126. El hechizo, o el poder de las palabras


— El Hechizo —

1er. Acuerdo: Sé impecable con tus palabras.!

O lo que es lo mismo:
-Magia Negra –

Cuento…

Había una vez una mujer inteligente y de gran corazón.
Esta mujer tenía una hija a la que adoraba.

Una noche llegó a casa después de un duro día de trabajo, muy cansada, tensa y con un terrible dolor de cabeza. Quería paz y tranquilidad, pero su hija saltaba y cantaba alegremente. No era consciente de cómo se sentía su madre; estaba en su propio mundo, en su propio sueño. Se sentía de maravilla y saltaba y cantaba cada vez más fuerte, expresando su alegría y su amor.

Cantaba tan fuerte que el dolor de cabeza de su madre aún empeoró más, hasta que, en un momento determinado, la madre perdió el control. Miró muy enfadada a su preciosa hija y le dijo:
¡Cállate! Tienes una voz horrible.
¿Es que no puedes estar callada.?

Lo cierto es que, en ese momento, la tolerancia de la madre frente a cualquier ruido era inexistente; no era que la voz de su hija fuera horrible. Pero la hija creyó lo que le dijo su madre y -llegó a un acuerdo con ella misma. Después de esto ya no cantó más, porque creía que su voz era horrible y que molestaría a cualquier persona que la oyera-.

En la escuela se volvió tímida, y si le pedían que cantase, se negaba a hacerlo. Incluso hablar con los demás se convirtió en algo difícil. Ese nuevo acuerdo hizo que todo cambiase para esa niña: -creyó que debía reprimir sus emociones para que la aceptasen y la amasen-.

-Siempre que escuchamos una opinión y la creemos, llegamos a un acuerdo que pasa a formar parte de nuestro sistema de creencias-.

La niña creció, y aunque tenía una bonita voz, nunca volvió a cantar. Desarrolló un gran complejo a causa de un hechizo, un hechizo lanzado por la persona que más la quería: su propia madre, que no se dio cuenta de lo que había hecho con sus palabras.

No se dio cuenta de que había utilizado -magia negra- y había -hechizado- a su hija. Desconocía el poder de sus palabras, y por consiguiente no se la puede culpar. Hizo lo que su propia madre, su padre y otras personas habían hecho con ella de muchas maneras diferentes: utilizar mal sus palabras.

¿Cuántas veces hacemos lo mismo con nuestros propios hijos?
Les lanzamos opiniones de este tipo y ellos cargan con esa -magia negra- durante años y años. Las personas que nos quieren emplean -magia negra- con nosotros, pero no saben lo que hacen..!

– – – –

Otro ejemplo:
Te despiertas por la mañana sintiéndote muy contenta. Te sientes tan bien, que te pasas dos horas delante del espejo arreglándote. Entonces, una de tus mejores amigas te dice:

¿Qué te ha pasado?     Estás horrorosa..!
Mira tu vestido; haces el ridículo.!

Ya está; con eso es suficiente para enviarte a lo más profundo del infierno. Quizás esa amiga te hizo este comentario sólo para herirte, y lo consiguió. Te dio una opinión que llevaba tras ella todo el poder de sus palabras-. Si aceptas esa opinión, se convierte en un acuerdo, y entonces tú misma pones todo tu poder en esa opinión, que se convierte en -magia negra-.

Los hechizos de este tipo son difíciles de romper. La única manera de deshacer un hechizo es llegar a un -nuevo acuerdo- que se base en la verdad. La verdad es el aspecto más importante del hecho de ser -impecable con tus palabras-. La espada tiene dos filos: -en uno están las mentiras que crean la -magia negra-, y en el otro, está -la verdad que tiene el poder de deshacer los hechizos-. Sólo la verdad nos hará libres.

Si hacemos una analogía y comparamos la mente humana con un ordenador, -el chismorreo- es comparable a un -virus informático-, que no es más que un programa escrito en el mismo lenguaje que los demás, pero con una intención dañina. -Se introduce en el ordenador cuando menos  lo esperas, y en la mayoría de los casos, sin que ni siquiera te des cuenta. Una vez se ha introducido en él, tu ordenador no va demasiado bien o no funciona en absoluto, porque todo se enrreda y hay tal cantidad de mensajes contradictorios que resulta imposible obtener resultados satisfactorios-.

-El CHISMORREO- entre los seres humanos funciona de la misma manera-.
Por ejemplo, empiezas un curso con un nuevo profesor; es algo que esperabas desde hace mucho tiempo. El primer día te encuentras con alguien que anteriormente asistió a ese curso y te dice:
¡Ese profesor es un pedante y un bobo!
No tiene ni idea, y además, es un pervertido,
de modo que ve con cuidado.

Las palabras de esa persona y las emociones que te transmitió cuando te hizo este comentario se te quedan inmediatamente grabadas; sin embargo, no eres consciente de qué motivos tenía para hacértelo. Quizás estaba enojada por haber reprobado, o simplemente hacía suposiciones fundamentadas en el miedo y los prejuicios. -Pero dado que has aprendido a ingerir información como un niño, parte de ti cree el CHISME-.

Y en la clase, mientras el profesor habla, sientes que el veneno aparece en tu interior y te resulta imposible comprender que lo ves a través de los ojos de la persona que te fue con el chisme. Entonces, empiezas a hablar de ello con los otros integrantes del curso, hasta que acaban por ver al profesor del mismo modo: como un bobo y un pervertido. Realmente no soportas estar ahí, y pronto decides dejar de ir. -Culpas al profesor, pero el culpable es el CHISME-.

-Un pequeño virus informático es capaz de generar un lío de este tipo-. Una mínima información errónea puede estropear la comunicación entre las personas e -infectar a todos aquellos que toca-, que a su vez contagian a más gente. -Imagínate que cuando otras personas te cuentan chismes, introducen virus informáticos en tu mente que hacen que pienses cada vez con menor claridad. Después imagina que, en un esfuerzo por aclarar tu propia confusión y para aliviarte del veneno, tú también chismorreas y contagias estos virus a otras personas-.

Ahora, imagínate que esta pauta prosigue en una cadena interminable entre todos los seres humanos de la Tierra. El resultado es un mundo lleno de personas que sólo pueden obtener información a través de circuitos que están obstruidos por un virus venenoso y contagioso. Una vez más, este virus es lo que los toltecas denominaron mitote el caos de miles de voces distintas que intentan hablar al mismo tiempo en la mente.

-Aún peores son los magos negros o -piratas informáticos-, que extienden el virus intencionadamente. Recuerda alguna ocasión en la que tú mismo (o alguien que conozcas) estabas furioso con otra persona y deseabas vengarte de ella. Para hacerlo, le dijiste algo con la intención de esparcir el veneno y conseguir que se sintiera mal consigo misma.

De niños actuamos de este modo casi sin darnos cuenta, pero a medida que vamos creciendo, nuestros esfuerzos por desprestigiar a la gente son mucho más calculados. -Entonces, nos mentimos a nosotros mismos y nos decimos que la persona en cuestión recibió un justo castigo por su maldad-.

-Cuando contemplamos el mundo a través de un virus informático-, resulta fácil justificar incluso el comportamiento más cruel. No somos conscientes de que el mal uso de -nuestras palabras nos hace caer más profundamente en el infierno-.

Durante años, las palabras de los demás nos han
transmitido chismes y nos han lanzado hechizos, pero lo mismo
ha hecho la manera en que utilizamos las palabras con nosotros mismos.
Nos hablamos constantemente, y la mayor parte del tiempo decimos cosas como:
Estoy gordo. Soy feo.
Me hago viejo.
Me estoy quedando calvo.
Soy estúpido, nunca entiendo nada.
Nunca seré lo suficientemente bueno.
Nunca seré perfecto.
¿Ves de qué modo utilizamos las palabras contra nosotros mismos?

Es necesario que empecemos a comprender lo que son las palabras y lo que hacen. Si entiendes el -Primer Acuerdo (Sé impecable con tus palabras)-, verás cuántos cambios ocurren en tu vida. En primer lugar, cambios en tu manera de tratarte y en tu forma de tratar a otras personas, especialmente aquellas a las que más quieres.

Piensa en las innumerables veces que has explicado chismes sobre el ser que más amas, para conseguir que otras personas apoyasen tu punto de vista..!

¿Cuántas veces has captado la atención de otras personas y has
esparcido veneno sobre un ser amado para hacer que tu opinión pareciese correcta..?

Tu opinión no es más que tu punto de vista, y no tiene por qué ser necesariamente verdad..!

Tu opinión proviene de tus creencias, de tu ego y de tu propio sueño..!

Creamos todo ese veneno y lo esparcimos entre otras personas sólo para sentir que nuestro punto de vista es correcto..!

-Si adoptamos el Primer Acuerdo y somos impecables con nuestras palabras-, cualquier veneno emocional acabará por desaparecer de nuestra mente y dejaremos de transmitirlo en nuestras relaciones personales, incluso con nuestro perro 0 nuestro gato.

La impecabilidad de tus palabras también te proporcionará inmunidad frente a cualquier persona que te lance un hechizo. Solamente recibirás una idea negativa si tu mente es un campo fértil para ella-.

-Cuando eres impecable con tus palabras-
tu mente deja de ser un campo fértil para las palabras
que surgen de la -magia negra-, pero sí lo es para las que surgen del amor.
Puedes medir la impecabilidad de tus palabras a
partir de tu nivel de autoestima.

La cantidad de amor que sientes por ti es
directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras.
Cuando eres impecable con tus palabras, te sientes bien, eres feliz y estás en paz.
Puedes trascender el sueño del infierno sólo
con llegar al acuerdo de ser impecable con tus palabras.

Ahora mismo estoy plantando una semilla en tu mente.
Que crezca o no, dependerá de lo fértil que sea tu mente para
recibir las semillas del amor. Tú decides si llegas o no a establecer
este acuerdo contigo mismo..!

1.- El Primer Acuerdo- cambiará el tipo de semillas para las que tu mente resulta fértil..!

2.- Utiliza tus palabras apropiadamente. Empléalas para compartir tu amor..!

3.- Usa la magia blanca empezando por ti..!

4.- Dite a ti mismo que eres una persona maravillosa, fantástica..!

Este acuerdo, por sí solo, es capaz de cambiar toda tu vida.!

NOTA:

La filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:

  1. Sé impecable con tus palabras“. Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti.

  2. No te tomes nada personalmente“. Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal, mejor no depender de ella. Esa es otra película.

  3. No hagas suposiciones“. Nunca nada que pasa fuera es personal. Pero en cualquier caso, no saques conclusiones precipitadamente.

  4. Haz siempre lo máximo que puedas“. Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.

 

Artista-Izabela Krzyszkowska

2 pensamientos en “126. El hechizo, o el poder de las palabras

  1. Gracias Odalys por tus comentarios, me dá mucho gusto que te gustara este escrito.
    Estaremos al pendiente en nuestros avances.
    Te mando un beso,
    Paty…

  2. EXCELENTE REFLEXIÓN ME ENCANTO GRACIAS POR COMPARTIRLA CONMIGO DE VERDAD ME AYUDO MUCHO Y CLARO QUE ESTOY DISPUESTA A ESTABLECER ESE ACUERDO CONMIGO MISMA,OJALA ESTA SEMILLA SE PUDIERA IMPLANTAR EN TODAS LAS PERSONAS PARA JUNTOS CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR

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