La Ira

-La ira- es una reacción de protección de la
integridad ante la invasión de nuestras fronteras personales.
Es un -no- a un daño, a una violación.
Pone límites y levanta barricadas.

-La ira- es una emoción que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. No en vano, la ira siempre esta presente en situaciones de conflicto, ya sean con otros o con nosotros mismos y puede oscilar desde una leve irritación hasta el más profundo de los odios.

Cuando percibimos que somos tratados injustamente, cuando nos sentimos heridos o cuando vemos dificultada la consecución de alguna meta importante, sentimos ira. Sentir esta emoción en estas circunstancias nos predispone a la acción en un intento de protegernos de aquello que nos hace daño y que es el origen de esta emoción.

La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro
William Shakespeare

-Yo solía guardar la ira bajo llave en mi interior.
Un día fui a ver a Kastafayet, una especie de gurú de las experiencias fuera del cuerpo.

Correspondía dirigirse a él diciéndole:
¿En qué puedo servirte?
Lo hice, y me respondió:
Necesitas enojarte con todo el mundo.

Sentí un escalofrío en la espalda.
Debe haber notado mi desorientación, porque agregó:

No te preocupes, mereces estar enojada con todo el mundo,
tras lo cual cerró los ojos y me despidió.

Me enfurecí. ¿Cómo se atrevía a decir que debería estar enojada
¿Qué quería decir con eso?

Cuando llegué a casa estaba tan furiosa que no podía mover el cuello.
Me sentía un leño ardiente.

Caminé por toda la casa golpeando los pies, hasta que construí una torre de almohadones y comencé a golpearlos con todas mis fuerzas. Arrodillada, levantando los brazos por encima de mi cabeza, aspirando grandes bocanadas de aire y soltándolo al estrellar mis manos contra los almohadones, desahogué mi furia una y otra vez hasta que caí al suelo agotada.

Continué así durante días. Parecía como si la ira me estuviese consumiendo, toda una vida de bronca acumulada derramándose. La ira se colaba en mi voz, incluso cuando trataba de mostrarme tierna y afectuosa.

Empecé a practicar el enojo, diciendo y haciendo cosas que siempre había reprimido.

Dejé de preocuparme acerca de si, lo que decía era apropiado o no.
Me sentía totalmente desequilibrada, poseída.
Escribí cartas furiosas que nunca envié.

Dancé y dancé, hasta que finalmente agradecí a este personaje misterioso
por instigarme a desahogar mi ira acumulada.
Fue un punto de inflexión en mi vida.

Y comprendí que lo que me quería decir no era que todo el mundo merecía mi enojo, sino que necesitaba expresar la ira que había almacenado en mi interior.

La ira internalizada y contenida es pandémica en nuestra sociedad y sus consecuencias son la catastrófica violencia doméstica, los crímenes, toda clase de agresión gratuita, la guerra a todo nivel y la destructividad desesperada.

-La ira-  es la emoción menos permitida.
La más desaprobada en nuestra sociedad, y por lo tanto la más reprimida.

Los signos corporales que reflejan ira reprimida son visibles en todas partes:
-Mandíbulas apretadas, puños cerrados, espaldas
rígidas, barbillas prominentes, voces elevadas, ojos desafiantes.

Las malas semillas de la ira contenida, eclosionan
todos los días de mil maneras destructivas para uno mismo y para los demás.

-Si tan sólo aprendiéramos a enojarnos correctamente en el momento oportuno-, protegiendo nuestro territorio personal de las verdaderas invasiones, -la ira se convertiría en una reacción adecuada-, una resolución justa de los desafíos, un tratamiento sin efectos colaterales negativos, en vez de una enfermedad crónica cuya impotencia acaba en destrucción.

La auténtica liberación de la ira suele conducir a un sentimiento de compasión, porque pasamos del enojo ante la violación, a una valoración comprensiva de las causas que llevaron a la otra persona a invadir fronteras.

Recomendaciones:

Buscar la causa de nuestro enfado y expresarlo de manera adecuada.

Aprender a identificar que nos molesta, es la primera acción a tener en cuenta cuando estamos enfadados. Una vez reconocida la causa es positivo expresarla de manera eficaz utilizando argumentos honestos y sinceros, en vez de amenazas o insultos.

No ceder al resentimiento.

Si tenemos ira sin resolver, cualquier pequeño inconveniente, puede hacer que estallemos en ira. Por lo que es fundamental resolver problemas del pasado para que no estén presentes en nuestro día a día.

Poner distancia.

Si notamos que nuestra ira va en aumento, es positivo poner distancia con la situación, ya sea abandonando el lugar donde estemos, o tomarnos un momento para -contar hasta 10- y relajarnos. Esto nos ayudará a calmarnos, a ver las cosas desde otra perspectiva más realista y por tanto a buscar soluciones positivas a la situación.

TEST DE IRA: ¿ERES COLÉRICO?

¿Te enfureces rápidamente?
¿Hay situaciones en las que te frustras, te enfadas y parece que vas a explotar?
Con este cuestionario podrás ver hasta que punto la ira te domina.

INSTRUCCIONES:
Por cada respuesta -SI- apúntate un punto,
y si además es con mucha intensidad súmale otro punto.

  1.  Estás conduciendo, tienes prisa y hay un atasco.
  2. Estás en el trabajo y en el último momento te encargan una tarea.
  3. Tienes hambre y la comida no está lista.
  4. Cometes un error y tu PC elimina el trabajo realizado.
  5. El mecánico aún no ha concluido la reparación de tu coche y no te ha avisado a tiempo.
  6. Participas en una conversación y nadie tiene en cuenta tus argumentos.
  7. Limpias los cristales de las ventanas de casa y diez minutos más tarde empieza a llover.
  8. Tienes una cita y la persona llega tarde.
  9. La persona con la que conversas tiene mala fe.
  10. Acudes a una tienda y esta cerrada.
  11. La fotocopiadora no funciona y la necesitas con urgencia.
  12. El teléfono suena mientras estas ocupad@
  13. Estás mirando un programa en la televisión y de repente, éste se interrumpe.
  14. Un amigo quedó en llamarte y no lo hace.
  15. Has olvidado enviar un documento en la fecha prevista.
  16. El médico te hace esperar mucho más de lo previsto.
  17. Durante una cena o una comida tu interlocutor deja de escucharte
  18. Un conductor te niega la prioridad en el cruce.
  19. Alguien abre el grifo mientras te duchas y el agua empieza a salir demasiado fría o caliente.
  20. No has logrado llevar a cabo todo cuanto habías previsto durante el fin de semana.
  21. El producto que deseabas comprar no está disponible.
  22. Durante el desayuno tu tostada con mantequilla cae boca abajo.
  23. Te manchas la camisa en un restaurante.
  24. Alguien se cuela en la cola en la que estás esperando desde hace un rato.
  25. Alguien te critica en presencia de otras personas.

RESULTADOS:
Menos de 25 puntos: Cuando la realidad te exaspera y te genera sentimientos de ira, sabes ver las cosas con perspectiva enfocando tu atención sobre las cosas realmente importantes.

Mas de 25 puntos: La realidad te golpea con frecuencia: te cuesta controlar tus emociones, ciertas emociones o conductas te resultan insoportables.

Mas de 37 puntos: Se puede adelantar la hipótesis de que posees un temperamento colérico, en muchas ocasiones la vida y los demás te fastidia.

– OJO –

— La propia ira puede ser una forma oportuna de compasión —

 

Artista-Izabela Krzyszkowska