AYÚDEME Dr: -Soy un desastre


Ayúdeme doctor..

— Deformaciones del pensamiento en la depresión —

— Soy un desastre —

De los síntomas que presenta la depresión, tristeza, apatía, inhibición, frustración, -los pensamientos negativos- parecen a primera vista, tener un papel secundario o que simplemente adornen un estado de ánimo con lamentaciones y negras consideraciones.

Pero esta visión no es acertada.
El papel de los pensamientos deformados- en la depresión resulta
sumamente importante:

La visión que se tiene de nuestra propia identidad y los juicios que hacemos sobre nuestras posibilidades en la vida, determinan en buena medida la aparición del desánimo.

Cuando comenzamos a creer que no tenemos méritos y capacidades como para poder llevar una vida digna e interesante, o cuando creemos que no podemos reconducir el curso de nuestros deseos después de una  frustración, o una desgracia, -estamos alimentando la tristeza-: -Creamos razones para sentirnos deprimidos-.

Estando ya tristes, es posible estar aún peor o mejorar, y ello depende en buena medida de qué es lo que pensamos de la situación actual y del futuro, y de cómo reaccionamos para salir de la tristeza inicial.

En ocasiones nos olvidamos de que somos seres biológicos, de carne y hueso, y no unos seres espirituales que podrían tolerar cualquier dosis de angustia y desánimo sin alterarse.

Si pensásemos que una persona que nos sigue los pasos es un criminal, notaríamos inmediatamente tensión muscular, aceleración del ritmo cardíaco, y un conjunto de reacciones físicas virulentas.

Vemos por consiguiente, que existe una relación evidente entre pensamiento (pensar que corremos peligro), y el cuerpo (que reacciona con mecanismos de alarma).

De igual modo existen pensamientos que producen desgana, acentúan la rabia o frustración y provocan más tristeza. De ahí que podamos añadir que el control del pensamiento, es fundamental en la depresión.

— Pensamiento Distorcionado —

Corregir el pensamiento distorsionado,
por medio del asesoramiento y ayuda de un profesional, es uno de
los recursos que existen para cambiar la depresión.

La forma de pensar del deprimido está llena de ideas negativas que se repite a sí mismo una y otra vez, creando así mayores dosis de malestar.

Este mecanismo mental, consiste en pensar que si algo es cierto en un caso, se puede aplicar a cualquier otro caso, aunque no sea demasiado parecido.

El deprimido es muy sensible al fracaso. Si algo le ha salido mal por ejemplo, se ha olvidado de algo, piensa que su memoria volverá a fallar cada vez que tenga que recordar otra cosa.

-Porqué no vas a visitar a tus amigos?
-Porque el otro día fui y no estaban en casa.
-Pero si un día no están seguramente los otros sí que los encontrarás.
-Es que cada vez que pienso en ir se me ocurre que no estarán, como la otra vez, y en mis condiciones no quiero hacer esfuerzos inútiles.

En este ejemplo la persona deprimida realiza una -falsa generalización-: Porque un día no encuentra a sus amistades en casa, ningún otro día puede estar segura de hallarlos. Este pensamiento le desanima de emprender una actividad, que le resultaría positiva para mejorar.

En cambio, -el pensamiento negativo-, influye en aislarla más del mundo exterior, desanimándola más a consecuencia de ello. Con frecuencia la facilidad con la que el deprimido realiza operaciones de falsa generalización, le llevan a justificar el abandono de toda suerte de actividades positivas que emprende.

Su antipatía por el  esfuerzo le hace decirse a sí mismo esta clase de ideas, a fin de encontrar un alivio inmediato al sufrimiento que le suscita el trabajo, aunque con ello sólo hace que empeoren las cosas. Es por consiguiente una conducta contraproducente que hay que evitar.

-No puedo distraerme, porque cuando leo una revista me entra dolor de cabeza.
-¿Intenta leer usted a menudo?
-No, porque un día lo hice, y como le digo me dolía la cabeza.
-¿Y ha probado alguna otra vez?
-Cuando voy a leer una revista de las que me compran en casa, pienso que si leo me dolerá la cabeza, y lo dejo.

En este ejemplo, vemos que la persona -generaliza demasiado-: lo que le  sucedió una vez cree que le volverá a suceder siempre. Pero no le dolerá la cabeza por leer una línea, ni dos.. o hasta donde sus condiciones físicas le permitan.

Esto es, entre realizar una  sana actividad recuperativa de un modo limitado, y no hacerla en absoluto, hay una diferencia.

Si el deprimido no hace cosas a su alcance no se recupera, lo cual no significa precisamente “hacer nada¯ sino “hacer algo¯, aunque sea muy modesto.

— Falsas Predicciones —

En esta deformación del pensamiento, el deprimido realiza pronósticos adversos de una forma tendenciosa, basándose en una consideración parcial de su experiencia anterior, o en una supuesta maldición o destino, que le llevaría ineludiblemente al desastre. Piensa que si algo le ha salido mal en el pasado, supongamos un matrimonio, es inútil que busque una nueva pareja porque igualmente le iría mal en la nueva relación.

-Dr. es inútil que me diga que vuelva a salir porque si conociese a alguien le haría la vida desgraciada.
-¿Porqué crees que forzosamente te iría mal?
-Porque yo no me entiendo con los hombres, o los hombres me acaban odiando.
-¿Has conocido muchos hombres?
-Sólo a mi ex-marido, pero con uno tengo bastante.
-¿Tú crees que todos los hombres son como tu marido?
-Supongo que habrá de todo.
-Si hay de todo, aceptarás que existen también hombres que te parecerían bien.
-Con la mala suerte que tengo, seguro que no doy con uno así.
-¿Y cómo es que basas tu mala suerte con los hombres en la experiencia con uno solo?
-¿No te parece más lógico pensar que si conoces el número suficiente, y te aseguras, puedes conocer a alguien adecuado?
-Tal vez tenga una de esas falsas predicciones, dr…

En este ejemplo podemos contemplar como funciona la falsa predicción: la mujer divorciada anticipa, basándose en su experiencia negativa matrimonial, que todas las relaciones nuevas que emprendiese serían catastróficas para ella.

No es muy difícil adivinar el efecto que tal profecía produce en ella: desanimarla de intentar rehacer su vida. Cada vez que le surja la idea de salir de casa a fin de hacer nuevos conocidos, le inviten a una fiesta, le sugieran acudir a una asociación de separados, etc. , ella renunciará basándose en la creencia de que es inútil.

Por otra parte, el hecho de tener una idea de su futuro -sin salida-, vuelve su situación actual muchísimo más trágica, y por lo tanto estamos ante un factor de desánimo que mantiene su depresión. Con frecuencia -la falsa profecía- se hace realidad, no porque el sujeto tuviera razón, sino porque va tan mal predispuesta que él mismo provoca la reacción adversa.

Ejem:
Un ejecutivo deprimido pensaba que perdería un contrato importante para la empresa. Fue tan predispuesto al fracaso a la entrevista con su cliente que se mostró desinteresado, hostil y grosero, convencido de que era una pérdida de tiempo. Su comportamiento, provocado por este mecanismo de la profecía que se autocumple, fue tan negativo que el cliente rechazó la oferta. Despues de que  el psicólogo le mostró la distorsión del pensamiento y la forma de repararlo, el ejecutivo volvió a intentarlo de nuevo, dando explicaciones y pidiendo    disculpas por su comportamiento anterior. Pudo salvar en el último momento el contrato para la empresa.

— Catastrofismo —

Esta es una de las primeras distorsiones que aparecen en la depresión, y por la que las demás personas se dan cuenta de que alguien está deprimido: por su afición a ver todo desde el lado malo, pesimista y negativo.

Consiste en creer que lo peor es lo que tiene mayores probabilidades de ocurrir.

Con frecuencia el deprimido expresa sus ideas catastrofistas con expresiones verbales como:
1.- Todo acaba mal.
2.- Nadie se interesa por nadie.
3.- Si lo intentase no lo conseguiría.
4.- No podré hacerlo.
5.- Me saldrá mal.

Los juicios catastrofistas,
también se dan en la valoración adversa de los acontecimientos.

Cuando al deprimido le ha ocurrido algo que no es absolutamente perfecto, o ha conseguido un logro parcial, su valoración es muy tendenciosa, diciendo cosas como:
1.- Me salió fatal.
2.- No he conseguido nada.
3.- Todo fue inútil.
4.- Soy un desastre.

Soy incapaz de tener la casa limpia, no hago nada. Antes era capaz de tenerlo todo ordenado y limpio y en cambio ahora, soy un desastre.

-¿Podrías decirme los trabajos que realizaste hoy?
-Me limité a fregar los platos tarde, casi a la hora de comer; escobé un poco y fregué por encima; luego me limité a quitar los trastos que estaban a la vista.

-Pues parece que eso de que no has hecho nada no es del todo exacto..
-Pero antes era muy hacendosa. Limpiaba los cristales, y lavaba los platos después del desayuno, en cambio ahora me agoto enseguida y no tengo ganas de hacer nada.

-Sin embargo tienes una visión catastrofista de tu actuación. Como te comparas con tu rendimiento de cuando estabas animada, desprecias totalmente lo que sí  haces, que es menos, pero que existe: escobas, friegas, lavas platos y otras tareas que no has mencionado.

Dado tu estado actual, no esta tan mal. Por ejemplo, si tuvieras que ponerte una nota, como en la escuela , de uno a diez, ¿qué te pondrías?
-Un cinco pelado.
-Pues un aprobado no es precisamente un desastre! Simplemente es un rendimiento menor dado que estas deprimida.
-Bueno, quizá he exagerado algo..

Esta ama de casa tiene una visión catastrofista de su
rendimiento, de los resultados de su esfuerzo por mantenerse lo más cerca de la normalidad posible en su estado de desánimo.

Por un lado exagera lo que -debería hacer-, pues parte de las tareas que dice no hacer (como limpiar los cristales), en realidad solamente las realizaba cuando hacía limpieza general de la casa, pero no cada día.

Por otro lado minimiza lo que hace bien, o incluso no lo nombra (por ejemplo también salía a comprar, cocinaba, iba a buscar a los niños a la escuela, etc.).

De esta forma crea artificialmente un -desastre-,
que en
realidad no es sino una deformación del juicio valorativo.

 

Deformaciones del pensamiento en la depresión.
Por: José Luis Catalán Bitrián