PARA SABER MAS: -Como cuestiono al -AMO- ?


Tú sin darte cuenta..!
Quién serías Tú, sin tu libreto..?  

 Como cuestiono al -AMO- ?

Cuando usted descubre
a alguien expresándose -sentenciosamente-,
es porque está hablando el
-AMO- que lleva dentro,
-repitiendo mandatos que nunca cuestionó-

Esos -OTROS- dentro de la cabeza..!
Seguramente te preguntaras:
¿Cómo es que llevamos tantos -NOES- en la cabeza.?

¿Quién nos puso tantas prohibiciones?

También te pregunto a ti…    ¿Y Tu como andas?
Quienes más quienes menos, todos tenemos -MENSAJES- con una -estructura frenadora, permisora y cuasi permisora-. Hay quienes tienen, además, falsos permisos que refuerzan a los frenadores. -Son ordenes nefastas, fatídicas, catastróficas que impulsan a la persona a cometer un acto que atenta contra su propio bienestar-.

Son expresadas de manera amable y en forma de aprobación muchas veces enmascaradas en una pregunta:
Dale, ¿qué te va a hacer una copita?, dicha a un ex–alcohólico.
¡Alquila esa moto… no te vas a matar!
Está bien que fumes… todo el mundo lo hace.
¿Vas a ir al médico por ese dolorcito?
¿Qué te va a hacer apostar unos pesos?
Pero si la marihuana es inofensiva… toma, prueba, etc..

Esta estructura formada por esos -mandatos frenadores, permisores, cuasipermisores y a veces, falsos permisores-, -constituye una base desde la cual comenzamos a percibir la vida, sentir, pensar y actuar sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo en general-.

-Le damos el nombre de -Matriz Inicial de Mensajes- (MIM)-.
Ocurre, que esta -MIM- se va formando desde los 9 meses del embarazo hasta, aproximadamente los 5 años de edad. Se confirma hasta los 8 pero, a partir de los 5 años hasta los 12 años más o menos, se le va configurando un -Sistema Interno de Creencias (SIC)-, el que asociado a la -MIM- da lugar al llamado:

-Argumento de Vida (AV)-

En cada persona, observamos el funcionamiento y la influencia del -AV- en aquellas conductas repetitivas- que hace que el individuo se diga, en tono de queja:

¡Siempre me pasa lo mismo.!

-La tendencia a vivir bien-
Toda persona tiene una tendencia natural al desarrollo
de sus potencialidades.

Igual que una planta que, con tierra fértil, luz solar y buen riego,
crece hacia la vida, un ser humano se desarrolla
si cuenta con las condiciones familiares necesarias (tierra fértil),
amor (luz solar) y disponibilidad de los padres (buen riego).

Lamentablemente las cosas no ocurren siempre así. En un alto porcentaje de casos es totalmente diferente: hay tierra árida, oscuridad, sequía.

Los padres poseen una -Ley-, en la que se fundamentan para educar a sus propios hijos. Una ley heredada y nunca cuestionada producto de sus propios padres, más las experiencias personales dentro de un contexto sociopolítico determinado. Todo esto, conforma su propio -sistema de creencias el cual es transmitido a sus hijos y estos a su vez, a los suyos-.

-Esa Ley, nunca cuestionada (la ley del Amo)- conforma una normativa (serie de normas) que se comunican en forma verbal y no verbal:
-debes, no debes.
-no, ten cuidado.
-así sí, así no.
-eres un…(tonto, genio).
-no sirves para nada.
-qué sería de mí sin ti.
-qué sería de ti sin mí.
-el que no estudia nunca llega a nada.
-estudiar no sirve para nada.
-el sexo lo es todo, el sexo es malo.
-más vale pájaro en mano que cien volando.
-el que no arriesga no gana, y miles de etc.
más lo cual indica lo cortocircuitado que podemos vivir.

Ponte a pensar en ti mismo, y te
darás cuenta de qué cantidad enorme de mensajes rigen tu vida.

-Por razones de supervivencia la criatura no tiene más remedio que aceptar esos mensajes. Al haberlos aceptado, lo transforma en mandatos- y el conjunto de ellos, con sus interrelaciones y contradicciones funcionan como filtros, con los que observa la vida estructurando su propio sistema interno de creencias. Ambos, como ya vimos, forman el -Argumento de Vida-.
-De ahí en más, estamos atrapados en él y su conocimiento y transgresión asusta-.

-La mayor parte de esos mandatos son inconscientes- y aunque los conozcamos de nombre, no es suficiente para desactivarlos. En el momento en que se van haciendo conscientes, queda al descubierto ese -Discurso del Amo-.

-Ya conocidos algunos mandatos (nunca se termina del todo)- viene la parte más interesante del trabajo de crecimiento: -el reconocimiento y desarticulación de cada uno-. A partir de este momento cada persona debe decidir si se -fertiliza- a si misma con buena tierra, buen sol, y buen riego -o va a continuar demandando un papá y una mamá que lo haga por ella-. En otras palabras: debemos decidir si continuamos nuestro propio camino hacia la trascendencia, creando las condiciones para vivir bien, o continuamos adheridos a una postura infantil ante las exigencias de la vida.

-Cuestionando al Amo-
¿Recuerda la época en que irritaba a sus padres con tantos por qués? :
Papá, ¿Por qué llueve?
¿Cómo funciona el televisor?
¿Por qué la abuela está siempre enojada?
¿Por qué anda un auto?

Quizá ahora sea usted el que se irrita porque su hijo pregunta. Lo que fastidia es que no siempre poseemos la respuesta. La pregunta nos ubica frente a frente con nuestra impotencia: -nos cuesta aceptar que no sabemos; decir “No sé”-.

Los mandatos que conforman el
-Argumento de Vida-
son “verdades” mantenidas durante
mucho tiempo, y nunca tamizadas mediante el
¿Por qué?

Hay preguntas, como las de su hijo, que no se pueden contestar simplemente porque se ignora la respuesta. -La abuela puede estar enojada por mil razones, y la respuesta -Porque si- no conforma ni a los conformistas-. No responder a su hijo cómo funciona un televisor, no es un delito. Pero usted puede vivirlo como tal, si siente que le está fallando al pequeño inquisidor.

La respuesta sincera es :
“No lo sé, hijo.  ¿Lo averiguamos juntos?”

Los mandatos son como vimos, -verdades incuestionables, verdades absolutas que tienen la característica de universalidad: deben ser así para todos. Existen desde antes de nacer nosotros y todos son sostenidos por ese universo en pequeño que es la familia-.

Como normas que son hay que respetarlas, de lo contrario sobrevendrán castigos siendo el más temido la pérdida del amor. -Esto quiere decir que ningún mandato admite el cuestionamiento porque, si lo admitiera, se correría el peligro de que todo el edificio se venga abajo-. Ningún mandato argumental puede sostenerse al ser cuestionado, dado que llegaría rápidamente al tan temido “No sé”.

Por lo tanto, -EL CUESTIONAMIENTO-, es la mejor arma que poseemos para “IMPOTENTIZAR” el mandato, y dejar sin voz
-AL AMO-

En todo este trayecto, -El cuestionamiento del Mandato- cumple una función esencial, por cuanto se pone en tela de juicio la veracidad de la idea errónea que lo sostiene.

Si volvemos a los ejemplos de preguntas que el hijo le hacía al padre, recordará que muchas de ellas podían ser contestadas, tenían una respuesta lógica, verificable.

Pero… ¿Qué repuesta lógica se puede encontrar para cada una de estas preguntas? :
Papá…

¿Por qué no puedo saber qué es lo que quiero?
¿Por qué no puedo terminar lo que empiezo?
¿Por qué no puedo disfrutar de la vida?
¿Por qué no puedo decirte que te quiero?
¿Por qué nunca me dices que me quieres?
¿Por qué no puedo mostrar tristeza?
¿Por qué no recuerdo lo que estudié al dar un examen?

Me temo que, en estos casos, el padre se vea en dificultades para responder. Apelará a los recursos que tiene a mano, quizás -al autoritarismo, puesto que él nunca se ha cuestionado nada de esto-.

Como ejemplo elijamos un posible diálogo entre padre e hijo pre-adolescente:
Papá, ¿por qué cuando estoy triste y lloro, te enojas conmigo?

Porque los hombres no lloran.
¿Por qué los hombres no lloran?
Porque si lloras eres un marica.
¿Por qué sería un marica si lloro?

Porque las que lloran son las mujeres.
¿Por qué sólo las mujeres pueden llorar?
Porque son débiles.
¿En qué es débil una mujer?
Tiene menos fuerza física que el hombre.
Entonces… ¿las mujeres que hacen fisicoculturismo pueden llorar?
(Silencio, estupor, ausencia de argumento).
No lo sé. Nunca me había puesto a pensar en todo esto.
(Se trata de un padre honesto).

Entonces papá, quiere decir que una persona que llora, no necesariamente es débil. Las mujeres no son débiles y pueden llorar, y yo no sería ni débil ni marica por llorar cuando estoy triste.

Esta conclusión a la que arribó este preadolescente, es consecuencia del cuestionamiento de un -Mandato del Argumento de Vida- cuya expresión sería: -No muestres tristeza; los hombres no lloran-.

Los mandatos se expresan en modo -Imperativo, Sentencioso-. -Es la voz del AMO dentro nuestro-. Cuando usted descubre a alguien expresándose sentenciosamente es porque está hablando -El AMO- que lleva dentro repitiendo mandatos que nunca cuestionó-.

Esto mismo vale para usted.
Es muy interesante observar la reacción
del otro, cuando se cuestiona la sentencia, mediante el
¿Por qué?, ¿Qué te hace pensar eso?

-Ese es el momento en que usted descubrirá, que no hay ninguna razón lógica que sostenga el -Mandato -Frenador-, lo que le indicará -la invalidez- del mismo.

Si a pesar de esta evidencia, usted continúa creyendo en la validez del mandato, es porque usted -necesita creer-, quizás porque le da temor pensarse en una vida diferente, -fuera de la voz del AMO y siendo autor de su propio libreto-.

Vayamos a un ejemplo orientador:
Nuestro personaje es -Alicia-, quién hizo este ejercicio:

1) Lista de cosas (mandatos) que -NO PUEDO- hacer aunque lo desee:
a) Hacer régimen.
b) Hacer ejercicio físico.
c) Decirle a mi esposo que lo amo.
d) Hablar adultamente con mi hija mayor.
e) Ponerle límites firmes a mi madre, a pesar de la culpa que yo pueda sentir.

2) FRENADORES. (personas)
a) No hagas régimen; no seas delgada; no seas seductora como mujer.
b) No cuides tu cuerpo.
c) No demuestres afecto a tu esposo; no le digas que lo amas.
d) No hables adultamente con tu hija; no te muestres madura con ella.
e) No defiendas tus derechos con tu madre; no le digas -NO-.

3) Persona sentada frente a mí y frenador elegido:
Mi madre: -No muestres afecto a tu marido-.

4) Cuestionamiento.
Alicia: ¿Por qué no hay que mostrar afecto al marido?
Madre: Porque a los hombres les das la mano y te sacan hasta el hombro.
Alicia: ¿Cuáles hombres hacen eso?
Madre: Todos.
Alicia: ¿Todos los hombres del mundo?
Madre: En general sí.
Alicia: ¿Y en particular?
Madre: Bueno… me haces cada pregunta…
(Comienza a tambalear la Idea Errónea).

Alicia: Como el abuelo, por ejemplo.
Madre: Bueno… papá era una excepción.
Alicia: ¿Y no podría haber otras… como José, por ejemplo?
Madre: Bueno… José también…
Alicia: Entonces puedo decirle que lo amo.
(La Idea Errónea, sostén del mandato, fue derrumbada).

Artista-Martha Parsey