3.- ÉTICA- Esfuerzo, presencia mental y concentración correctas

 Implementamos el habla, la acción y la conducta ética.

Ahora podemos revisar el entrenamiento en la
concentración, el cual implica esfuerzo
correcto, presencia mental correcta y concentración correcta.

Estamos revisando los tres
entrenamientos y cómo pueden ayudarnos en la vida diaria.

Nos esforzamos por deshacernos de -pensamientos distractores y estados emocionales que no son conducentes para la concentración-, así como también tratamos de desarrollar buenas cualidades. En general, si queremos lograr cualquier cosa en nuestra vida, necesitamos esforzarnos.

Las cosas no provienen completamente de la nada y nadie dijo que fuera fácil. Pero si hemos desarrollado un poco de fortaleza producto de haber trabajado con la autodisciplina ética en términos de -cómo actuamos, hablamos y nos relacionamos con los demás-, eso nos da la fortaleza para esforzarnos por trabajar con nuestros estados mentales y emocionales.

Esfuerzo incorrecto:
El esfuerzo incorrecto es dirigir nuestra energía hacia pensamientos dañinos y destructivos que nos distraen y nos hacen difícil, si no imposible, concentrarnos. Existen tres tipos principales de formas de pensar destructivas:

  • Pensar codiciosamente

  • Pensar con malicia

  • Pensar en forma distorsionada con antagonismo.

1.- -Pensar codiciosamente:
-Implica pensar con celos acerca de lo que otros
han alcanzado o los placeres y las cosas materiales que disfrutan-.

Pensamos: -¿cómo puedo obtenerlo para mí?-.
Esto surge del apego. No podemos soportar que alguien más tenga cosas que nosotros no tenemos, sea éxito, una pareja hermosa, un nuevo auto (de hecho, podría ser cualquier cosa). Pensamos constantemente en ello y es un estado mental muy perturbador. Impide totalmente nuestra concentración.

El perfeccionismo entra dentro de este aspecto:
siempre estamos viendo cómo podemos superarnos a nosotros mismos.
¡Es casi como tenernos celos!

2.- Pensar con malicia es pensar cómo lastimar a alguien:
-Si esta persona dice o hace algo que no me gusta, me vengaré-.
Podemos pensar en lo que haremos o diremos la próxima vez que veamos a esa persona y lamentamos no haber respondido cuando nos dijo algo desagradable. No podemos sacarlo de nuestra cabeza, pensamos muchísimo en ello.

3.- Pensar en forma distorsionada con antagonismo:
El pensamiento antagonista distorsionado se refiere a pensar, por ejemplo, si alguien se está esforzando por mejorarse a sí mismo o por ayudar a otros: -Es un tonto, lo que está haciendo es inútil; es ridículo tratar de ayudar a alguien-.

A algunas personas no les gustan los deportes y piensan que las personas que ven el futbol en la televisión o que van a ver jugar a su equipo son completamente estúpidas. Pero no hay nada dañino en que a alguien le gusten los deportes. Pensar que es estúpido o que es una pérdida de tiempo es un estado mental muy antagonista.

O alguien trata de ayudar a un mendigo dándole dinero y pensamos: -Oh, eres muy tonto por hacer eso-. Si pensamos constantemente en lo tontas que son las demás personas y en cómo lo que sea que hagan es irracional, nunca seremos capaces de concentrarnos. -Estos son pensamientos de los que queremos deshacernos-.

Esfuerzo correcto:
El esfuerzo correcto es alejar nuestra energía de pensamientos dañinos y destructivos y dirigirla hacia el desarrollo de cualidades beneficiosas. 

  1. Primero nos esforzamos por -evitar el surgimiento de cualidades negativas que aún no hemos desarrollado-. Por ejemplo, si tenemos un tipo de personalidad muy adictiva, es posible que queramos evitar unirnos a un servicio de películas en línea, con el que pasaríamos todo el día viendo serie tras serie. Sería bastante perjudicial y nos conduciría a perder la concentración.

  2. Después, tenemos que esforzarnos por -deshacernos de las cualidades negativas que ya tenemos-. De tal forma que, si somos adictos a algo, es bueno que tratemos de limitar su consumo. Por ejemplo, todos conocemos algunas personas que son tan adictas a su iPod que no pueden ir a ningún lado si no están escuchando música. Es casi como si temieran quedarse en silencio o pensar en algo, por lo que tienen que escuchar música constantemente. Por supuesto, la música a todo volumen puede ser útil para mantenerte despierto cuando manejas largas distancias o para conservar el ritmo cuando te ejercitas, y la música suave puede tranquilizarte cuando trabajas, pero ciertamente no te ayuda a enfocarte cuando estás conversando con alguien. -Inevitablemente, es una distracción-.

  3. A continuación, -necesitamos cultivar nuevas cualidades positivas-.

  4. Luego, -nos esforzamos por mantener y fortalecer las cualidades positivas que ya están presentes-.

Pensamientos de mala voluntad:
Esto es pensar en lastimar a alguien. Pensar siempre con rencor -esta persona me lastimó, no me gusta, ¿cómo podré vengarme?-, es un gran obstáculo para la concentración. Necesitamos esforzarnos por evitar pensamientos dañinos desagradables, no sólo acerca de otros, sino también acerca de nosotros mismos.

Obnubilación y somnolencia:
Se refiere a cuando nuestra mente está nublada, nos sentimos aletargados y no podemos pensar con claridad. Si están trabajando en casa, pueden decir: -Tomaré una siesta o un receso de veinte minutos-. Si están en la oficina: -Tomaré un receso de café de diez minutos-. Establezcan un límite y regresen al trabajo.

Vagabundeo mental y remordimiento:
-El vagabundeo mental- es cuando nuestra mente vuela hacia la página de Facebook, YouTube o algo así. -Sentir remordimiento- es cuando nuestra mente se dirige a pensamientos de culpa: -me siento muy mal por haber hecho esto o aquello-. Estas cosas son muy distractoras y realmente nos impiden concentrarnos.

Vaivén indeciso y dudas:
Lo último que necesitamos superar es el vaivén indeciso y las dudas. -¿Qué debería hacer? ¿Qué comeré en el almuerzo? Quizás tome ésto. ¿O mejor aquello?-. No ser capaces de tomar una decisión desperdicia una enorme cantidad de tiempo. Si siempre estamos llenos de dudas e indecisión no podemos concentrarnos y avanzar con las cosas, así que necesitamos esforzarnos por resolverlo.

En resumen, el esfuerzo correcto es esforzarnos por:

  • Evitar formas de pensar destructivas y perturbadoras.

  • Deshacernos de malos hábitos y defectos que tengamos.

  • Desarrollar las buenas cualidades que ya tenemos, y aquellas en las que somos deficientes.

  • Deshacernos de los obstáculos de la concentración.

Presencia mental:
El siguiente aspecto tiene que ver con la concentración, es la presencia mental correcta.

  • La presencia mental es básicamente el pegamento mental. Cuando nos concentramos, la mente se agarra de un objeto. Esta sujeción, la presencia mental, evita que soltemos el objeto.

  • Ésto va acompañado de alerta, la cual detecta si nuestra atención está vagando o si estamos soñolientos u obnubilados.

  • Después utilizamos nuestra atención, que es la forma en la que consideramos nuestro objeto de enfoque.

En este punto ponemos -atención en cómo consideramos nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, nuestra mente y los diversos factores mentales-. Queremos evitar sostener y no soltar formas incorrectas de considerar nuestro cuerpo y nuestras sensaciones, porque cuando no soltamos nos distraemos y somos incapaces de concentrarnos. Así pues, revisemos alternadamente las formas de presencia mental correctas e incorrectas.

Con respecto a nuestro cuerpo:
Cuando hablamos del cuerpo en general, -ésto significa nuestro cuerpo en sí y las diversas sensaciones físicas o aspectos de nuestro cuerpo-.

-Una consideración incorrecta de nuestro cuerpo sería que, por naturaleza, es placentero, o limpio y hermoso-. Invertimos una enorme cantidad de tiempo distraídos o preocupados por cómo lucimos (nuestro cabello y maquillaje, cómo nos vestimos, etc.). Por supuesto que está bien mantenernos limpios y presentables.

-Observemos el cuerpo de forma realista-. Si estamos demasiado tiempo sentados, nos sentimos incómodos y tenemos que movernos. Si estamos acostados, una posición se vuelve incómoda y lo mismo ocurre con la siguiente. Nos enfermamos, el cuerpo envejece. Es importante cuidar nuestro cuerpo y asegurarnos de que tenemos buena salud mediante ejercicio y una buena alimentación, pero estar demasiado enfocados en eso es un problema (la idea de que el cuerpo será una fuente duradera de placer).

-Esta presencia mental incorrecta- es de la que necesitamos deshacernos. Tenemos que soltar la idea de que nuestro cabello es la cosa más importante del mundo, o que siempre tenemos que coordinar bien nuestra ropa porque ello nos conducirá a la felicidad. Dejamos de aferrarnos a eso y cultivamos la presencia mental correcta, que es: -mi pelo y mi ropa realmente no son una fuente de felicidad. Pensar demasiado en ello sólo desperdicia mi tiempo y me impide concentrarme en algo más significativo-.

Con respecto a nuestras sensaciones:
En este sentido hablamos de las sensaciones de felicidad e infelicidad, que están conectadas en forma última con la fuente del sufrimiento. -Cuando somos infelices, tenemos lo que se conoce como -sed-: estamos sedientos de que termine la fuente de la infelicidad-. De manera similar, cuando tenemos un poco de felicidad, realmente estamos sedientos de más. Ésta es básicamente la fuente de los problemas.

Considerar que la infelicidad es la peor cosa del mundo genera problemas con la concentración. ¿Cómo? -Pensamos: -estoy incómodo-, -estoy de mal humor-, -soy infeliz-, bueno, ¿y eso qué?- Simplemente continuamos con lo que sea que estemos haciendo.

-Cuando somos felices, no debiésemos distraernos deseando que la felicidad crezca y se quede para siempre-. Esto puede suceder cuando meditamos y empezamos a sentirnos muy bien; nos distraemos por lo maravilloso que resulta. O si estamos con alguien que nos gusta o comiendo algo delicioso, la presencia mental incorrecta es aferrarnos a la idea de -es tan fantástico- y distraernos por ello.

Con respecto a nuestra mente:
Será difícil concentrarnos si consideramos que nuestra mente, por su propia naturaleza, -está llena de enojo, estupidez o ignorancia, si pensamos que hay algo inherentemente malo o defectuoso en ella-. Con frecuencia pensamos en nosotros mismos en términos de no ser lo suficientemente buenos. -No soy esto, no soy aquello. No soy nada-. O -no entiendo-, antes de siquiera haberlo intentado. Aferrarnos a estas ideas es bastante desesperanzador. Mientras que, si tenemos presencia mental correcta, con la cual pensamos: -bueno, es posible que temporalmente no entienda o esté confundido, pero eso no significa que esa sea la naturaleza de mi mente-, eso nos dará la confianza de utilizar la concentración para trabajar en ello.

Con respecto a nuestros factores mentales:
En términos de nuestros factores mentales, como la inteligencia, la amabilidad, la paciencia y demás.

-La presencia mental incorrecta-: es pensar que son algo fijo: -así es como soy y todos tienen que aceptarlo, no hay nada que pueda hacer para cambiarlos o cultivarlos-.

-La presencia mental correcta-: es saber que estos factores no están congelados en un cierto nivel, sino que pueden ser desarrollados y cultivados, en este contexto, para lograr una mayor concentración.

Tomar el control de nosotros mismos:
-Cuando analizamos nuestra forma de lidiar con el hecho de estar de muy mal humor o sentirnos culpables, resulta extraño descubrir que simplemente nos aferramos a ese estado de ánimo y nos quedamos pegados a él-.

-Con la culpa nos quedamos pegados al error que cometimos-. Bueno, somos humanos y todos cometemos errores. La presencia mental incorrecta es aferrarnos a ello, no soltarlo y sólo latiguearnos a nosotros mismos por lo malos que pensamos que somos. La presencia mental correcta es saber que los estados de ánimo cambian porque surgen de causas y condiciones, que también están en constante cambio; nada permanece igual para siempre.

-Conservar la presencia mental cuando estamos con nuestra familia:
A muchas personas se les dificulta más tener presencia mental de su ética cuando están con su familia que cuando están con amigos o extraños. Si ese es nuestro caso, el consejo general es establecer una muy fuerte intención al inicio. Si estás a punto de reunirte con tus familiares, puedes afirmar la intención: -Trataré de controlar mi temperamento-. -Trataré de recordar que han sido muy amables conmigo-. -Son cercanos a mí y la forma en que los trate afectará sus sentimientos-. Esto es muy importante al inicio.

No debiésemos identificarlos sólo con el papel de la madre, el padre, la hermana, el hermano o cualquiera que sea la relación que tengamos con ellos. Si nos aferramos a ellos con respecto a cierto rol, entonces tendemos a reaccionar ante lo que hacen con todas nuestras proyecciones de lo que es un padre o una madre.

Así que antes de encontrarnos con los miembros de nuestra familia, podemos tener presencia mental de nuestra motivación, lo cual significa:

  • Nuestra meta es tener una interacción agradable con nuestra familia, porque nos preocupamos por ellos y ellos se preocupan por nosotros.

  • Otra forma de verlo, en lugar de pensar que es un sufrimiento terrible, es -considerarlo un desafío, una oportunidad para crecer-: -¿puedo convivir esta cena con mi familia sin perder los estribos?-

Y cuando nuestra familia empiece a molestarnos, como los padres suelen hacer: -¿por qué no te has casado? ¿Por qué no tienes un mejor trabajo? ¿Por qué todavía no tienes hijos?-, (lo primero que mi hermana me dijo cuando me vio fue: -¡necesitas un corte de cabello!-) reconocemos que nos están preguntando esas cosas porque están preocupados por nosotros y simplemente respondemos: ¡Gracias por su interés!.

-Si no tenemos presencia mental correcta-, con frecuencia nos aferramos a cosas que no son productivas en absoluto. Podría ser una historia antigua como: -¿por qué hiciste eso hace diez años?- o -dijiste eso hace treinta años-. Nos aferramos a esas cosas y no le damos a nadie una nueva oportunidad, lo cual nos impide concentrarnos en cómo son ahora. Nos aferramos a la preconcepción de -mis padres vienen de visita: ésto será terrible, y ya hemos decidido de antemano que lo será-. ¡Eso hace que nos sintamos muy tensos antes de la cena! Así que modificamos esta situación con presencia mental correcta, pensando en ella como una oportunidad para ver cómo son y para responder de acuerdo a como se desarrolle la situación, sin preconcepciones.

Todo ésto se basa en una actitud cuidadosa, con la que nos preocupamos por el efecto que nuestra conducta tenga en nosotros mismos y en los demás. No conservaremos la presencia mental si realmente no nos importa cómo actuamos. Nuestra madre y nuestro padre son seres humanos y todos queremos ser felices, nadie quiere ser infeliz. La forma en que les hablamos y cómo actuamos hacia los demás afecta sus sentimientos, así que debiese importarnos cómo actuamos.

Necesitamos examinarnos a nosotros mismos y a nuestra motivación. Es un poco infantil que sólo deseemos ser buenos para agradarles a los demás; es un poco tonto. La mejor razón para tener y conservar la presencia mental es que nos importen los demás, sobre la base de una actitud cuidadosa.

Concentración:
El tercer aspecto que aplicamos para la concentración es la -concentración correcta-. Utilizamos la atención para dirigir nuestra concentración hacia algo. Lo que pasa con más frecuencia en nuestros días, en comparación con el pasado, es que hemos dividido la atención, de tal forma que nunca estamos plenamente concentrados en nada. Cuando vemos las noticias en la televisión, vemos a la persona en medio de la pantalla relatando las noticias del día, debajo de ella hay un cintillo móvil con otras noticias y en la esquina puede haber otras cosas. No podemos poner plena atención ni concentrarnos en ninguna de ellas. Incluso aunque pensemos que podemos hacer muchas tareas a la vez, nadie es capaz.

A veces, cuando estamos hablando con alguien, -nuestra colocación mental está en nuestro celular-. Esa es una colocación mental incorrecta- porque nos están hablando y ni siquiera prestamos atención. Estamos tan acostumbrados a que las cosas cambien de forma tan vertiginosa y a ver una cosa tras otra, que nos aburrimos con gran facilidad. Tener ese tipo de concentración (un ratito aquí, otro ratito allá) es un obstáculo.

Uno de los principales obstáculos es que queremos que nos entretengan. Los científicos sociales han encontrado que entre más posibilidades existan de lo que podemos hacer y ver (y en este rubro el internet nos ofrece posibilidades ilimitadas) más nos aburrimos, tensamos y estresamos. Cuando vemos algo pensamos que quizá haya algo más entretenido y nos da miedo perdérnoslo. De esta forma, seguimos sin parar y no nos enfocamos en nada.

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Artista-Izabela Krzyszkowska