123. La domesticación del ser humano 2a. parte

— La domesticación y el sueño del planeta —

(Segunda Parte)

Lo que ves y escuchas ahora mismo no es mas que un sueño.
En este mismo momento estás soñando.
-Sueñas con el cerebro despierto-

Soñar es la función principal
de la mente, y la mente sueña veinticuatro horas al día.
Sueña cuando el cerebro está despierto y también cuando está dormido.

-La domesticación es tan poderosa que-, en un determinado momento de nuestra vida, ya no necesitamos que nadie nos domestique. No necesitamos que mamá o papá, la escuela o la iglesia nos domestiquen.

Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Somos un animal autodomesticado. Ahora nos domesticamos a nosotros mismos según el sistema de creencias que nos transmitieron y utilizando el mismo sistema de castigo y recompensa. Nos castigamos a nosotros mismos cuando no seguimos las reglas de nuestro sistema de creencias; nos premiamos cuando somos -un niño bueno-, o -una niña buena-.

-Nuestro sistema de creencias es como el -Libro de la Ley- que gobierna nuestra mente, no es cuestionable; cualquier cosa que esté en ese Libro de la Ley es nuestra verdad. Basamos todos nuestros juicios en él, aun cuando vaya en contra de nuestra propia naturaleza interior.

Durante el proceso de domesticación, se programaron en nuestra mente incluso leyes morales. -Uno a uno, todos esos acuerdos forman el Libro de la Ley y dirigen nuestro sueño-.

-Hay algo en nuestra mente que lo juzga todo y a todos, incluso el clima, el perro, el gato… todo-.

-El Juez interior- utiliza lo que está en nuestro -Libro de la Ley- para juzgar todo lo que hacemos y dejamos de hacer, todo lo que pensamos y no pensamos, todo lo que sentimos y no sentimos.

Cada vez que hacemos algo que va contra el -Libro de la Ley-, el Juez dice que somos culpables, que necesitamos un castigo, que debemos sentirnos avergonzados. Esto ocurre muchas veces al día, día tras día,
durante todos los años de nuestra vida.

Hay otra parte en nosotros que recibe los juicios,
y a esa parte la llamamos -la Víctima-

-La Víctima carga con la culpa, el reproche y la vergüenza-.
Es esa parte nuestra que dice:
-Pobre de mí.!      No soy suficientemente bueno,
ni inteligente, ni atractivo, y no merezco ser amado. ¡Pobre de mí..!

El gran Juez lo reconoce y dice:
-Sí, no vales lo suficiente-

Y todo esto se fundamenta en un sistema de creencias en el que jamás escogimos creer. Y el sistema es tan fuerte que, incluso años después de haber entrado en contacto con nuevos conceptos y de intentar tomar nuestras propias decisiones, nos damos cuenta de que esas creencias todavía controlan nuestra vida.

-Cualquier cosa que vaya contra, el Libro de la Ley hará que sintamos una extraña sensación en el plexo solar, una sensación que se llama -MIEDO-. Incumplir las reglas del Libro de la Ley abre nuestras heridas emocionales, y reaccionamos creando veneno emocional. Dado que todo lo que está en el Libro de la Ley tiene que ser verdad, cualquier cosa que ponga en tela de juicio lo que creemos, nos hace sentir inseguros. -Aunque el Libro de la Ley esté equivocado, hace que nos sintamos seguros-.

Por este motivo, necesitamos una gran valentía para desafiar nuestras propias creencias; porque, aunque sepamos que no las escogimos, también es cierto que las aceptamos. -El acuerdo es tan fuerte, que incluso cuando sabemos que el concepto es erróneo, sentimos la culpa, el reproche y la vergüenza que aparecen cuando actuamos en contra de esas reglas-.

-De la misma forma que el gobierno tiene un Código de Leyes-, que dirige el sueño de la sociedad, nuestro sistema de creencias es el -Libro de la Ley- que gobierna nuestro sueño personal. Todas estas leyes existen en nuestra mente, creemos en ellas, y nuestro -Juez interior- lo basa todo en ellas.

El Juez decreta y la Víctima sufre la -culpa y el castigo-
Pero ¿quién dice que este sueño sea justo..?
La verdadera justicia consiste en pagar sólo una vez por cada error..!
Lo que es verdaderamente injusto es pagar varias veces por el mismo error.

¿Cuántas veces pagamos por un mismo error..?
LA RESPUESTA ES.. MILES DE VECES..!

-El ser humano es el único animal sobre la tierra que paga miles de veces por el mismo error-. Los demás animales pagan sólo una vez por cada error. Pero nosotros no. Tenemos una gran memoria. Cometemos una equivocación, nos juzgamos a nosotros mismos, nos declaramos culpables y nos castigamos. Si fuese una cuestión de justicia, con eso bastaría; no necesitamos repetirlo.

Pero cada vez que lo recordamos, nos juzgamos de nuevo, volvemos a considerarnos culpables y nos volvemos a castigar, una y otra vez, y otra, y otra más. Si estamos casados, también nuestra mujer o nuestro marido nos recuerda el error, y así volvemos a juzgarnos de nuevo, nos castigamos otra vez y nos volvemos a sentir culpables.
¿Acaso es esto justo?

¿Cuántas veces hacemos que nuestra pareja, nuestros hijos o nuestros padres paguen por el mismo error? Cada vez que recordamos el error, los culpamos de nuevo y les enviamos todo el veneno emocional que sentimos frente a la injusticia, hacemos que
vuelvan a pagar por ello. ¿Eso es justicia?

El Juez de la mente está equivocado porque el sistema de creencias, el Libro de la Ley, es erróneo. Todo el sueño se fundamenta en una ley falsa. El 95 por ciento de las creencias que hemos almacenado en nuestra mente no son más que mentiras, y si sufrimos es porque creemos en todas ellas.

-En el sueño del planeta, a los seres humanos les resulta normal sufrir, vivir con miedo y crear dramas emocionales-. El sueño externo no es un sueño placentero; es un sueño lleno de violencia, de miedo, de guerra, de injusticia. El sueño personal de los seres humanos varía, pero en conjunto es una pesadilla. Si observamos a la sociedad humana, comprobamos que es un lugar en el que resulta muy difícil vivir, porque está gobernado por el miedo. En el mundo entero, vemos sufrimiento, cólera, venganza, adicciones, violencia en las calles y una tremenda injusticia. Esto existe en diferentes niveles en los distintos países del mundo, pero el miedo controla el sueño externo.

-Si comparamos el sueño de la sociedad humana, con la descripción del infierno que las distintas religiones de todo el mundo han divulgado, descubrimos que son exactamente iguales-. Las religiones dicen que el infierno es un lugar de castigo, de miedo, de dolor y de sufrimiento, un lugar donde el fuego te quema. Cada vez que sentimos emociones como la cólera, los celos, la envidia o el odio, experimentamos un fuego que arde en nuestro interior. Vivimos en el sueño del infierno.

-Si consideramos que el infierno es un estado de ánimo, entonces nos rodea por todas partes-. -Tal vez otras personas nos adviertan que si no hacemos lo que ellas dicen que deberíamos hacer, iremos al infierno-. Pero ya estamos en el infierno, incluso la gente que nos dice eso. Ningún ser humano puede condenar a otro al infierno, porque ya estamos en él. Es cierto que los demás pueden llevarnos a un infierno todavía más profundo, pero únicamente si nosotros se lo permitimos.

Cada ser humano, hombre o mujer, tiene su sueño personal, que al igual que ocurre con el sueño de la sociedad, a menudo está dirigido por el miedo. Aprendemos a soñar el infierno en nuestra propia vida, en nuestro sueño personal. El mismo miedo se manifiesta de distintas maneras en cada persona, por supuesto, pero todos sentimos cólera, celos, odio, envidia y otras emociones negativas. Nuestro sueño personal también puede convertirse en una pesadilla permanente en la que sufrimos y vivimos en un estado de miedo constante.

Sin embargo, no es necesario que nuestro sueño sea una pesadilla.
Podemos disfrutar de un sueño agradable..!

(ver mas: Tercera parte) »

Artista-Duma Arantes

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