Esa sensación desagradable llamada dolor


El dolor desempeña un papel fundamental para los seres vivos;

nos obliga a responder ante estímulos que pueden dañar nuestro cuerpo.

El dolor, considerado una experiencia emocional y sensorial desagradable, llega a producir incapacidad física, aislamiento y estados emocionales como ansiedad y depresión; los pacientes con estos trastornos son quienes llegan a experimentarlo con mayor intensidad.


El dolor es parte del ser humano desde que nace hasta que muere.

Puede clasificarse en agudo, si tiene duración corta,
o crónico, si dura más de tres meses.

El agudo tiene, por lo general, una causa fácilmente identificable y se presenta como una respuesta al estímulo que lo ocasionó y desaparece cuando este se elimina. Además, se origina fuera del cerebro, en los llamados receptores nociceptivos ubicados en el sistema nervioso periférico.

El crónico, por lo regular, no tiene relación con el factor que originalmente lo ocasionó, pues es probable que aunque la causa inicial ya no exista, este aún se siga percibiendo. Además, en enfermedades como la fibromialgia o el cáncer, ni siquiera puede ser tratado o eliminado.

“La mayoría de las enfermedades, como un componente adicional,
se acompañan  de esa sensación desagradable que es el dolor, el cual puede ocasionar un daño real o potencial y ser ocasionado por diferentes factores que llegan a lesionar el tejido”

Explicó Fructuoso Ayala Guerrero,
jefe del Laboratorio de Neurociencias, de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Agregó que el dolor altera varios aspectos de nuestra vida, uno de ellos es el sueño, durante el cual se realizan varias funciones vitales para el organismo. Dijo que la gente percibe el sueño como una función básica para descansar; sin embargo, también sirve para reparar el desgaste que se presenta durante los periodos de vigilia.

El dolor agudo tiene un efecto pasajero y reversible en el sueño, mientras que el crónico provoca distintos cambios en la plasticidad neuronal y a nivel molecular. Cualquier tipo de dolor altera el sueño y reduce su cantidad, pues es interrumpido sistemáticamente dependiendo de la intensidad del malestar. Además, su calidad también se ve mermada, ya que cuando la persona padece esta sensación difícilmente  logra entrar a las fases profundas de sueño que son las más reparadoras.

Así, las alteraciones de la calidad y cantidad de sueño provocadas por el dolor, generan que las personas tengan un malestar generalizado durante el día y haya un deterioro de sus funciones cognoscitivas, lo que reduce la calidad de vida del paciente, concluyó el doctor Ayala Guerrero.

Cuidado con el dolor

  • Alerta ante el dolor. El dolor agudo actúa como una señal de alarma ante un daño real o potencial y es la respuesta fisiológica normal ante un estímulo nocivo (térmico, mecánico o químico) que lo causa.
  • Detener el dolor a tiempo. Controlar el dolor agudo evitara que se transforme en crónico, pues algunas causas que lo originan persisten sin poder ser tratadas o eliminadas, como en las enfermedades crónicas.
  • ¿Memoria del dolor? El dolor persistente produce plasticidad en la médula espinal y el cerebro. Esto genera memoria del dolor y se sigue percibiendo aunque haya desaparecido el estímulo nociceptivo.

– El dolor afecta a hombres y mujeres por igual, y debe atenderse a tiempo –

  • Más afectadas. Investigaciones han demostrado que la edad y el género influyen en la percepción del dolor, pues el insomnio y el dolor crónico se presentan más en mujeres mayores de 55 años.
  • Un apoyo. Aun cuando el dolor esté presente, malestares producidos por él (como depresión y ansiedad) pueden controlarse con técnicas que reducen la incapacidad y mejoran el estado de ánimo.
  • Tipos. Cada persona experimenta el dolor de manera distinta y no todos los dolores son iguales, unos son más fuertes que otros, más continuos o intermitentes o llegan a causar incapacidad.
  • Prevenir. Dado que el dolor puede acarrear otros problemas como insomnio, ansiedad o aislamiento social, es recomendable tratarlo en etapas tempranas para no mermar la calidad de vida.

Fuente | Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM