Aceptar la enfermedad

— Afrontar una enfermedad mental en la familia —

Puedes sentir que todo tu mundo se viene abajo y tu vida deja de tener sentido. Es posible que al principio, niegues el diagnóstico; quizá te llenes de ira e incluso pienses que se han confundido e intentes negociar para, al final, darte cuenta de que la única salida para volver a retomar tu mundo, tu vida y tu felicidad es la -aceptación total de la enfermedad-.

 -Tú no eres accidental-
Sin ti,  faltará algo en la existencia que nadie puede reemplazar.

 El tener una enfermedad mental en la familia no es algo fácil.
Sin embargo, cuando tomamos la actitud adecuada,
nos educamos y si recibimos ayuda,
podemos crear una situación positiva de algo que
regularmente se ve como algo negativo.

Cualquiera que sea la circunstancia, una enfermedad en la familia es algo que se toma seriamente y siempre provoca varios ajustes. Sin embargo, así como hay niveles entre una enfermedad y otra, también existe una gran diferencia -cuando se trata de una enfermedad física, a cuando se enfrenta a una de tipo mental-.

La actitud que toman los miembros de la familia varía. Las reacciones van desde una profunda negación, hasta la completa aceptación y apoyo. Como cultura -nos cuesta más trabajo aceptar -algo que no es tan visible- como una enfermedad física, como la diabetes o cáncer, pero es importante aceptar que es muy real y trae consecuencias al afectado, así como también a los demás miembros de la familia.

Independientemente de la reacción que tenga cada miembro familiar una cosa es cierta y universal: -Una enfermedad mental afecta a cada miembro, y puede traer muchas consecuencias negativas si no lo entendemos y buscamos evadirlo-.

Antes de señalar pautas más específicas a seguir como familia, es importante entender que una enfermedad mental es muy real y no debe de ser causa de pena, o pensar en el -qué dirán- las demás personas. -Así como otra enfermedad física, una enfermedad mental tiene muchas causas, unas genéticas, otras sociales, y también personales, todas las cuales interactúan en conjunto, usualmente en un momento de estrés, que es cuando la enfermedad se desarrolla-.

Cada persona actúa diferente en la forma en que afronta un diagnóstico, pero una cosa es segura, cuando se cuenta con el apoyo incondicional de la familia, el pronóstico es mucho más positivo y los resultados se pueden ver más rápidamente.

-Infórmate lo más posible de la enfermedad de tu ser querido-

  • Uno no puede ayudar lo que no entiende. Es importante leer e informarse de la naturaleza de la enfermedad. Esto se puede hacer comprando o alquilando libros, pidiendo información con el doctor y/o terapeuta, encontrando información valida en páginas de internet, o atendiendo conferencias que hablen del tema. Cualquiera que sea el medio, es importante resolver nuestras dudas para que esta enfermedad no se vea como algo extraño, o peor aún algo a que tenerle miedo.

-Ve la enfermedad mental como cualquier otra de aspecto físico-

Aunque es cierto que una enfermedad mental tiene varios aspectos diferentes a una enfermedad física, es importante hablar de ella como cualquier otra enfermedad común. No se trata de un estigma, ni es una actitud sana aquella de esconder o querer evadir el tema, o negar la existencia de esta. La enfermedad es real y también sus consecuencias, por lo tanto tener una actitud abierta y positiva hace toda la diferencia.

-Busca un grupo de apoyo-

  • Dependiendo de la enfermedad se recomienda buscar grupos de apoyo.
    Estos consisten en personas que tienen familiares con la misma enfermedad o parecida, y hablan de sus experiencias y brindan apoyo a los demás miembros del grupo. Esto es particularmente importante pues hay demasiados estereotipos e ideas falsas de lo que es una enfermedad mental. Por esto mismo a veces es difícil hablar con cualquier persona de lo que está ocurriendo en tu familia. El poder contar con personas que entienden lo que estás pasando, puede ayudarte a ti y a tu familia a lidiar con los cambios y los sentimientos de tristeza que inevitablemente se sienten cuando alguien que queremos está enfermo. Estos grupos se pueden encontrar en internet, o puedes preguntarle al terapeuta, de grupos que estén cerca del área en donde vives.

No existe una fórmula mágica para recibir las noticias y luego afrontar la realidad. Sin embargo, el no hacer nada o negar tal situación, sólo empeora nuestra condición. Es por esto, que estas pautas nos ayudan a lidiar con lo que sentimos, al mismo tiempo que podemos recibir fuerza para ser un apoyo para los demás miembros de nuestra familia.

La aceptación te ayuda a recibir de un
modo positivo aquello que viene
lo quieras o no, a tu vida.

— Aceptar la locura —

«En caso de lograr devolver el diagnóstico, renunciar a los medicamentos y finalizar el tratamiento, uno puede vivir una vida normal o… dar el último paso:
-Aceptar la propia locura, lo cual implica la responsabilidad de
aprender a convivir con el delirio y la alucinación-»

«El proceso de aceptar la locura es el más difícil de todos, porque cambiar el modo en que vivimos, pensamos, y sentimos la realidad, es muy difícil. Aquí estamos bastante solos, aunque existe la posibilidad de realizar este proceso en grupo junto a otros locos y locas»

«Existen los grupos de apoyo mutuo o los colectivos sociales en defensa de la locura,
pero sabemos que la experiencia del delirio y la alucinación es personal e intransferible.
Sugiero participar de este tipo de grupos, siempre y cuando estén
coordinados por personas con experiencia en el delirio y la alucinación»

«En mi caso personal,
luego de aceptar mi propia locura,
la vida empezó a cumplir todos mis sueños.
Por todo esto estoy muy agradecida»

A estas alturas, volverme cuerda..sería una -Locura-..!

— De la negación a la aceptación —

La doctora Elisabeth Kubler-Ross, quien dedicó su vida a cuidar a enfermos terminales y ayudar a los moribundos en el proceso de la muerte, identificó cinco etapas del duelo, que también se pueden aplicar para la aceptación de una enfermedad crónica.
1. Negación: Niegas la enfermedad y no tomas las medidas médicas necesarias para mejorar tu condición.
2. Ira: Estás enfadado con el mundo. Piensas, ¿por qué me ha sucedido a mí?
3. Depresión: Eres consciente de lo que sucede. Ya no sientes ilusión por nada y sólo te apetece llorar. Puedes tener sentimientos autodestructivos.
4. Negociación: Intentas pactar con la enfermedad, pero te das cuenta de que no es posible, no estás en condiciones de negociar.
5. Aceptación: Finalmente, aceptas la enfermedad como una realidad que hay que vivir. Comienzas a tomar una parte activa y comprometida con la nueva condición. La enfermedad se puede vivenciar como una oportunidad para la transformación.