145. El árbol que no sabía quien era


El mayor generador de conflictos,
tanto internos como externos, es nuestra adicción a interpretar
y evaluar todos y cada momento de nuestra experiencia.

Cuando juzgamos y evaluamos continuamente, nos separamos de lo que está sucediendo. Sentimos una cierta distancia de nuestra experiencia, porque ahora nos hemos convertido en el evaluador del momento y ya no estamos en unidad con el flujo de la existencia y de la vida.

Entonces nos encontramos a nosotros mismos actuando como comentarista deportivo para nuestra propia vida – haciendo comentarios sin estar realmente en el juego. Cuando juzgamos, nos movemos a un segundo plano de nuestra propia existencia.

“A medida que empezamos a conocer a la vida como es y no como creemos que debería ser, como nos desprendemos de nuestra necesidad de controlar y continuamente interpretar nuestra experiencia, empezamos a abrir a la vida en una forma completamente nueva. Llegamos a ser profundamente enraizados en silencio. La naturaleza de este silencio es la ausencia de conflicto con la vida, y cuanto más nos abrimos a este estado de no conflicto, a este estado de quietud interior, empezamos a caer en la gracia de una dimensión diferente de ser – una dimensión arraigada en una profunda intimidad con nuestra propia vida y con la misma existencia ”.

¿Sigues tus sueños o tratas de
responder a las expectativa de los demás?

Había una vez, un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales. Todos estaban satisfechos y eran felices.

Sin embargo, no todo era alegría en el jardín pues había un árbol profundamente triste porque no sabía quién era.

El manzano le decía que le faltaba concentración:

– Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas.
¿Ves qué fácil es?

– No lo escuches – le decía el rosal. Es más sencillo tener rosas.
¿Ves qué bellas son?

El árbol intentaba todo lo que le sugerían y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol exclamó:

-No te preocupes, tu problema no es tan grave. Lo tienen muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución:

No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas…
Sé tú mismo, conócete y para lograrlo, escucha tu voz interior.

Dicho esto, el búho desapareció.

¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme? Se preguntaba el árbol. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón y, por fin, pudo escuchar su voz interior diciéndole:

– Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión. Cúmplela.

El árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.

Entonces, el jardín fue completamente feliz.

En la vida todos tenemos un destino que cumplir, sé como el roble: escucha tu voz interior y no permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.

 

144. La autobservación.


La vida sin consciencia es una vida mecánica.
No es humana, es programada, condicionada.

Más valdría que fuéramos una piedra, un trozo de madera.

… Todos los niños jugaban en la calle, eran vecinos y corrían felices, entraron por un momento a la casa para tomar agua, eran de variados grupos étnicos y la mamá dijo… Hijito, te he dicho muchas veces que no metas a la casa niños pobres…

«Tenías la oportunidad de sembrar una semilla de amor y preferiste perpetuar el odio. Elegiste enseñar a tener miedo. Podría haberte perdonado la falsa misericordia de quien observa y murmura ‘pobrecitos esos niños’ pero masticaste tanta bronca que ya no sabes hacer ni eso. Ay, nene, ojala alguien te explique que tu mamá ese día estaba enojada…!»

Podemos ir al cine, conducir un automóvil, hacer un crucero. ¿Creen ustedes que estamos mejor que los demás? A veces somos unas máquinas tanto como lo son ellos – Una máquina un poco más grande, pero de todas maneras, una máquina. Eso es triste. Es triste pensar que la persona pasa por la vida así.

Los seres humanos pasan por la vida con ideas fijas; nunca cambian. Sencillamente no se dan cuenta de lo que sucede. Ellos podrían ser un bloque de madera, o una roca, una máquina que habla, camina, piensa. Eso no es humano. Son títeres movidos en todas las direcciones por todo tipo de cosas.

Opriman un botón y obtendrán una reacción.
Casi se puede predecir
cómo va a reaccionar una persona.
Si estudio a una persona, puedo decirles cómo va a reaccionar.

Con mi grupo de terapia, a veces escribo en una hoja de papel que Fulano va a iniciar la sesión y que Mengano va a responderle. ¿Creen que eso está mal? Bueno, no escuchen a las personas que les dicen:

“¡Olvídese de usted mismo! (la autobservación)
Acérquese a los demás con amor”
¡No las escuchen!
Todos se equivocan.

Lo peor que usted puede hacer, es olvidarse de usted mismo cuando se acerca a los demás con lo que se llama una actitud de ayuda.

Esto lo entendí a la fuerza hace muchos años, cuando estudié sicología en Chicago. estábamos siguiendo un curso de consejería para sacerdotes. Se admitía sólo a sacerdotes que estaban haciendo consejería y que aceptaban traer a la clase la grabación de una sesión. Éramos como veinte. Cuando me llegó el turno, traje un casete con una entrevista que había tenido con una joven. El instructor colocó la cinta en una grabadora, y la escuchamos. A los cinco minutos, como acostumbraba el instructor detuvo la grabación y preguntó: ¿Hay comentarios?

Alguien me dijo:

-¿Por qué le preguntó eso a ella?
– No creo haberle preguntado nada – le contesté -.
En realidad, estoy bastante seguro de no haberle preguntado nada.

– Usted le preguntó – afirmó.

Yo estaba seguro porque en esa época estaba siguiendo conscientemente el método de Carl Rogers, el cual se orienta hacia las personas, y uno no hace preguntas, no interrumpe ni da consejos. De manera que yo sabía que no debía hacer preguntas.

De todos modos, hubo una discusión entre nosotros y entonces el instructor dijo: “¿Por qué no volvemos a escuchar la grabación?” volvimos a escucharla y entonces con horror, oí una pregunta grande, tan grande como el Empire State Building, una pregunta enorme.

Lo interesante es que yo había oído esa pregunta tres veces, la primera vez, supuestamente cuando la hice, la segunda vez cuando escuché la grabación en mi habitación (porque yo quería llevar una buena grabación a clase), y la tercera vez cuando la escuché en clase. Pero no la había oído. No había tomado consciencia.

Eso sucede con frecuencia en mis sesiones de terapia o en mi dirección espiritual. Grabamos la entrevista, y cuando el cliente la escucha dice: “Mire, realmente no oí lo que usted dijo durante la entrevista. Sólo oí lo que dijo cuando escuché la grabación”.

Lo más interesante es que yo no oí lo que dije durante la entrevista. Es sorprendente descubrir que durante una sesión de terapia -digo cosas de las que no tengo consciencia-. Solamente más tarde capto su pleno significado. ¿Creen ustedes que esto es humano? Usted dice: “Olvídese de usted mismo y vaya hacia los demás”. Después de escuchar toda la grabación allá en Chicago, el  instructor dijo: “¿Hay comentarios?”

Uno de los sacerdotes, un hombre de cincuenta años con quien yo simpatizaba, me dijo:
– Tony, me gustaría hacerte una pregunta personal.
¿Te parecería bien?

– Si, por supuesto – le contesté – Si no quiero responderla, no respondo.
-¿La mujer de la entrevista es bonita? – me preguntó

Realmente, yo estaba en un estadio de mi desarrollo (o subdesarrollo) en el cual no me daba cuenta de si alguien era bien parecido o no lo era. No me importaba. Ella era una oveja del rebaño de Cristo; yo era un pastor. Yo prestaba ayuda. ¡Qué maravilla! Así me habían entrenado. De modo que le dije:

-¿Eso que tiene que ver?
– Porque ella no te gusta, ¿verdad? – me contestó
-¡¿Qué?! – exclamé

Nunca me había detenido a pensar si los individuos me gustaban o me disgustaban. Como la mayoría de la gente, sentía una antipatía ocasional que se hacía consciente, pero mi actitud generalmente era neutral. le pregunte:

-¿Por qué piensas eso?
– Por la grabación.

La escuchamos nuevamente, y me dijo:
– Escucha tu voz. Observa.
Estás irritado, ¿no es así?

Si estaba irritado, y sólo estaba empezando a ser consciente de ello en ese momento.
¿Y qué fue lo que le dije a ella de manera no directiva?
Le dije: “No regrese”.
Pero no me había dado cuenta.

El sacerdote amigo me dijo:
– Ella es mujer. Se habrá dado cuenta.
¿Cuándo debes volver a reunirte con ella?

– El próximo miércoles.
– Apuesto a que no regresará…

No regresó. Esperé una semana, pero no vino. Esperé otra semana y tampoco vino. entonces la llamé. rompí una de mis reglas:
No seas el salvador.

La llamé y le dije:

-¿Recuerda esa grabación que usted me permitió hacer para mi clase? Me ayudó mucho porque la clase me señaló muchas cosas (¡No le dije qué cosas!) que podrían hacer que la sesión fuera más eficaz. De modo que si usted quisiera regresar, sería más eficaz.

– Bien, regresaré – me contestó.

Regresó. Todavía estaba allí la antipatía.
No había desaparecido, pero ya no estorbaba.

Usted controla aquello de lo cual es consciente;
aquello de lo cual usted no es consciente, lo controla a usted.
Usted siempre será un esclavo de aquello
de lo cual no es consciente.

Cuando es consciente de ello, se libera.
Todavía está allí, pero no lo afecta.
No lo controla a usted, no lo esclaviza.
Ésa es la diferencia. —/—

CONCIENCIA.
Lo que nos enseñaron en ese curso fue a ser observadores participantes. Para expresarlo gráficamente, yo estaría hablando con usted y al mismo tiempo estaría afuera observándolo a usted y observándome a mí mismo.

Cuando estoy escuchándolo a usted,
es infinitamente más importante escucharme a mí mismo
que escucharle a usted.

Por supuesto, es importante escucharlo a usted,
pero es más importante escucharme a mí mismo, (autobservarme)
de otra manera, no lo estaré oyendo.
O distorsionaré todo lo que dice. Lo oiré a través de mi condicionamiento.

Reaccionaré a usted de muchas maneras,
de acuerdo con mis propias inseguridades, con mi necesidad
de manipularlo, con mi deseo de tener éxito, con irritaciones
y sentimientos de los cuales tal vez no sea consciente.
De manera que es muy importante que me escuche a mi mismo cuando lo estoy escuchando a usted. Para eso nos entrenaron: para ser conscientes.

Usted no tiene que imaginarse a usted mismo flotando en alguna parte en el aire. Para aproximarse a una comprensión de lo que estoy diciendo, imagínese un buen conductor, que conduce un automóvil y que está concentrado en lo que usted le dice. En verdad es posible que esté discutiendo con usted, pero está completamente consciente de las señales de tránsito. En el momento en que sucede algo inesperado, en el momento en que hay un sonido, o ruido, o roce, lo oirá de inmediato. Dirá: “¿Está seguro de que cerró esa puerta de atrás?”

¿Cómo lo hizo? Estaba consciente, estaba alerta. Su atención estaba enfocada en la conversación, o en la discusión, pero su consciencia era más difusa. Estaba percibiendo muchas cosas.

Aquí no estoy defendiendo la concentración. Eso no es importante. Muchas técnicas de meditación inculcan la concentración, pero yo desconfío de eso. Implican violencia y, con frecuencia, implican más programación y más condicionamiento, lo que yo defendería sería la consciencia, que no es lo mismo que la concentración.  

La concentración es un reflector, un foco. Usted le abre a cualquier cosa que entra en su consciencia. Usted puede distraerse de eso, pero cuando practica la consciencia, nunca está distraído. Cuando llega la consciencia, nunca hay distracción, porque usted siempre estará consciente de lo que ocurra.

Digamos que estoy mirando esos árboles y estoy preocupado.
¿Estoy distraído?

Estoy distraído solamente si me propongo concentrarme en los árboles. Pero si soy consciente de que también estoy preocupado,
eso no es ninguna distracción.
Sencillamente, tomé consciencia del lugar donde está mi atención.

Cuando algo no va bien o algo inesperado sucede, usted lo notará de inmediato ¡Algo no marcha bien! En el momento en que un sentimiento negativo surge en la consciencia, usted lo notará. Usted es como el conductor del automóvil.

LOS ROTULOS
Cuando alguien dice:
“Tuve éxito”, está en un error, está a obscuras. Se identificó con el éxito. Lo mismo sucede cuando dice: “Fracasé”; yo soy abogado, yo soy un hombre de negocios. Ustedes saben lo que va a suceder si se identifican con estas cosas. Se van a apegar a ellas y se van a preocupar porque se acaben. Y entonces es cuando aparece el sufrimiento.

Eso es lo que quería decir antes cuando les dije:

“Si ustedes sufren, están dormidos”

¿Quieren un signo de que están dormidos?

Aquí lo tienen: ustedes sufren.

El sufrimiento es un signo de que ustedes no están en contacto con la verdad. El sufrimiento les da para que puedan abrir los ojos a la verdad, para que puedan comprender que en alguna parte hay falsedad, así como el dolor físico les da, para que comprendan que en alguna parte hay enfermedad. El sufrimiento indica que en alguna parte hay falsedad.

El sufrimiento se produce
cuando ustedes se estrellan contra la realidad.
Cuando sus falsedades se
estrellan con la verdad, entonces hay sufrimiento.
De otra manera no hay sufrimiento.

LOS OBSTÁCULOS A LA FELICIDAD.
Lo que voy a decir puede parecer un poco rebuscado. Pero es la verdad. Lo que viene pueden ser los minutos más importantes de su vida, si pudieran comprender esto, descubrirían el secreto del despertar. Serían felices para siempre. Nunca volverán a ser desdichados. Nada podría volver a lastimarlos. Lo digo en serio: «Nada, es como cuando se derrama pintura negra en el aire; el aire permanece sin contaminar».

Usted nunca puede pintar el aire de negro. No importa qué le suceda, usted permanece incontaminado. Permanece en paz. Hay seres humanos que han logrado esto, lo que llamo ser humano. Nada de esa tontería de ser una marioneta llevado de un lado a otro, dejando que los acontecimientos y las personas le digan cómo sentirse, de manera que usted se siente así y dice que es vulnerable. ¡Ja! Eso lo llamo ser una marioneta ¿Quiere ser una marioneta? Presione un botón y está deprimido; ¿eso le gusta? Pero si se niega a identificarse con esos rótulos, cesan la mayoría de sus preocupaciones.

¿Quién decide lo que significa tener éxito?                                                  ¡La sociedad!  ¡La principal preocupación de la sociedad es mantener enferma la sociedad!   Y cuando más rápidamente comprenda esto, mejor. Están enfermos, todos. Están chiflados, están locos. Usted llegó a ser presidente del manicomio y está orgulloso de ello aunque no significa nada.

Ser presidente de una corporación no tiene nada que ver con el éxito en la vida. ¡Usted tiene éxito cuando despierta! Entonces no tiene que presentarle disculpas a nadie, no tiene que explicarle nada a nadie, no le importa un comino lo que otros piensen de usted o lo que digan de usted. Usted no tiene preocupaciones; es feliz. Eso es lo que yo llamo tener éxito. Tener un buen empleo o ser famoso no tiene nada que ver con la felicidad o el éxito. ¡Nada!. Eso es totalmente ajeno. Todo lo que le preocupa realmente a él es lo que sus hijos piensen de él. Lo que sus vecinos piensen de él, lo que su esposa piense de él. Nuestra sociedad y nuestra cultura nos meten eso en la cabeza día y noche.

Y las personas que lo logran..

¿Logran qué? Hicieron el ridículo. Porque gastaron toda su energía consiguiendo algo que no tenía valor. Están asustados y confundidos. son marionetas, como los demás, mírelos pasando por el escenario. Miren cómo se descomponen si tienen una mancha en la camisa. ¿Es eso el éxito? miren cuan asustados están ante la posibilidad de no ser reelegidos. ¿Eso es éxito? Están controlados, son manipulados. No son felices, son desgraciados. No disfrutan la vida, están constantemente tensos y ansiosos. ¿Es eso humano? ¿Y saben por qué sucede eso? Solamente por una razón:
Se identificaron con algún rótulo.

Identificaron el “yo” con su

dinero o con su empleo o con su profesión.

Ese fue el error que cometieron.

¿Han oído hablar del abogado a quien el plomero le presentó una cuenta?  Le dijo al plomero:

– Mire, usted me está cobrando doscientos dólares la hora. Yo no me gano eso como abogado. El plomero le contestó:

-¡Yo tampoco me ganaba esa cantidad de dinero cuando era abogado! Usted podría ser plomero o abogado, hombre de negocios o sacerdote, pero eso no lo afecta. Si mañana cambio de profesión, es como cambiarme de ropa. No me toca.

¿Es usted su ropa?
¿Es usted su nombre?
¿es usted su profesión?

Deje de identificarse con esas cosas, ellas van y vienen.

Cuando usted comprenda esto realmente, ninguna crítica puede afectarlo. Tampoco pueden afectarlo la alabanza o la adulación. Cuando alguien le dice: “Usted es una gran persona” ¿de qué está hablando? Estas cosas dependen del estado de ánimo de la persona que está hablando con usted en este momento.

¿Quiere ser feliz? La felicidad ininterrumpida no es causada. Usted no puede hacerme feliz. Usted no es mi felicidad. Usted le dice a la persona que ha despertado: ¿Por qué está feliz? y la persona que ha despertado responde: ¿Por qué no he de estarlo?

La felicidad es nuestro estado natural. La felicidad es el estado natural de los niños, a quienes pertenece el reino hasta que son corrompidos y contaminados por la estupidez de la sociedad y la cultura. No se puede hacer nada para adquirir la felicidad, porque la felicidad no se puede adquirir. ¿Alguien sabe por qué? Porque ya la tenemos. ¿Cómo se puede adquirir lo que ya se tiene? ¿entonces por qué no tiene experiencia de ella? Porque tiene que descartar algo. Tiene que descartar las ilusiones.

Para ser feliz no tiene que agregar nada; tiene que descartar algo. La vida es fácil, la vida es maravillosa. Es dura solamente para sus ilusiones, sus ambiciones, su avidez, sus deseos.

¿Sabe de dónde vienen estas cosas?
De haberse identificado con toda clase de rótulos.

Anthony de Mello
Extracto del libro: Despierta de
Anthony de Mello

Artista-wolfgang lettl

143. Reconciliándome con la vida


Estar en la ilusión del mundo,
a veces es estar soñando con pesadillas..!

La Desgraciadéz: (Definición de desgraciado (desgraciada) adj. / s. m. y f. Que padece desgracias (en todos sus significados). Que no tiene suerte, felicidad o se encuentra en una situación lamentable.

Viví siempre con la idea que mi vida había sido toda una:

-Desgracidéz-

Relato: Mi papá se enfermó y aunque a los 9 años le pedí a Dios que me dejaría de chupar los dedos y frotar mi trapito, si mi papá no moría…  murió..!

Me quedé enojada con LA VIDA desde entonces…!

A los 40 años, de la nada me dolió la espalda y comencé a llorar, no había motivo para llorar, vi muchos doctores (y seguía mi desgraciadéz), hasta que mi médico me diagnosticó, Depresión….!

En aquellos tiempos hablar de
Depresión era estar loco o estar enloqueciendo.

Se manejaba todo en secreto, daba vergüenza, era una cosa muy rara y todos se secreteaban, tuve muchos trastornos, dolores en el cuerpo, insomnio, miedos, culpas, falta de apetito (baje 10 kilos), mis hijos chiquitos a veces no podía revisar sus tareas, tuve que ir con un Psiquiatra, (médico de locos), me mandó tratamiento con medicamentos (te estas empastillando, deja ya esos chochos, esos son los que te tienen así, vete de viaje, ponte a trabajar, ya no pienses en eso, échale ganas…) si, creo que a todos nos dicen así verdad..?

Pasó el tiempo con esa desgraciadéz en mi vida y empecé a darme cuenta de muchas cosas y así formé el Grupo de Apoyo para personas con Depresión.

Vi a mucha gente con casos similares y otros muchos mas o menos graves, hijas con padres o padrastros que abusaron sexualmente de ellas, madres no afectivas, hijas de padres divorciados, mujeres con violencia doméstica, golpeadas, hijas que descubren ser adoptadas, hombres que sus padres los llevaron a temprana edad a un prostíbulo para que se hicieran hombres, alcoholismo, drogadicción, secretos de familia descubiertos, preferencias sexuales no aceptadas, esquizofrenia, bipolaridad, traumas de la infancia, etc…

Aprendí a escuchar con atención, a veces tomando la mano de quién habla, teniendo empatía, sin juicio, hasta que se abrían completamente y desahogaran su infelicidad.

Leíamos, dejábamos tareas, ejercicios, llamadas por teléfono, visitas en sus casa, en fin algunas lograban salir de su dolor y otras aprendieron a vivir con él.

Y al cabo del tiempo aprendí que
eso era, l
a historia que yo me contaba (la desgraciadéz).

QUE TAL SI LA CONTABA DE OTRA MANERA….?

—/—

Prepárate ahora para deshacer lo que nunca tuvo lugar.
Sólo es entender la diferencia que
existe entre la verdad y las ilusiones y cambiar los
sueños de terror a sueños felices. 

Práctica:
Algunas personas están consumidas por los recuerdos y pensamientos del pasado. Su duelo, su pena y sus lamentos los condenan a aprisionar su vida en un pasado doloroso. No pueden vivir en el momento presente como personas libres.

La realidad es que el pasado se ha ido; lo único que queda ahora son impresiones que persisten en las profundidades de nuestra consciencia. Sin embargo, esas imágenes del pasado continúan obsesionándonos, bloqueándonos e influyendo en nuestro comportamiento en el presente, puesto que nos inducen a decir y hacer cosas que realmente no queremos decir ni hacer.

-La respiración consciente- nos permite ver con claridad que el abuso, las amenazas y el dolor que tuvimos que soportar en el pasado no están sucediendo ahora y que podemos permanecer a salvo en el presente.

-Al respirar conscientemente-, sabemos que los acontecimientos que se desarrollan en esas películas mentales no son reales, y el mero hecho de recordarlo desactiva su poder para dirigirnos.

Eres libre de estar aquí, en contacto con la vida, sin que te manipulen los demonios del sufrimiento de los acontecimientos que pasaron y concluyeron.

Si en el pasado sufriste maltratos o abusos o padeciste de otro modo, deberías conocer la práctica para comprender que, aunque esas cosas sucedieron, ahora ya estás seguro, ya no estás en peligro.

Al inspirar, soy consciente de todo mi cuerpo.
Al espirar, sonrío a todo mi cuerpo.
Al inspirar, soy consciente de algunos dolores y
tensiones en mi cuerpo.

Al espirar, libero todos los dolores y tensiones de mi cuerpo.
Al inspirar, me siento bien.
Al espirar, me siento ligero.

Y comencé a ver de
otra manera esa historia.

Yo tenía 9 años y éramos una familia feliz, con papá, mamá y 4 hermanas, mi papá era un hombre bueno que nos quería mucho, mi mamá estaba en el hogar cuidándonos, y un día papá se enfermó y lo cuidamos mucho, le dábamos masaje en los pies, le dábamos sus medicinas, lo abrazábamos mucho, nos contaba sus aventuras y era muy ingenioso, las medicinas no lo pudieron curar y los doctores ya no pudieron hacer mas por él y murió.

– – – –

«Señor, yo soy un humilde buscador, errante de Gurú en Gurú en busca de alivio. Mi mente está enferma, ardiendo de deseo, congelada de miedo. Mis días pasan velozmente, encendidos de dolor, grises de tedio. Mi edad avanza, mi salud declina, mi futuro es obscuro y me asusta. A este paso viviré en la aflicción y moriré en la desesperación. ¿Hay alguna esperanza para mí? ¿O he venido demasiado tarde?»

«No hay nada malo en usted, pero las ideas que usted tiene de usted mismo son enteramente erróneas. No es usted quien desea, teme y sufre, sino la persona construida sobre el cimiento de su cuerpo por las circunstancias y las influencias. Usted no es esa persona. Esto debe establecerse claramente en su mente y nunca debe ser perdido de vista».

Y así.. así de sencillo me reconcilié con mi vida..!

 
«Siempre parece imposible, hasta que se hace»

-Nelson Mandela

«Nuestra propia vida tiene que ser nuestro mensaje»
-Thich Nhat Hanh

«¡Todo lo que deseo está dentro de mí!»
-Deepak Chopra 

142. Cuando la adversidad llama a nuestra puerta


¿Qué tienen en común las personas
que han superado guerras y pandemias?

La vida de Shelley Smith Mydans no fue precisamente serena. Esta periodista estadounidense cubrió la Segunda Guerra Mundial desde Europa y el Pacífico.

Mientras estaba en Filipinas, los japoneses la capturaron y la mantuvieron durante dos años en un campo de prisioneros de guerra en Manila y Shanghái.

Sin embargo, murió con 87 años, en 2002, después de una vida plena y fructífera desde el punto de vista personal y profesional. La mayoría de los prisioneros de guerra no corrieron con su misma suerte. Muchos no lograron recomponer sus vidas después de aquella tragedia.

¿Por qué algunas personas superan guerras,
y otras experiencias difíciles mientras otras no
logran seguir adelante?

Lewis Terman, psicólogo de la Universidad de Stanford, creía tener la respuesta. Tras analizar la vida de Mydans y otras 1,500 personas de su misma generación, afirmó que “los longevos no encontraron el secreto para mantener su salud en el brócoli, las pruebas médicas, las vitaminas o correr”.

Más bien eran personas que cultivaban
ciertos hábitos, rasgos de personalidad y relaciones sociales
que les ayudaron a superar la adversidad
y llevar vidas plenas y largas.

Eso significa que la manera en que respondamos a la adversidad y el discurso mental que adoptemos (lo que nos decimos en la mente), pueden marcar una diferencia importante en nuestras vidas. Y no solo en términos de años sino también de calidad de vida.

NOTA: Y por experiencia propia, sé que a las personas con rasgos de Depresión, nos cuesta mucho trabajo enfrentar estos retos y surge mucha ansiedad, miedos y pensamientos catastrofistas, que nos llevan a presentar síntomas de mente-cuerpo (malestares corporales): dolor de garganta, diarrea, insomnio, rinitis, salpullido, herpes, etc…

Hay una Realidad y esa es la que se nos presenta, cómo hacer para enfrentar esta realidad..?

Hay 3 puntos importantes para reflexionar:
1.- Qué es lo que queremos.
2.- Qué es lo que sabemos.
3.- Qué es lo que podemos modificar.

«Conciencia», la disciplina
interior que nos lleva por el buen camino.

El rasgo que mejor predice una vida larga y significativa es el nivel de -Conciencia-, como también comprobaron psicólogos de la Universidad de Rochester.

Esta característica de personalidad hace referencia a la «responsabilidad y el autocontrol»

Se refiere a personas que no se dejan llevar por sus primeros impulsos, sino que son capaces de postergar sus deseos o recompensas para lograr un bien mayor. Se trata de personas con voluntad, organizadas, disciplinadas y determinadas que tienen claros sus objetivos y
el plan de acción para alcanzarlos.

Estas cualidades evitan que cuando se encuentran en situaciones difíciles tomen el camino equivocado y, por ejemplo, busquen refugio en las adicciones, corten lazos con su red de apoyo o tomen decisiones poco saludables.

Un elevado nivel de conciencia sería una especie de -escudo protector ante la adversidad-. Nos evita asumir riesgos innecesarios y nos ayuda a medir las consecuencias de nuestras acciones, de manera que podamos tomar mejores decisiones a largo plazo, incluso en los peores momentos.

Encontrar un sentido positivo a lo malo que nos pase..

Muchas de las personas que han tenido vidas largas han atravesado por periodos difíciles, superando guerras y pandemias. Sus vidas no han estado libres de estrés, pero han sabido gestionarlo adecuadamente.

-Viktor Frankl-, quien sobrevivió a los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau, estaba convencido de que una de las claves para superar la adversidad es la capacidad para encontrarle un -sentido positivo a lo que vivimos- (El hombre en busca de sentido).

Esas personas no se veían a sí mismas como meras víctimas de las circunstancias, sino que intentaban encontrarle un significado a la situación de manera proactiva. Tenían la tendencia a buscar algo -positivo en la adversidad, ya sea para ellos, para los demás o para la sociedad en general-.

Como dijera el propio Frankl, ante una situación excepcional podemos convertir la vida en un -triunfo interno, «creían que estaban haciendo o viviendo algo importante y consideraban que sus vidas valían la pena» o bien ignorar el desafío y limitarnos a vegetar. 

Frankl, por ejemplo, se aferró al deseo de publicar un manuscrito. Sentía que era algo importante y que podía hacer algo significativo para los demás. Y solo por eso su resistencia tenía sentido. Eso le infundió la fuerza para no rendirse en la peor tragedia que vivió el ser humano en las últimas décadas.

Experimentar gratitud, aunque solo sea por estar vivos.

Cuando atravesamos una situación difícil, -la gratitud- es el último sentimiento que pasaría por nuestra mente. Cuando la adversidad llama a nuestra puerta solemos sentirnos frustrados, enojados o abatidos.
-Sin embargo, las personas que han sabido recomponer sus pedazos rotos después de vivir situaciones extremadamente difíciles experimentan gratitud-.

Un estudio realizado en la Universidad Seattle Pacific con personas que fueron -víctimas de tiroteos- reveló que quienes experimentaron un crecimiento postraumático habían cultivado la gratitud después de aquella terrible experiencia. No es que se sintieran agradecidas por haber sido víctimas de un hecho terrible, sino que elegían centrarse en lo positivo.

Preferían sentirse agradecidas por lo que les queda, en vez de lamentarse por lo que les han arrebatado. Comprendían que todo pudo haber sido peor, y se sentían agradecidas porque no haya sido así.

De hecho, las personas que superan con éxito la adversidad no suelen involucrarse en comparaciones ascendentes con quienes están mejor o han tenido mejor suerte en la vida, sino que piensan en quienes están peor, tienen menos o no han logrado sobrevivir. Así evitan la mentalidad de víctimas y encuentran la fuerza necesaria para seguir adelante.

Como resultado, en vez de considerar la adversidad como una señal de que la vida es injusta o insoportable, salen fortalecidas de las tragedias, con un mayor sentido de la gratitud y una resolución renovada para vivir de manera más plena.

Menos drama, más lucha..

«Este Coronavirus nos ha dejado claro que no podemos escapar de la adversidad. Antes o después estará en nuestra puerta, y a menudo sin previo aviso. Si nos detenemos en lo negativo, nos dedicamos a lamentarnos y catastrofizar, a pensar en cuán injusta es la vida o asumimos la actitud de víctimas y no nos irá bien».

La buena noticia es que podemos
desarrollar las cualidades que comparten las personas
resilientes ante la adversidad.

Podemos asumir los problemas como desafíos.
Intentar centrarnos en lo positivo.
Encontrarle un sentido a nuestra lucha.
No rendirnos.

Y así, cuando todo termine, incluso podríamos sentirnos satisfechos.
Con la conciencia de que ahora somos más fuertes.

Y les digo…que podemos aprender
de esta realidad que se nos presenta…?

«Cada vez que decides resolver un problema por tu cuenta, o consideras que se trata de un problema que no tiene solución, lo has privado de toda esperanza de corrección. Y así, niegas que el milagro se realice de la mejor manera y eso solo lo puede hacer Dios…!


Artista-Yves Thos

Artista-Hamish Blakely

 

141. Cuando todo cambió: Covid19


Ven sientate conmigo, te voy a
contar lo que pasó hace algunos años…

Vamos a través de la vida caminando en la inmensa oscuridad de realidades desconocidas con una pequeña linterna en nuestras manos, imaginando que sólo lo que nuestra pequeña luz hace visible -Es Real-.

Por lo general vemos y experimentamos sólo una infinitésima pequeña astilla de lo que realmente existe, y permanecemos estrictamente dentro de los confines de lo que nuestra pequeña luz ilumina.

El verdadero poder de la vida no se encuentra dentro de los confines de nuestra pequeña luz, sino -en la inmensa oscuridad de realidades desconocidas que son la mayor historia de nuestras vidas-.

Nuestras vidas son mucho más inmensas de lo que sabemos, y -conectadas a vastas corrientes de influencias y posibilidades ocultas-. Pero vamos en la oscuridad con toda la medida de nuestro anhelo, a rendirnos al mayor contexto desconocido de nuestras vidas, para empezar a -abrazar y ser abrazado- por un amor que está esperando nuestra invitación.

Y no es sólo una invitación de palabra sino también de acción, -el acto de ofrecer nuestro ser y la plenitud de nuestras vidas a la oscuridad de las corrientes desconocidas, y las posibilidades eternas que no podemos controlar-, sino que en lugar de ello debemos invitar con una rendición sincera.

-/-

CUANDO TODO CAMBIÓ Y LA VIDA SE DETUVO:
COVID19

A veces, todos nos sentimos frustrados, de vez en vez se nos forma un nudo en la garganta y nos invade una sensación de impotencia como si quisiéramos salir corriendo.. pero un gran muro nos lo impide.  ¿Cierto.?

Sea cual sea su origen, arrastrar este sentimiento y dejar que se acumule nunca es una buena idea. Quizá tus problemas no desaparezcan por arte de magia, pero una cosa es segura, después de ésto -podrás manejarlos de manera mucho más sabia.

«Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un
-apocalipsis viral- y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras, se quebraron con -gotitas de saliva-.

Hubo equidad en el contagio
que se repartía igual para ricos y pobres.

Las potencias que se sentían infalibles,
vieron cómo se puede caer -ante un beso, ante un abrazo..!

Y nos dimos cuenta de lo que era y lo que es
importante, y entonces -una enfermera- se volvió más
indispensable que un -futbolista-, y un -hospital-
se hizo más urgente que un -misil-.

Se apagaron luces en estadios,
se detuvieron los conciertos, los rodajes de las películas, las misas
y los encuentros masivos, y entonces en el mundo hubo
tiempo para la reflexión a solas, y para esperar
en casa..

Sólo con tres gotitas de saliva en el aire..!

No hay un lugar seguro..!

Nos han puesto a -cuidar ancianos-,
a -valorar la ciencia por encima de la economía-.

Nos han dicho que -no solo los indigentes traen pestes-, que
-nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre
fue primero y que las otras cosas eran sólo accesorios.

-TODOS EN CASA ERA EL ÚNICO LUGAR SEGURO-

Esperar en casa.. -que lleguen todos, para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas, y contar
cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados-.

En la mente de todos nos caben todos y
empezamos a -desearle el bien al vecino-, necesitamos
que se mantenga seguro, necesitamos -que no se enferme-,
que viva mucho, -que sea feliz*.-

Junto a una paranoia hervida en desinfectante
nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no,
-mi vida está en riesgo*.-

Volvimos a ser aldea, la solidaridad se tiñe de miedo
y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa:Ser Mejores Juntos*.-

Si todo sale bien, todo cambiará para siempre..!

Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso
solo para quien -ya tenga nuestro corazón*.-

Cuando todos los mapas se tiñan de rojo
con la presencia del que corona, -las fronteras no serán necesarias-
y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas
-será bien recibido- bajo -cualquier idioma y debajo de
cualquier color de piel*.-

Y después..

Dejará de importar si no entendía tu forma de vida,
si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

Puede ser.. solo es una posibilidad,
que -este virus- nos haga más humanos y de un
-diluvio atroz-, surja un pacto nuevo,

-con una rama de olivo-

desde donde empezará la verdadera
convivencia y la hermandad».

Después de todo…

Artista-Witali-Zuk
Artista-Liana Moiseyeva
Artista-Burbujas de Magia
Artista-Debra Lee Baldwin
Artista-Nathalie Armand
Artista-KarlynnsArtfulGifts
Artista-Tuscan Kitchen