AYÚDEME Dr: -Todo lo veo negro


Ayúdeme doctor…
Por que, todo lo veo negro..?

— PENSAMIENTO DE BLANCO O NEGRO —

Como hemos visto el deprimido acostumbra
a ser demasiado extremista, a ver las cosas en sólo dos polos:
-blanco o negro, bueno o malo,
fantástico u horrible, perfecto o imperfecto-

-Al no contemplar las situaciones intermedias (medianamente bueno, razonablemente perfecto, etc.) y ser la perfección algo más bien imposible de alcanzar-, aunque estuviéramos muy animados, el caso es que esta deformación del pensamiento conduce a ver las cosas más negras de lo que son.

El pensamiento de -blanco o negro- conduce casi siempre a que el deprimido tenga una imagen de sí mismo más disminuida de lo que en verdad la depresión le limita.

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∗ Este es un fragmento de la conversación entre un terapeuta y su paciente:
Paciente: -No puedo levantarme de la cama.

Terapeuta: -Si estás aquí, es que sí has podido.

P: -Lo que quería decir es que me cuesta mucho levantarme.
T: -Fíjate que de no poder levantarte, a que se te haga cuesta arriba, hay un trecho muy grande. No poderse levantar de la cama es algo que le podría ocurrir por ejemplo a un -paralítico-, pero tú no tienes una total incapacidad física, sino -desgana y apatía-. En cambio con frecuencia utilizas la frase -no puedo- hacer esto o lo otro.

P: Ya procuraré no decir -no puedo-, si eso le parece que es bueno para mí..
T: -Si evitas una -visión extremista y exagerada- de tus deficiencias, notarás que tus limitaciones son intermedias, y que existen mejorías graduales a medida que realizas esfuerzos. También tendrás una imagen menos mala de ti misma, que es una de las cosas que te deprimen.

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El pensamiento de -blanco o negro-, es también una invitación al abandono cuando se plantean las metas y objetivos que el deprimido se propone. El deprimido puede considerar que el proceso de su curación consiste en -todo o nada-, o esta -del todo bien, o no mejora en absoluto-.

Como es imposible en una depresión dar un salto cualitativo tan grande de golpe, siempre tendrá motivos para considerar que está igual de mal siempre, y que su tratamiento no avanza. -Este apostar a -todo o nada- manifiesta una falta de comprensión de la naturaleza de la depresión-.

El desánimo intenso ha provocado un desequilibrio en el sistema nervioso tal, que ya no es cuestión de buenos propósitos o del simple deseo de animarse: para reequilibrar el organismo, recuperar el animo, y evitar recaídas en el futuro, es necesario un aprendizaje lento y seguro de cómo controlar la depresión, un esfuerzo continuado y gradual, un entrenamiento para controlar el -pensamiento distorsionador- y superar los problemas que condujeron a la persona a la depresión..

— Otras distorsiones —

EXAGERAR:
Muchas veces se exageran sistemáticamente las dificultades, tal vez con la secreta intención de provocar mayor apoyo en los demás, o hacer que se den cuenta del sufrimiento, -estar preparados para lo peor-, o para persuadirse a sí mismo de la conveniencia de -huir de la posibilidad angustiante de fracaso ante tareas difíciles y
retadoras-.

MAXIMIZAR LO MALO, Y MINIMIZAR LO BUENO:
Se trata de una tendencia a -sobrestimar la importancia de los acontecimientos negativos-, y a -subestimar la magnitud o importancia de los acontecimientos deseables-. Por ejemplo, al analizar los errores propios, o lo que uno considera destrezas o talentos ajenos, existe una tendencia a ver las cosas mayores de lo que son.

Por el contrario, al observar los atributos y destrezas propias o los problemas ajenos, el individuo minimiza y mirará desde el otro lado del telescopio, lo cual hace ver las cosas mucho más pequeñas y distantes. -Cuando los individuos magnifican sus imperfecciones y minimizan sus atributos de esta forma, el resultado neto es que reciben sentimientos de inadecuación e inferioridad-.


RAZONAMIENTO EMOCIONAL:

Esta distorsión implica adoptar las
emociones propias como prueba del estado de las cosas.

La lógica es: -Yo siento; por lo tanto yo soy-.

Por ejemplo:
-Me siento culpable, por lo tanto debo ser una mala persona y morir-.

Del mismo modo la persona depresiva puede afirmar:
-Me siento arrollado y desesperado, por lo tanto mis problemas deben ser imposibles de resolver-.

-Afirmaciones de debería, debo, tengo que-:
Estas afirmaciones se encuentran en las creencias más comúnmente omnipresentes y disfuncionales, entre los individuos depresivos. Estas afirmaciones tienen la naturaleza de -un dedo que hurga en la herida-. Se supone que su valor adaptado sería el de motivar y estimular al individuo para que actúe adecuadamente.
Diciendo:
-Yo debería, o Me Convendría hacer esto- o -Debo hacer eso-, el mandado parece evidente.
Como consecuencia de su naturaleza impositiva, sin embargo, estas afirmaciones engendran sentimientos de -culpabilidad, ansiedad, resentimiento y agresividad-.

Curiosamente, el resultado de este tipo de distorsión puede -no ser motivar, sino desmotivar a los individuos y hacerles sentirse indefensos y apáticos-. Esto sucede porque el depresivo no se siente capaz de lograr los límites que se ha establecido para sí mismo. En resumen, no es capaz de lograr lo que -debería-. Cuando uno dirige estas afirmaciones hacia otras personas, la reacción más probable es la frustración, el enfado o la indignación.

DESCALIFICACION:
Crea una propaganda negativa, una imagen propia desfavorecida. La filosofía que subyace a esta tendencia es: -la medida de una persona está en los errores que comete-. Cuando un individuo depresivo se describe a sí mismo lo hace con frecuencia con descalificativos que empiezan por: -Yo soy… y siguen por inútil, torpe, etc-.

FALACIAS SOBRE EL CONTROL:
Esta distorsión implica la idea de:
-Que si pierde el control durante el más mínimo intervalo, pierde totalmente el control-. Esto hace que el individuo se encuentre siempre en guardia ante el más pequeño traspiés, en el control de sí mismo o de su experiencia vital. Se puede utilizar incluso los efectos del estado de ánimo sobre el rendimiento, presentándolos como pruebas de anomalías de la personalidad.

COMPARACIONES TENDENCIOSAS:
La comparación es utilizada como un modo de sentirse inferior al verse comparativamente mucho menos atractivos, brillantes, competentes, con menor éxito, etc. Esta comparación parte de la idea de que la persona estuviera en un estado normal, -no aceptando o reconociendo los trastornos depresivos y se midiera objetivamente con otros-. Pero ni los puntos de partida son similares ni el metro de medir demasiado fiable.

DESCALIFICAR LO POSITIVO:
La maniobra clásica que produce esta distorsión es -sí, pero…- Se ven las méritos o sucesos favorables como pura casualidad, -pero que en realidad encubre una experiencia negativa constante, que incluso por contraste se hace más insoportable-

FALACIA DE LA JUSTICIA:
-La idea de que la vida debería ser justa, o de que las buenas cosas llegan a quien espera (o sufre) llega a ser para muchas personas, la base de sus dificultades-. Dado que han experimentado una situación injusta, o tienen la idea de que -el mundo es injusto, pueden concluir que el suicidio es la alternativa más razonable-. El doble juego es, que si reciben o logran lo que desean, concluyen que su idea era correcta y que siempre debería ser así. Cuando oyen o experimentan cualquier injusticia, se sienten abatidos porque solicitan que el mundo sea justo.

TRIADA COGNITIVA:
Las personas depresivas están atrapadas en una visión subjetiva de su estado, que está caracterizada por tres ejes principales:

=> Opinión negativa de sí: Considerándose incapaces, inmerecedores de amor e inadecuados. Estos defectos los atribuyen a defectos irreparables de la personalidad, y por ello mismo no se ven con las habilidades necesarias para ser felices en la vida. Muestran una carencia de autoestima.

=> Opinión negativa del mundo y las relaciones: Consideran sus vidas como una lucha continua contra incesantes obstáculos, y tienden a ver a los otros como críticos,  ineptos y sus dificultades como insuperables, no se sienten merecedores del apoyo de los demás y anticipan el rechazo. Su mundo no es muy prometedor y carece de recompensas. Como la conducta depresiva puede durar mucho tiempo, puede suceder efectivamente, que la compañía del depresivo sea desgastadora y precipite el rechazo de los demás, y pierda su apoyo. Desde luego no es porque necesariamente las cosas deban ser así por merecimiento propio, sino que depende del cambio de las actitudes depresivas.

=> Pesimismo sobre el futuro: El depresivo es reacio a esperar mejoras. Anticipa dificultades continuas y, como se considera a sí mismo carente de las  capacidades necesarias para sobrellevar estas dificultades, prevén pocos cambios para resolverlas. Este aspecto se entronca directamente con el concepto de Indefensión  aprendida de Seligman (Ed. Debate, Madrid 1981)

Asistencia Psicológica Ramon Llull

Artista-kemal kamil akca
Artista-LAZ KIZI-YIKILAN HAYALLER
Artista-Photographize Monochrome- © Seyhan Terzioglu
Artista-Photographize Monochrome-© Elhanan Simhayev