¿Como se genera una crisis de Ansiedad?

Para tener una crisis de ansiedad, nuestro cerebro
tiene que hacer determinadas cosas:

La crisis es el resultado de un proceso, que se inicia poco a poco y acaba, al cabo de minutos,
horas o días, con la gran crisis.

Para llegar a la crisis, el cerebro tiene que pasar por todas las etapas.

Si el proceso se desvía, si va por rutas diferentes, no hay posibilidad de crisis.

El cerebro tiene su propio lenguaje y si usamos ese lenguaje
las soluciones a los problemas son más fáciles de lo que nos podemos imaginar.

La ansiedad, es generalmente miedos al futuro.

En la mayor parte de los casos son pensamientos del estilo:

¿Y si me pasa tal cosa?,  ¿A ver si me ocurre tal otra?

La clave fundamental, es conocer cómo funciona nuestro cerebro, saber sus mecanismos

Imagina que alguien quiere hacer mover las aspas de un molino. El molino funcionará sin problemas si pones el rotor en la dirección del agua o del viento, pero nunca lo hará si te empeñas en ponerlo al revés.

Con nuestro cerebro pasa lo mismo

Nuestro cerebro es nuestro mejor aliado, siempre quiere lo mejor para nosotros, pero para que funcione bien lo único que tenemos que hacer es darle las instrucciones adecuadas.

La ansiedad desaparece de forma automática en el momento en el que le damos instrucciones al cerebro de forma correcta, es decir, en su propio lenguaje.

Entender el lenguaje del cerebro es la base para llevar una vida sana y satisfactoria, alejada de la ansiedad o del dolor

Revelación:
Te explico cómo se genera una gran crisis de angustia
(y también cómo eliminarla para siempre)…

La crisis de angustia o ansiedad (ataque de pánico) se caracteriza por la aparición aislada y temporal de miedo o malestar de carácter intenso, que se acompaña de alguno de los síntomas somáticos o cognoscitivos de la ansiedad:

(palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantarse, opresión o malestar torácico, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, sensación de irrealidad o despersonalización -estar separado de uno mismo-, miedo a perder el control o a volverse loco, miedo a morir, parestesias -entumecimiento u hormigueo- y escalofríos o sofocaciones).

La crisis se inicia de forma brusca y alcanza su máxima expresión con rapidez (habitualmente en diez minutos o menos), acompañándose a menudo de una sensación de peligro o de muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar.

Es decir, falsa angina de pecho, ya que sus síntomas son muy parecidos y llenan de personas con esta dolencia las consultas de urgencia de los hospitales.

La verdad es que no es fácil tener un ataque de pánico si uno no sabe exactamente cómo producirlo, pero existen muchas personas que han aprendido rápidamente la técnica y se han convertido en verdaderos expertos, llenando su vida de miedos y malestar.

Esto les lleva a orientar toda su vida a evitar que vuelva a ocurrir, a tener miedo al miedo y provocar, así, nuevos ataques.

Las crisis de angustia suelen ser recurrentes ya que esas personas tienen tendencia a malinterpretar las señales fisiológicas normales que continuamente
nos está enviando nuestro cuerpo.

Nuestro cuerpo está vivo, la sangre circula, los pelos crecen, los órganos mantienen una actividad casi continua…

Y eso hace que permanentemente tengamos sensaciones corporales:

Nos pica y nos rascamos, tenemos un pinchazo y nos cambiamos de postura, notamos un hormigueo y desentumecemos esa zona.

Las personas que han tenido una crisis de angustia no hacen eso:

Si les pica se dedican a observar la picazón, si tienen un pinchazo comienzan a pensar en lo peor, si tienen un hormigueo se centran en él, por lo que los síntomas van aumentando y aumentando… hasta que se hacen insoportables.

¿Cómo es la estrategia típica de una crisis de angustia?

Suele ser algo parecido a esto:

1.-Pensamiento auditivo interno:  «Ya empieza, ya estoy como siempre…»

2.-Sensación:  La persona escanea todo su cuerpo buscando síntomas que le confirmen el ataque.

El tratamiento de la crisis de angustia se inicia cambiando esta estrategia

Primero:

Podemos comenzar examinando las características del mensaje auditivo e introduciendo y automatizando un cambio en sus características.

En segundo lugar:

Le enseñamos a la persona a utilizar una técnica con la que podrá cambiar automáticamente su sensación negativa por una sensación positiva, generalmente, una sensación de tranquilidad y seguridad.

Si existen sensaciones psicosomáticas (bola en el estómago o en la nuca, etc.) cortamos esas sensaciones haciendo un desplazamiento de sensaciones, sacándolas fuera y eliminándolas.

Otras veces es necesario enseñarle a vivir en el presente quitando culpas del pasado y miedos del futuro.


Ricardo Ros
Psicólogo