Todos no tenemos los mismos problemas

Explíqueme Doctor..!

fb-marilart-di-marialaura-pedoneExpresiones engañosas (I)   -Todos no tenemos los mismos problemas-

Aquí puede encerrarse un mensaje válido de carácter universal, pero es también un mecanismo defensivo utilizado por aquellas personas a quienes se les señala que las actitudes que han adoptado para resolver alguna situación, pueden demandar otras maneras más eficaces de afrontamiento.

Entonces dejan entrever que han actuado bien pero
sus problemas son mayores que los de los demás o son incomparables.

Somos seres humanos diferentes y realmente todos no tenemos los mismos problemas. Pero éstos pueden ser clasificados en diversas categorías y ya no son tan disímiles, como por ejemplo:

Escolares, laborales, amorosos, familiares, paterno-filiales, con las figuras representativas de autoridad, de salud física, de salud mental, de vivienda, económicos y un largo etcétera.

En este sentido, cada categoría de ellos puede ser subclasificado en otros tantos:

Los escolares tratarían las cuestiones relacionadas con el rendimiento académico, con la asistencia y puntualidad, con la relación alumno-profesor, etc.

Y estas subcategorías podrían ser analizadas por partes, de manera que el problema escolar con el rendimiento académico consiste en dificultades con las matemáticas, específicamente la sustracción.

Y aún se puede continuar la especificación,
refiriéndose a cuál tipo de dificultad en la sustracción presenta el estudiante.

Y al final, veremos que este inconveniente lo tienen muchos otros
estudiantes de diferentes grados o incluso de la misma aula.
A pesar de tratarse de alumnos diferentes los problemas son similares.

¿En qué consiste la defensa en esta expresión?
Simplemente, se detiene en la diversidad de ellos
que es la parte conflictiva de la situación y no hace referencia a
las soluciones efectivas para esas supuestas dificultades,
lo cual sería la parte positiva.

Por tanto, si tratamos de ser lo más justos posible, la sentencia pudiera ser:
-Todos no tenemos los mismos problemas, pero sí
muy similares de solucionar-, o bien

-Todos los problemas, por muy disímiles que parezcan, tienen su solución-.

(Es necesario aclarar que cuando me refiero a una solución, incluyo dentro de esta categoría la aceptación como forma de enfrentamiento a los asuntos insolubles, por ejemplo: la muerte de un ser querido o la espera paciente cuando se trata de algunos cuya solución no se consigue a corto o mediano plazo.)

Y si usted se detiene en los problemas con una actitud contemplativa o los utiliza para que lo aplasten o para justificar su inmovilismo, no sólo se está defendiendo, sino que está participando activamente en su mantenimiento y por tanto en su malestar.

No se defienda al considerar los suyos como únicos, múltiples, insolubles, difíciles. Luche contra ellos y piense en quienes los han tenido iguales o mayores que los de usted. Piense que otros en parecidas circunstancias han encontrado soluciones adecuadas, incluso con menos recursos y apoyo.

La cuestión no radica en la cantidad de problemas
sino en la diversidad de mecanismos satisfactorios para enfrentarlos,
en la capacidad para asumir las complejidades de la vida,
superarlas y utilizarlas a su favor.

 

Prof. Dr. Sergio Andrés Pérez Barrero
Artista-Marialaura Pedone