Tu, emociones y enfermedad

 

— Una emoción —

Es un proceso que se activa cuando el organismo
detecta algún peligro, amenaza o desequilibrio con el fin de poner
en marcha los recursos a su alcance para controlar la situación.

Las emociones o sentimientos son parte de nuestra vida y nos proporcionan la energía para resolver un problema o realizar una actividad nueva. En definitiva, actúan como resortes que nos impulsan a actuar para conseguir nuestros deseos y satisfacer nuestras necesidades.

Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse. Unas se aprenden por experiencia directa, como el miedo o la ira, pero la mayoría de las veces se aprende por observación de las personas de nuestro entorno.

Las emociones son reacciones que todos experimentamos: alegría, tristeza, miedo, ira… Son conocidas por todos nosotros pero no por ello dejan de tener complejidad. Aunque todos hemos sentido la ansiedad o el nerviosismo, no todos somos conscientes de que un mal manejo de estas emociones puede acarrear un bloqueo o incluso la enfermedad.

Estas son algunas de las situaciones y reacciones
fácilmente identificables que se producen habitualmente en los seres humanos:

  • Temor a perder la vida o amenaza de un resultado negativo.
    Reaccionamos luchando, huyendo, manteniendo la situación de alerta o paralizándonos.

  • Confrontación de intereses con nuestros semejantes.
    Reaccionamos con ira o enojo.

  • Pérdida de un ser querido.
    Reaccionamos con tristeza y empatizamos con las personas que nos apoyan.

  • Celebración de un éxito o enamoramiento.
    Reaccionamos con exaltación.

  • Esfuerzo ante un desafío.
    Reaccionamos con satisfacción y alegría.

Ante personas que necesitan nuestra ayuda, reaccionamos de manera rápida y altruista aún a riesgo de nuestra seguridad. En todos los casos estas reacciones nos ayudan a afrontar mejor esas situaciones.

Para explicar más profundamente los cambios que experimentamos, vamos a centrarnos en el miedo que por ejemplo sentimos ante una situación de peligro en la que puede estar en juego nuestra propia vida.

Anivel cognitivo-, es decir, en lo que concierte a nuestra capacidad de comprensión, juicio, memorización y razonamiento, el miedo puede hacernos perder la capacidad de controlar nuestra conducta haciendo que reaccionemos de manera similar a otras especies menos evolucionadas como los reptiles. Es decir, reaccionaremos tratando de decidir si tenemos más posibilidades de sobrevivir luchando, huyendo o quedándonos paralizados.

Esta manera de reaccionar, este -programa-, reside en la amígdala, en la parte más profunda de nuestro cerebro. En este órgano -emocional- no tenemos conciencia ni capacidad de decisión y además en él quedan registrados los sucesos que hemos vivido y las sensaciones que hemos percibido, lo que hace que no nos olvidemos de lo que nos ha pasado y tratemos de evitarlo en un futuro.

En lo que se refiere al nivel fisiológico- y dependiendo de la conducta que vayamos a desarrollar ante la situación, se activarán una serie de respuestas procedentes de diferentes sistemas: tensión muscular, presión arterial, ritmo respiratorio, temperatura periférica, sequedad en la boca etc. que nos prepararán de diferente manera según la respuesta.

A nivel subjetivo-, es decir, dependiendo totalmente del individuo, experimentaremos una serie de sensaciones físicas, intensas, desagradables y descontroladas que junto con los cambios cognitivos y algunos pensamientos sobre el peligro y sus consecuencias harán que tengamos una experiencia de terror única e imborrable.

Ya hemos analizado cada una de las tres respuestas que se producen. La suma de todas ellas es lo que provocará nuestro comportamiento, ya sea -lucha, huida o paralización-, en las mejores condiciones para salvar la vida e intentar no volver a vernos en una situación similar de peligro.

Por otra parte, hay reacciones emocionales que se producen ante situaciones que no hemos vivido todavía, es decir, cuando las anticipamos o las imaginamos. Un claro ejemplo es lo que sentimos cuando vemos alguna escena en alguna película, leemos algún texto o recordamos o pensamos en algún suceso.

El tono hedónico, es decir, el placer que experimentamos o la sensación agradable o desagradable son -la sal de la vida-. Es algo esencial para la memoria, para la toma de decisiones, para nuestros juicios y razonamientos, para nuestra conducta, nuestras relaciones sociales y nuestro bienestar ya que:

  • Las experiencias emocionales son las más valoradas. Como curiosidad, existen más de 15.000 palabras en inglés para definir estados emocionales.

  • Los recuerdos que conservamos son mayoritariamente emocionales.

  • Necesitamos tensión emocional para decidir.

  • Decidimos muchas veces de manera emocional.

  • Las emociones nos preparan, nos motivan y nos guían.

Hay otra serie de términos y conceptos
muy relacionados con este tema como por ejemplo,

— Los sentimientos —

Éstos son más duraderos que las emociones, que son temporales y están más vinculados a la reflexión. No suelen estar relacionados con sensaciones físicas intensas, son más suaves y no ponen en marcha comportamientos de manera inmediata.

Para comprenderlo mejor, podemos hablar de la -reacción emocional de miedo- ante una serpiente que hemos visto en el campo, mientras que hablaríamos de -sentimiento de miedo- hacia las serpientes, algo más general y no vinculado a una situación determinada.

— Otro concepto es el estado de ánimo —

Un sinónimo podría ser la -vivencia emocional- y como los sentimientos, suele ser más intenso y más prolongado que la emoción. Suele usarse mucho la expresión, al hablar de una persona que tras una pérdida importante se encuentra deprimido y tiene episodios frecuentes de tristeza. El estado de ánimo contrario sería el alegre.

El término -afectividad- englobaría todos los anteriores,
incluidas las emociones, y es el término más genérico de todos.

Finalmente, hay que distinguir entre un
-estado emocional-
y una característica inherente a un individuo.

No es lo mismo estar:
-nervioso o ansioso-
por el examen que vamos a tener hoy que:
-ser nervioso-

El primer caso es una situación temporal que finaliza cuando se hace el examen y sin embargo en el segundo, hablamos de un rasgo de la personalidad que acompaña al individuo en diferentes situaciones y a lo largo de su vida.

 ¿Cuáles son las emociones básicas ?
Las emociones se clasifican en positivas y negativas
en función de su contribución al bienestar o al malestar.
Todas ellas cumplen funciones importantes para la supervivencia.

MIEDO: Lo sentimos ante un peligro (real o imaginario).
Permite evitar un peligro y actuar con precaución.

SORPRESA: Sentimos sobresalto o asombro ante un ruido fuerte o ante una situación inesperada.
Es un sentimiento que nos ayuda a orientarnos ante una situación nueva.

AVERSIÓN: Sentimos disgusto o asco hacia aquello que tenemos delante.
Nos produce rechazo y solemos alejarnos.

IRA: Aparece cuando las cosas no salen como queremos o nos sentimos amenazados por algo o alguien.
Resulta de utilidad cuando impulsa a hacer algo para resolver un problema o cambiar una situación difícil.

ALEGRÍA: La sentimos cuando conseguimos algún deseo o vemos cumplida alguna ilusión.
Proporciona una agradable sensación de bienestar, de seguridad y energía.

TRISTEZA: Aparece ante la pérdida de algo importante o cuando nos han decepcionado.
Nos motiva a pedir ayudar.

¿Es posible enseñar a los niños a regular sus emociones ?

La mayor parte de las conductas se aprenden, sobre todo de los padres, de los profesores y de las personas que rodean al niño. Para conseguir que el niño aprenda a manejar adecuadamente sus emociones es necesario que los padres y profesores cuenten con la suficiente información como para poder regular y controlar sus estados emocionales y facilitar que los niños los aprendan y desarrollen.

¿Cómo se puede desarrollar la educación emocional en los niños ?

Algunos aspectos generales que resultan de
vital importancia en el aprendizaje emocional son:

  • Los niños se irán formando a medida que los adultos les enseñen y practiquen con ellos. Dichas habilidades se pueden aprender aprovechando cada momento cotidiano en el hogar o en el aula.

  • Enseñar a controlar las emociones es diferente a reprimirlas. Es importante que el niño aprenda a expresarlas de acuerdo con el momento, la situación y las personas presentes.

  • Reforzar la idea de que todas las emociones son necesarias. No existen emociones buenas y malas.

  • Transmitir al niño que todos podemos aprender muchas cosas que nos ayuden a guiar y expresar nuestras emociones.

  • Aclarar que no podemos evitar las emociones.

  • Todos tenemos derecho a todos nuestros sentimientos, incluso los de temor.

 

Artista-Tom Barney