CASO-Reposet

Me llamó por la mañana:
Paty…? tu no me conoces pero mi comadre me dio tu teléfono,
me dijo que te llamara y que hiciera una cita contigo.. puedo ir…?
La cita quedo hecha.

Jueves:
Llegó puntual, despacio llegó con su andadera… al recibirla la abracé, toqué sus fibras mas sensibles y se dejó caer en mis brazos llorando, pidió perdón (siempre pedía perdón), el grupo la estaba esperando.

Fue contando su historia, poco a poco desde sus 5 años, hija de un hombre que no se hizo cargo ni de su madre, ni de ella. La familia consistía en su madre una hermana mayor y ella.

Recordaba que su madre trabajaba en un prostíbulo, haciendo labores de limpieza y a veces la llevaba. Su expresión corporal era siempre con la cabeza hacia abajo, manos juntas y disculpándose de su actitud.

Jueves:
De chica conocía a sus tías, hermanas del papá y a veces la invitaban a comer y le regalaban cosas, pero el padre aparecía de vez en cuando y la veía de lejos.

Un día que su mamá la llevo al trabajo un hombre abusó de ella, y ella no quiso decir nada, (parecería como si desde esa edad hubiera quedado enferma de la cadera, por el shock emocional).

Jueves:
Siempre llegaba puntual y apenas me veía soltaba el llanto. Nunca permitía que la ayudáramos con su andadera o con su bolsa de mano.

Nos contó que su hermana mucho mayor que ella se casó y se vino a México (eran de provincia), le pedía a su mamá que se la prestara por temporadas, y cuando venía la ayudaba en la limpieza de la casa y los niños.

De chica no se daba cuenta que la querían solo para el aseo de la casa, pues cuando salían a pasear no la llevaban.

Jueves:
Así creció y conoció al que sería su esposo, se casó y tuvo 3 hijas, que para entonces ya eran grandes e independientes. No eran muy apegadas a ella.

Cuando las niñas eran chicas enfermó de la cadera y la operaron, no quedó bien y por eso necesitaba la andadera, (parecía como si la andadera era un asirse a algo que le diera valor para enfrentar la vida).

Era una persona muy activa manualmente pues siempre estaba tejiendo o bordando, hacía cosas y las vendía a sus amigas, un día me pidió un mantel verde de fieltro que yo ponía en la mesa para nuestras juntas y me dijo que luego me lo traería, y así fue, a los ocho días llegó con ese mantel con un ribete por toda la orilla tejido de gancho, quedó precioso.

Para esas alturas su mamá ya había muerto y no se llevaba bien con su hermana y sus sobrinos, se había refugiado en su casa y en su clase de natación.

Jueves:
Un día tuvo uno de tantos disgustos con su esposo y sacó el reposet de él hasta la calle, ella sola, sin ayuda de nadie, ella no se explicaba como lo hizo…con su cadera mala y sin andadera.
El reposet era lo mas preciado para su esposo…!

Le encantaba la cocina y hacer pasteles era una delicia, siempre nos contaba las nuevas recetas que iba a preparar.

Ella estuvo en el grupo 10 años, vimos en ella sus habilidades tanto en la cocina como en el tejido y en la ropa que se hacía, también supimos de sus recelos, dudas, miedos y disgustos familiares, nunca la ví reír… parecía que cuando yo le preguntaba como estaba se le abriera una llave inmensa de llanto.
Decidí no volver a preguntarle como estaba.

Jueves:
Siguió visitándonos por muchos años y siempre asistía a la comida de Navidad que todos los años hacemos y brindamos por un Año Nuevo más satisfactorio para todas.

La recordamos con cariño, siempre estuvo agradecida pues decía que sin conocerla la deje entrar en mi casa…