AYÚDEME Dr: -Me autoengaño


Ayúdeme doctor…

Me autoengaño..!

YO SOY ASI..?

Cuantas veces habremos oído en boca de amigos, familiares, parejas, compañeros de trabajo o incluso por nosotros mismos:
-yo soy así y ya no voy a cambiar-

Una frase comodín, recurrente, utilizada intencionalmente por aquellas personas que normalmente suelen -repetir los mismos malos hábitos, las mismas malas costumbres o las mismas malas conductas-, creyendo que por arte de magia, esgrimiendo dicha excusa, sus consecuencias naturales quedan subsanadas, obteniendo el perdón del entorno y de sus más allegados.

Para poder hacer frente a este dicho…
lanzo la siguiente pregunta:
¿Son ustedes los mismos que hace uno, dos o tres años?…
¿si.?, ¿no.?, ¿quizás.?

Quisiera que en este breve lapso de tiempo, en el que nuestra mente activó infinidad de recuerdos, vislumbráramos cómo nuestra personalidad ha estado sujeta a infinidad de cambios. Para bien o para mal, nuestra personalidad ha ido ajustándose, moldeándose en base a nuestras experiencias vividas en cada una de nuestras diferentes etapas evolutivas; -la juventud, la madurez y porque no, también nuestra vejez-.

Por lo tanto, la excusa de -yo soy así-
queda ahora más que nunca en entredicho.

La personalidad toma el protagonismo de este texto, y es que para entenderlo debemos entender como la psicología estudia y percibe la personalidad. Desde la perspectiva terapéutica, la personalidad del ser humano es por decirlo de algún modo un -algo- intangible, que se traduce en algo palpable a través de la forma de pensar, de sentir, de actuar y de interpretar la realidad en la cual vivimos e interactuamos los seres humanos-. Por ello nos resulta imposible concebir el concepto de personalidad como algo fijo e inmutable, ya que la vida en si misma, es -un cambio abierto en constante evolución-.

Entonces, ¿cómo cambiamos esta rigidez mental.?

-Básicamente es cuestión de actitud, de voluntad y de esfuerzo-. Es imposible pretender cambiar clichés tan arraigados sin tomar conciencia de cómo somos, y muchos no tenemos ningún interés en saber por qué somos así en realidad. El peso de conocernos, de trabajarnos, supone tal esfuerzo y carga psicológica que nos aferramos a respuestas fáciles carentes de sentido como: -yo soy así y no voy a cambiar-.

-Al cambio siempre se le precede de un primer paso; creérselo-.
Lo curioso de nuestro cerebro, es que éste es capaz de autoconvencerse a sí mismo a través de determinadas autoafirmaciones, y llegar a modificar sutilmente nuestra identidad, nuestra personalidad, nuestra salud, nuestros hábitos o incluso nuestras adicciones más instauradas por otras mucho más amables, sin embargo, con el pensamiento simplemente no basta, -y es que todo cambio sin dedicación y esfuerzo no es más que humo-.

Por lo tanto, si nuestra voluntad es férrea,
podremos predisponernos hacia determinados objetivos, y preparar
un escenario propicio para alcanzarlos.

Para ello deberemos atender con cuidado nuestro lenguaje, cambiando sentencias que nos llevan al fracaso por otras un tanto más bondadosas, como:

-Puedo hacerlo y voy a dejar de dar tanta importancia al resultado-
-Lo nuevo puede ser fascinante- etc, ya que no se trata
de engañarse a uno mismo con palabras bonitas, más bien se trata de
preparar nuestro cerebro para enfocarlo hacia la vía adecuada para afrontar cualquier situación, actividad o dificultad.

Frase:
-La personalidad del hombre, determina
por anticipado la medida de su posible fortuna-
Arthur Shopenhauer

Artista-Alejandro Decinti