzo más en este sentido, en su lectura usted encontrará una serie de expresiones escritas con la exactitud con que fueron manifestadas por una gran cantidad de personas atendidas por mí durante un cuarto de siglo de práctica profesional ininterrumpida, -ellas reflejan mecanismos reactivo-adaptativos- que conspiran contra el crecimiento personal de quienes las pronuncian, como-:

Las encargadas de justificar un -comportamiento anormal,
las de defensa para culpar a otros de lo que les ocurre por su propia manera de comportarse-, e impiden la introspección,
las que obstaculizan alcanzar el autoconocimiento y las que hacen más
difícil la solución de las dificultades…

∗ Dr. yo le iba a explicar lo que a él le ocurre,
porque él no se sabe expresar –

Así exponen con frecuencia quienes hacen todo lo posible
por llevar la voz cantante en el consultorio,
y la entrevista es el -momento idóneo para plantear sus
juicios sobre lo que está experimentando su ser querido-.

No dudo del valor de las opiniones de los familiares, que ayudan como información complementaria, a conformar un juicio mucho más cercano a la realidad. Mientras más fuentes de información se tengan, más conoceremos al sujeto que recaba nuestra ayuda.

Ahora bien, a veces sucede que determinados familiares, por lo general muy vinculados afectivamente al necesitado de ayuda, comienzan a darnos todos los detalles, sin siquiera permitirnos intercambiar unas palabras iniciales con el paciente.

Si logramos conocer el nombre del que se supone deba recibir la consulta
y le hacemos una pregunta, como por ejemplo:
-¿Dónde trabajas, José?,
el pobre José es interrumpido por el familiar, quien responde:
Él trabaja como ascensorista, pero hace tres días que no asiste a su trabajo-.

Y así sucesivamente. Y cuando le aclara que usted desea escuchar a José, que la consulta es de José, que quien está necesitado de ayuda es José, entonces hacen el consabido pronunciamiento.

Y claro, José no se expresa no porque no sepa, sino porque no se lo permiten. Y nunca aprenderá, mientras tenga alguien con una necesidad desmedida de protagonismo y de autoridad aberrante.

Estos familiares son muy susceptibles, se duelen con facilidad y se sienten maltratados cuando se les pide hacer silencio, fundamental para el ejercicio médico de entrevistar al enfermo que sufre. Algunos persisten en sus propósitos de ser voceros de su representado y no queda otra alternativa que pedirles de favor dejarnos a solas con el paciente. Éstos, por suerte, son los menos.

Cuando usted quiere que alguien aprenda a expresarse, lo más lógico es permitirle que lo haga por sí solo. Al principio no lo hará bien, más tarde lo hará menos mal, y finalmente será capaz de tener una comunicación fluida.

El ensayo y el error, y la corrección del error y el nuevo ensayo,
facilitan un adecuado aprendizaje.

Y ese aprendizaje debe facilitarse desde épocas tempranas de la vida, permitiendo a los hijos describir sus dolencias, invitándolos a expresar sus criterios, pidiéndoles su opinión sobre determinados asuntos con el objetivo de lograr desarrollar su capacidad de comunicación.

 

Prof. Dr. Sergio Andrés Pérez Barrero
Artista-Fred Calleri