La indefensión aprendida

— La indefensión aprendida —
Cuando el maltrato se convierte en costumbre.!

La indefensión aprendida es un fenómeno que explica
la ausencia de conductas de defensa, en las
personas que están sometidas a situaciones de maltrato…

Cuando se habla de maltrato a la mujer,
en muchas ocasiones, la pregunta que nos surge a todos es:
¿Por qué no escapó..?

Nos parece que la huída es fácil y fantaseamos con una escapada.
Sin embargo, para una persona que está sometida a continuo castigo mental y/o físico, esta respuesta de huida no es tan fácil. Una de las razones es el fenómeno que el psicólogo Seligman propuso, allá por los años 60 del pasado siglo, conocido como -indefensión aprendida-.

¿Qué es la indefensión aprendida..?

-La indefensión aprendida- es la conclusión de una serie de estudios realizados en laboratorio con animales bajo la corriente psicológica del conductismo. Seligman, mantuvo a diversos animales sometidos a descargas eléctricas de las que no podían escapar.

Al poco, -los animales habían aprendido que ninguna de sus respuestas lograban evitar el castigo, por lo que dejaban de actuar-. Pasado un tiempo, aunque fuera evidente cómo escapar de las descargas, los animales no hacían nada, puesto que habían aprendido que no era posible huir. Esa pasividad en la conducta, condicionada por el hecho de no haber podido huir en una época, se mantenía en el tiempo con bastante constancia.

Esa misma indefensión aprendida, es la que ata a las víctimas a sus verdugos. Y no sólo en lo referido a una relación de pareja, puede ser algo que se de en muchas circunstancias: -relaciones paterno-filiales, relaciones de trabajo…- Como bien definía Juan José Millás en su fantástico libro “Hay algo que no es como me dicen”, los humanos somos como los peces de colores, a pesar de la belleza hay algunos cuya conducta se podría calificar de caníbal:

“¿Por qué cuando dices que Ismael te pegaba no te defendías?- le preguntaban a Nevenka. […]. El proceso existencial que atravesó Nevenka no debió ser muy distinto al del pez de colores […]. Un día, al poco de empezar la relación, el pez se le acercó y le mordió una aleta. Fue un mordisco en frío, por inesperado […]. El acoso no se produce de un día para otro, es un proceso lento. Cuando te pegan, ya no eres nadie. No es que hayas perdido las aletas, es que has perdido la voluntad”.

 ¿Qué podemos hacer ante la indefensión aprendida..?

-¿Y qué hacer cuándo el proceso de la indefensión aprendida se te ha llevado el alma, y  piensas que hagas lo que hagas ya nada tiene remedio? No es tarea fácil salir de ese círculo, la indefensión aprendida si por algo se caracteriza es por llevar la confianza en uno mismo desmoronándose.

Volviendo al principio, las continuas preguntas de -¿por qué no escapar?- no hacen sino hundir más a la víctima, que -está convencida de que no vale nada y de que nada puede hacer-.

Lo primero por tanto es -saber reconocer esa indefensión aprendida- y pedir ayuda, ya que este fenómeno se asienta tanto en nuestra psique, que es muy difícil -escapar de él uno mismo-.

Así  que, con la ayuda, iríamos borrando la indefensión aprendida a base de técnicas como la desensibilización sistématica, o lo que es lo mismo, a base de ir cubriendo pequeños pasitos que nos acercarán a la meta final: -la independencia-.

-Este aprendizaje o desaprendizaje-, como se quiera llamar, debería ir acompañado necesariamente de un fuerte trabajo de autoestima, volver a creerse que uno es capaz.

Cómo defenderte:

Defenderte puede ser muy dificultoso si estás acostumbrado a dejar que otras personas se salgan con la suya o si eres una persona que complace a las demás personas. Es muy fácil que te cercenes cuando te limitas para acoplarte con todas las personas. Sin embargo, aprender a defenderte es una manera de asegurarte que las personas te respeten y que no traten de manipularte.

Desaprender los hábitos antiguos de humildad y ganar una confianza para defenderte no sucederá de la noche a la mañana, pero la travesía de mejoría comenzará con el primer paso.

Ten confianza:

Desarrollar un gran sentido de confianza en ti mismo es el primer paso para defenderte. Si no confías ni crees en ti mismo, ¿cómo puedes esperar que otras personas las tengan?

Es fácil para las personas identificar cuando alguien tiene poca suerte y le falta confianza en sí mismo, lo que lo convierte en un blanco fácil. Si tienes confianza, las personas estarán menos propensas a molestarte o a identificarte como débil.

Establécete objetivos:

Los objetivos te dan un sentido de propósito y de control sobre tu propio destino y te ayudan a comprender lo que realmente quieres. Esto es una parte esencial de defenderte y evitar que otras personas caminen encima de ti.

Motívate al establecer un objetivo ambicioso, pero realizable, para las próximas semanas o para los próximos meses o años de tu vida. Puede ser cualquier objetivo, un ascenso laboral en el trabajo, una calificación alta en tu próximo trabajo de universidad o correr la mitad de una maratón, con tal de que te dé un sentido de valor propio.

Desarrolla una buena actitud:

Tu actitud lo es todo, ya que impacta la forma en que las personas te perciben e incluso la forma en que te ves a ti mismo. Tu actitud establece el tono de tu voz, la calidad de tus pensamientos y se refleja en tus expresiones faciales y tu lenguaje corporal.

Deja de verte como una víctima:

Cuando te comportas como una víctima, haces lo opuesto a defenderte. En lugar de ello, tiendes a alejarte de la responsabilidad de una situación y culpas a alguien por tus problemas.

Para muchas personas, la incapacidad de defenderse a sí mismas se arraiga en el miedo de ser rechazadas o de ser el blanco de burlas, debido a similares experiencias negativas que tuvieron en el pasado.

Al escoger tomar personalmente estas experiencias negativas y meterse en un caparazón, dejas de defenderte y comienzas a interpretar el papel de víctima. Si has tenido experiencias negativas en el pasado, lo mejor que puedes hacer es tratar de hablar al respecto con alguien en quien confíes. Esto te ayudará a averiguar la causa detrás de tu mentalidad de víctima y te permitirá dejarlo en el pasado, en vez que ocultarte detrás de este.

Siéntete bien por ti físicamente:

Si bien es cierto que no tienes que verte como un hombre de hierro o una mujer de hierro, tu apariencia importa, así que verte en forma, fuerte y saludable te dará una mayor confianza y te ayudará a defenderte.

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En caso necesario:
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Llame al 911 para servicios de emergencia
o vaya a la sala de emergencias más cercana.

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