Yo no tengo nada

Explíqueme Doctor..!

fb-marilart-di-marialaura-pedone-25Expresiones engañosas (I)        -Yo no tengo nada-

Ésta es una de las expresiones más importantes que puede
oír un psiquiatra en su práctica profesional.
Cuando se escucha por primera vez, se percibe una sensación extraña
de incomprensión y discreto temor, pero después de años de experiencia,
reconocemos en ella un elemento más
para el diagnóstico de una enfermedad psiquiátrica grave.

Y siempre que el psiquiatra se enfrenta a enfermos mentales graves,
experimenta una sensación similar.

Cuando una persona refiere que no tiene nada, pudiera ser que, efectivamente, no presente o le aqueje malestar alguno, por lo general esta respuesta se obtiene al realizar un examen médico masivo y como parte de él, el facultativo pregunta si padece o ha padecido enfermedades o tiene determinados síntomas.

En otras ocasiones, es la respuesta rebelde u obstruccionista de quien, aunque no padece una enfermedad mental grave, ha tenido algunas conductas interpretadas por los familiares como no habituales.

Casi siempre responden así los adolescentes, al asumir posiciones en contra de los familiares que los han obligado a asistir a la consulta del psiquiatra y de esa manera exponen su desacuerdo. En estos casos, una relación empática, no agresiva, respetuosa con el adolescente, puede romper la barrera en la comunicación y lograr que se manifieste abiertamente y permita ser ayudado.

Sin embargo, como apuntábamos en el primer párrafo, puede ser pronunciada por sujetos con grave compromiso de su salud mental,
de tal magnitud, que les impide conservar su sentido crítico
y no se dan cuenta de lo que les está ocurriendo.

Pero lo curioso es que este tipo de enfermo dice que -no tiene nada- porque para él sus alteraciones, por muy anormales que parezcan, son expresión de sus realidades. Y aunque piense que lo quieren envenenar, que lo persiguen, que existe un complot para matarlo, que lo están dirigiendo por control remoto y que le controlan sus afectos, sus pensamientos y su conducta por telepatía, todo esto no se debe a enfermedad mental alguna.

Simplemente lo quieren matar, lo persiguen y lo están controlando.

Los familiares tienen la costumbre de -seguirle la corriente-, lo cual es un error pues lo sumerge más aún en su mundo caótico. Si bien no es juicioso tratar de corregir lo absurdo de sus pensamientos mediante el razonamiento lógico, el expresar desacuerdo con lo que él manifiesta en forma firme pero respetuosa, es la conducta adecuada para estos casos.

También hemos escuchado esto en individuos que a pesar de no sentirse emocionalmente bien, consideran que al decir sus malestares a otros, están dando muestras de poca masculinidad, de imperfección, de vulnerabilidad.

Otras veces, se trata de sujetos a los que el miedo al psiquiatra,
o su rechazo a este tipo de profesionales,
les inhibe la capacidad de expresar sus síntomas.

Si en alguna oportunidad usted lo oye de alguno de sus familiares,
amigos o vecinos, tenga en cuenta estas posibilidades y de seguro podrá brindarles una ayuda oportuna.

 

Prof. Dr. Sergio Andrés Pérez Barrero
Artista-Marialaura Pedone