Trastorno de – Ansiedad –

— Trastorno de Ansiedad —
o
— Ataque de Pánico —

La -ansiedad-, nos empuja a tomar las medidas convenientes para:
(huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc.),
según el caso y la naturaleza del riesgo o del peligro.

El peligro viene dado por la obstaculización de
cualquier proyecto o deseo importante para nosotros,
o bien por la degradación de estatus o logros ya conseguidos.

El ser humano desea lo que no tiene,
y quiere conservar lo que tiene.

La -ansiedad- pues, como mecanismo adaptativo,
es buena, funcional, normal y no representa ningún problema de salud.

Sin embargo, en algunos casos, este mecanismo funciona de forma alterada, es decir,
produce problemas de salud y, en lugar de ayudarnos, nos incapacita.
¿Qué factores pueden influir en que un mecanismo normal,
saludable y adaptativo deje de serlo?

¿En qué consiste el:
-Trastorno de Ansiedad –
denominado – Ataque de Pánico..?

-El ataque de pánico- es una reacción de ansiedad muy intensa, acompañada de la sensación de falta de capacidad para controlar
esta reacción, e incluso la convicción de que uno puede llegar a morir en ese momento.

-Esta crisis de ansiedad- puede producirse en diferentes situaciones (conduciendo, en la calle, etc.), las cuales tenderán a evitarse posteriormente.

Las claves de este desorden hay que buscarlas,
por un lado, en el tipo de pensamientos que las provocan, altamente preocupantes,
catastrofistas (como muerte inminente, ataque al corazón, mareos y pérdida de conciencia, etc.); y por otro lado, en la hiperventilación (respiración agitada) que provoca un rapidísimo aumento de activación fisiológica generalizada.

Los pensamientos catastrofistas se originan por una incorrecta interpretación
de síntomas de ansiedad (activación fisiológica).

-Los criterios para diagnosticar un ataque de pánico (o crisis de ansiedad)-, se dan cuando hay una aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes 13 síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 minutos, serían los siguientes:

PALPITACIONES.
SACUDIDAS DEL CORAZÓN.
O ELEVACIÓN DE LA FRECUENCIA CARDIACA.
SUDORACIÓN.
TEMBLORES O SACUDIDAS.
SENSACIÓN DE AHOGO O FALTA DE ALIENTO.
SENSACIÓN DE ATRAGANTARSE.
OPRECIÓN O MALESTAR TORÁCICO.
NÁUSEAS O MOLESTIAS ABDOMINALES.
INESTABILIDAD.
MAREO O DESMAYO.
DESREALIZACIÓN O DESPERSONALIZACIÓN.
MIEDO A PERDER EL CONTROL O VOLVERSE LOCO.
MIEDO A MORIR.
PARESTESIAS.
ESCALOFRIOS O SOFOCOS.

-LA CRISIS DE ANSIEDAD- Es una experiencia de terror extremo o pánico, que resulta altamente preocupante para quien la sufre. Típicamente ocurre en cuestión de segundos y la persona, sobre todo las primeras veces, cree que es víctima de un infarto, un ahogo súbito o un mareo que puede hacerle caer al suelo. En ocasiones se presenta como el principio de un estado de locura.

Cuando no se alcanzan los cuatro síntomas requeridos de la tabla anterior, pero hay malestar suficiente, hablamos de -crisis de ansiedad con síntomas limitados o minicrisis-. Estas crisis de ansiedad pueden presentarse en situaciones muy distintas:

EN ASCESORES.

EN ESPACIOS ABIERTOS.

EN SUPERMERCADOS.

CUANDO HABLAMOS CON EXTRAÑOS.

CUANDO HABLAMOS CON PERSONAS ATRACTIVAS O CON AUTORIDAD.

CUANDO VEMOS UNA JERINGA O UNA HERIDA CON SANGRE.

Las situaciones mencionadas suelen desencadenar crisis de ansiedad en algunas personas. Según el tipo de situación que genera el miedo irracional y desproporcionado, se diagnostica la presencia de una agorafobia, una fobia social u otras fobias específicas. Las personas que padecen esas fobias saben que si se enfrentan a una situación del tipo temido será altamente probable que sufran una crisis de ansiedad.

En otras ocasiones las personas pueden sufrir crisis de ansiedad de forma espontánea,
como si no hubiera ningún desencadenante. Esto ocurre en aquellas personas que padecen trastorno de pánico. De repente, sin saber por qué, comienza la crisis de ansiedad y alcanza el máximo de miedo en cuestión de segundos, generalmente dos o cuatro minutos.

-Aprende a escuchar tu ansiedad-
Muchas son las personas que sufren ansiedad.
Una sensación de ahogo que a veces cursa con dolor de cabeza u otros,
provocando un gran malestar.
¿Sabes lo que es sentirse atrapado y perdido a la vez?
Eso es lo que sienten las personas cuya ansiedad les acecha.

Tu cuerpo responde y tú.. lo ignoras..?
De repente, sientes que algo no va bien.
Necesitas levantarte, tomar el aire, moverte.
Ese estado de malestar se va incrementando hasta que te duele muchísimo la
cabeza o, tal vez sientas, que una mano imaginaria presiona tu garganta.

Intentas descubrir lo que te ocurre, sin ponerte nervioso.
Estás incómodo y necesitas un respiro, pero el estado empeora.
La fricción en tu garganta se vuelve insoportable al durar ya unos
minutos o tu dolor de cabeza provoca que tengas que acostarte.

Aunque quieras evitarlo, puede que las lágrimas empiecen a correr por tus mejillas, no porque tengas ganas de llorar, sino porque tu cuerpo está en un estado de alerta que tú no logras comprender. La ansiedad aparece poniéndote en tensión ante un miedo, una preocupación un problema que surge…      directamente de ti..!

-Los problemas que arrastramos –

La ansiedad es un estado que aflora cuando tenemos un problema que hemos estado triturando poco a poco, manteniéndolo en nuestro interior hasta que explota. Es por esto por lo que muchas personas no saben el motivo por el que pueden estar sufriendo ansiedad, porque tal vez el origen de ese problema venga de muchos meses atrás.

Es doloroso tener que enfrentarse a algo en lo que tengamos que profundizar y que, quizás, no logremos encontrar. La ansiedad nos advierte de que algo no está bien y si no se soluciona ¡irá a peor !

Hablar es algo que nos ayudará, ya que esto nos permite desahogarnos. Además, hablando puedes darte cuenta en determinado momento del problema. Es más, la persona que te escucha puede hacerte abrir los ojos ante una realidad de la que tú no eras consciente.

¿Siempre sufriré ansiedad?
Pasar por un periodo de ansiedad no significa que siempre vayas a estar sufriéndola, aunque la verdad es que si la has padecido una vez te encuentras más predispuesto a volver a tener. Más que nada porque tienes una tendencia a guardarte ciertas cosas para ti mismo o a no solucionar algo que no te está beneficiando.

Pensemos por ejemplo en las personas que sufren dependencia emocional.
Muchas saben cuál es su problema y este es un gran paso para empezar a luchar contra la ansiedad. Pero… ¿qué ocurre si no somos conscientes del problema?

Empieza a escuchar…!
El mayor problema de nuestra ansiedad es que no nos escuchamos.!
La vida pasa tan rápido y siempre estamos tan rodeados de ruido que no nos paramos a reflexionar sobre cómo estamos viviendo, lo que nos está pasando y cómo estamos actuando.

Es por eso por lo que tu cuerpo cuando no puede más reacciona.
Crees estar sano, cuando realmente hay muchas cosas que necesitan ser curadas.
Es difícil mirar una herida y doloroso intentar curarla de la manera adecuada.
Más que nada porque duele…

Sufrir es algo de lo que intentamos escapar siempre.
Pero si no reflexionamos, si no hacemos un alto de vez en
cuando para hacer un balance de cómo estamos viviendo nuestra vida,
puede que la ansiedad aflore alertándonos de que debes hacerlo aunque no quieras.

Escucha, escúchate..!
La salud no se encuentra solo en lo exterior, sino en tu propia mente.
Empieza hoy a escuchar a tu ansiedad

 

Artista-Izabela Krzyszkowska