146. Una nueva tierra


Todo se desarrolla según el orden divino.

Gracias Dios.!

— El manto de la vida cubre todas las cosas —

La conciencia humana..

La Tierra, hace 114 millones
de años, un día poco después de despuntar el alba:

La primera flor en existir sobre
el planeta, abre sus pétalos para recibir los rayos del sol…

Con anterioridad a ese suceso extraordinario que anuncia la transformación evolutiva de la vida vegetal, el planeta había estado cubierto de vegetación durante millones de años.

Es probable que la primera flor no hubiera sobrevivido por mucho tiempo y que las flores hubieran seguido siendo fenómenos raros y aislados, puesto que las condiciones seguramente no eran favorables para una florescencia generalizada.

Sin embargo..
Un día se llegó a un umbral crítico y súbitamente debió producirse una explosión de colores y aromas por todo el planeta, y hubo de haber habido una conciencia con capacidad de percepción para presenciarla.

Mucho tiempo después, esos seres
delicados y perfumados a los cuales denominamos flores, desempeñarían un papel esencial en la evolución
de la conciencia de otras especies.

Los seres humanos se sentirían
cada vez más atraídos y fascinados por ellas..

Seguramente, a medida que la conciencia humana se fue desarrollando, las flores pudieron ser la primera cosa, que los seres humanos valoraron sin que representaran un valor utilitario para ellos, es decir, sin que tuvieran alguna relación con su supervivencia.

Sirvieron de inspiración para
un sinnúmero de artistas, poetas y místicos.

Jesús nos dice, que contemplemos
las flores y aprendamos a vivir como ellas.

Se dice que -Buda- pronunció una vez un
-sermón silencioso- mientras contemplaba una flor.
Al cabo de un rato, uno de los presentes, un monje de nombre Mahakasyapa, comenzó a sonreír. Dicen que fue el único que comprendió el sermón. Según la leyenda, esa sonrisa (la realización) pasó a veintiocho maestros sucesivos y mucho después se convirtió en el origen del Zen.

-La belleza de una flor-
Esa flor pudo arrojar un breve destello de
luz, sobre la parte esencial más profunda del ser humano,
su verdadera naturaleza.

El momento en que se reconoció -por primera vez la belleza-, fue uno de los más significativos de la evolución de la conciencia humana. Los sentimientos de alegría y amor, están íntimamente ligados con ese reconocimiento.

Sin que nos diéramos cuenta, las flores se convertirían en una -forma de expresión muy elevada y sagrada-, que moraría dentro de nosotros pero que no tendría forma.

Las flores, con su vida más efímera, etérea y delicada que la de las plantas de las cuales nacieron, se convertirían en una especie de mensajeras de otro plano, -un puente entre el mundo de las formas físicas y de lo informe-.

Su aroma no solamente era delicado y agradable para los sentidos, sino que traía una fragancia desde el plano del espíritu. Si utilizamos la palabra -iluminación- en un sentido más amplio del aceptado convencionalmente, -podríamos pensar que las flores constituyen la iluminación de las plantas-.

Cualquiera de las formas de vida de los distintos reinos (mineral, vegetal, animal o humano) pasa por la -iluminación-. Sin embargo, es algo que sucede muy rara vez, puesto que es más que un paso en la evolución: también implica una discontinuidad de su desarrollo, un salto hacia un nivel completamente diferente del Ser, acompañado, en lo que es más importante, de una disminución de la materialidad.

¿Qué podría ser más denso e impenetrable que una roca, la más densa de todas las formas?

No obstante, algunas rocas sufren
cambios en su estructura molecular, convirtiéndose en
cristales para dar paso a la luz.

Algunos carbones se convierten en diamantes bajo condiciones inconcebibles de calor y de presión, mientras que algunos minerales pesados se convierten en piedras preciosas.

La mayoría de los reptiles rastreros, los más íntimamente unidos a la tierra, han permanecido iguales durante millones de años. Sin embargo, algunos otros desarrollaron plumas y alas para convertirse en aves, desafiando la fuerza de la gravedad que los había mantenido sujetos al suelo durante tanto tiempo.

No aprendieron a reptar o a andar mejor,
sino que trascendieron totalmente esos dos pasos.

Desde tiempos inmemoriales, las flores, los cristales, las piedras preciosas y las aves han tenido un significado especial para el espíritu humano. .

Al igual que todas las formas de vida, -son lógicamente manifestaciones temporales de la Vida y la Conciencia-. Su significado especial y la razón por la que los seres humanos se han sentido fascinados y atraídos por ellas pueden atribuirse a su cualidad etérea.

Cuando el ser humano tiene un cierto grado de Presencia, de atención y alerta en sus percepciones, puede sentir la esencia divina de la vida, la conciencia interior o el espíritu de todas las criaturas y de todas las formas de vida, y reconocer que es uno con esa esencia y amarla como a sí mismo.

Sin embargo, hasta tanto eso sucede, la mayoría de los seres humanos perciben solamente las formas exteriores sin tomar conciencia de su esencia interior, de la misma manera que no reconocen su propia esencia y se limitan a identificarse solamente con su forma física y psicológica.

Sin embargo, en el caso de una flor, un cristal, una piedra preciosa o un ave, hasta una persona con un grado mínimo de -Presencia- puede sentir ocasionalmente que en esa forma hay algo más que una simple existencia física, aún sin comprender la razón por la que se siente atraída y percibe una cierta afinidad por ella. Debido a su naturaleza etérea, esa forma, oculta menos el espíritu interior que otras formas de vida.

La excepción de esto son todas las formas recién nacidas como los bebés, los cachorros, los gatitos, los corderos, etcétera; son frágiles, delicados y no se han establecido firmemente en la materialidad. De ellos emana todavía inocencia, dulzura y una belleza que no es de este mundo. Son un deleite hasta para los seres humanos relativamente insensibles.

Así que, cuando contemplamos conscientemente una flor, un cristal o un ave sin decir su nombre mentalmente, se convierte en una ventana hacia el mundo de lo informe.

-Podemos vislumbrar algo, del mundo del espíritu-

Es por eso, que estas tres formas -iluminadas y aligeradas- de vida, han desempeñado un papel tan importante en la evolución de la conciencia humana desde la antigüedad; es la razón por la cual la joya de la flor de loto es un símbolo central del budismo, y la paloma, el ave blanca, representa al -Espíritu Santo- en el cristianismo.

Estas tres formas, han venido abonando el terreno para un cambio más profundo de la conciencia planetaria, el cual debe manifestarse en la especie humana.

— Es el despertar espiritual
que comenzamos a presenciar ahora —

 Una nueva tierra…

Artista-Luna Moth Art

2 pensamientos en “146. Una nueva tierra

  1. Hola Mimi, gracias por tu comentario.
    Espero te encuentres bien con toda tu familia en esta época de Navidad, recibe un gran saludo.
    Paty…

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