100. Cariño, estoy enojado/a contigo.. estoy sufriendo


– Transformando la ira juntos –

Aram Nersisyam 40Quizá haya un tono de tristeza en tu voz, cuando dices:

1. -Cariño, estoy enojado/a, estoy sufriendo y necesito que lo sepas-
De lo contrario, esta carga será demasiado pesada para ti y te emponzoñará por dentro.

Si te comprometes a cambiar las cosas, puedes ir más lejos todavía, al añadir otra frase, cuando des a conocer a la otra persona, que estás sufriendo y decir:

-Estoy haciendo todo lo que puedo-
Lo cual significa que te contienes, para no actuar arrastrado por la ira.

-Por favor, ayúdame-
La tercera frase sigue a las anteriores de forma natural:
-Cariño, necesito tu ayuda.!-

Este es el lenguaje del verdadero amor.

Cuando estás enojado con la otra persona, tiendes a decirle lo contrario:
-No me toques! -No te necesito! -Puedo arreglármelas sin ti!

En el libro de -El amor es el mellizo del dolor-, (entrevista a Juan David Nasio), incluye dos palabras que muchas personas las ven como antagónicas. Sin embargo, también es cierto que hay dolor en el amor.

¿Cómo evalúa desde el psicoanálisis, esta dualidad.?

–Pienso que el amor es el mellizo del dolor-
Yo diría que el dolor y el amor van juntos como el hermafrodita.
Son dos componentes en una sola unidad.

–¿Por qué?
–Porque el amor es atarse, es una ilusión que nos ata. Y, a partir del momento en que yo me ato, ocurre que esta unión -(porque creo), puede no ser eterna-, algún día voy a perder este objeto al que me ato. Lo pierdo porque muere, porque se quiere ir y me deja, lo pierdo porque yo mismo me enfermo.

-Esta unión siempre está ligada al dolor de perder-. El amor es unir y el dolor es el sentimiento de la desunión. A partir del momento en que alguien ama a su mujer, a su perro, o a sí mismo, inclusive, necesariamente va a haber momentos en que va a perder:

-Su mujer puede irse con otro o morir, el perro va a enfermarse. Yo me quiero a mí mismo y hay momentos en que puedo estar mal conmigo, porque he hecho un acto que no es acorde y del cual me siento culpable-.

No lo digo yo, sino Freud..
Dijo que de todas las cosas que nos hacen sufrir, la causa más
frecuente de sufrimiento es amar,
porque a partir del momento en que amo, corro el riesgo
(y se puede dar) de perder.

–Usted dijo que en el amor, los hombres fracasan por miedosos
y las mujeres por eternas soñadoras.
¿Por qué cree eso?

–Me lo enseñaron mis pacientes y lo resumí en esa fórmula.
Hay tantas mujeres solas porque los hombres somos miedosos.
Una paciente me dijo:
—Doctor, ¿qué pasa?, ¿dónde están los hombres.?
Y yo le contesté: -Mire, están los homosexuales
y los casados, que usted no quiere-

Ella volvió a preguntarme:
-¿Y el resto?- entonces, le señalé:
-Y… el resto somos miedosos-
Usted sueña con la unión y el hombre tiene miedo a la unión.
No quiere sentirse prisionero, tiene horror de la prisión.
Es un cobarde. En cambio, las mujeres sueñan.

–¿Por qué el hombre es un cobarde?
Por el sexo que tenemos, por la psicología del hombre que somos, nos preocupa cuidar la fuerza. A las mujeres no les importa cuidarla. Les interesa la fuerza, pero en el fondo lo que más les interesa es el amor, ser amadas y el hijo.

-El hombre dice: -Yo quiero ser el jefe, no quiero perder plata, quiero tener el poder, que se me respete, que no se me humille-.
Son todas cuestiones masculinas del poder.

-Ellas quieren ser amadas, que no las abandonen, que las aprecien-. Y, además, el día en que a una mujer la quiera un hombre, va a querer ser la única, la exclusiva reina, que no haya más nadie que ella para ser amada. Y esa diferencia viene, a mi entender, del cuerpo y del deseo, porque el deseo femenino está muy ligado al cuerpo de la mujer. Y el deseo masculino está muy ligado al cuerpo del hombre.     —/—

Liberarse del resentimiento, como se hace.?
Cuando estamos resentidos, sentimos dolor y enfado retenidos,
enfriados y cronificados en el tiempo desde que sucedió aquello, que nos provocó el resentimiento.

Desconectamos de lo que sucedió anteriormente o de lo que podrá pasar en un futuro, permaneciendo esa situación y lo que experimentamos, inmutable en el tiempo.

-Estoy resentido con mi hermana, porque cuando necesitaba su ayuda, no se interesó por mí, no se preocupó y ni siquiera, valoró lo que hice-

-Me encuentro resentido con mi pareja, porque no me tuvo en cuenta hace un año, para aquella decisión importante que tomó-

Así, cortamos el interés hacia la otra persona e intentamos que no nos importe nada de lo que hace o dice, sin embargo, no podemos desconectarnos de la sensación de frustración, rabia, impotencia o dolor, de aquello por lo que nos sentimos ofendimos.

Cuando experimentamos resentimiento,
seguimos sintiendo, la misma palabra lo dice..


-Re-sentir-. Es una pequeña guarida donde guardamos el dolor y el enfado no resueltos, no elaborados, sino acumulados en el tiempo y que si no nos damos cuenta, pueden seguir creciendo como si albergáramos un monstruo en nuestro interior que poco a poco se hace más grande.

Aram Nersisyam 58Generalmente, quien experimenta resentimiento, en un principio no se encuentra en condiciones de comprender o resolver, ni siquiera de olvidar, siendo una emoción muy descalificada a nivel social.

Pero el resentimiento, como cualquier emoción, tiene una causa y una razón de ser que lo explican, a la vez, que nos sirve de señal para indicarnos la existencia de un problema o dificultad que tenemos, y que nos cuesta darle solución.

-Sentir y re-sentir-
El resentimiento comienza a generarse -cuando vivimos una experiencia que nos frustra, nos desorganiza y ante la cual, no expresamos nuestro dolor ni enfado-. Por ello, las personas que suelen experimentar esta emoción suelen ser las más hipersensibles, las cuales viven tanto el dolor como el enfado con mucha intensidad, -no habiendo aprendido a expresarlos de manera adecuada-.

Así, poco a poco, se va reteniendo en el interior de la persona, atravesando un proceso en el que se van exagerando y desproporcionando, el dolor y el enfado albergados en nuestra cueva, van creciendo dando lugar a ese monstruo que puede apoderarse de nosotros. Pues todos sabemos que -lo no expresado y lo no integrado, se vuelve tóxico en nuestro interior-, manteniéndose desconectado del resto, haciéndose crónico.

Ante la permanencia en el tiempo del resentimiento, resulta conveniente preguntarnos -cómo nos evaluamos a nosotros mismos, por sentir este enfado retenido o enquistado-, ya que nos ayudará a descubrir cómo lo estamos elaborando. Podemos evaluarnos de muchas maneras, algunas de ellas nos ayudarán a resolver el resentimiento, pero otras como la descalificación y el desprecio hacia nosotros mismos por experimentar ese resentimiento, lo agravarán.

-Si además del dolor y el enfado, aparecen los autorreproches, la persona puede sentirse -mala-, incluso que no merece ser querida o sin ningún respaldo, afectando de esta manera a su autoestima-.

Por lo tanto, para evitar que aparezca el resentimiento, las estrategias son: -Saber enojarse adecuadamente y sobre todo, reconocer y expresar el dolor que se siente-.

Si tenemos en cuenta que la mayoría de nosotros, no sabemos o no nos han enseñado a expresar nuestro enfado de manera adecuada, ni siquiera a cómo dirigir la energía resultante de dicha emoción, produciremos más problemas que soluciones.

Cuando nos enfadamos, suele pasar que nuestras expectativas han ido más allá de lo que posteriormente la realidad nos presenta, por lo que tenemos que tener en cuenta que cuando nos enfadamos, lo que estamos generando es un aumento de energía, para tener más fuerza y resolver el problema que nos ha molestado. -La cuestión es el grado en el que lo expresamos, y cómo lo hacemos-. Esto, unido a la actitud de comunicar nuestro dolor sin reproches, nos permitirá que no crezca el resentimiento en nosotros.

Aram Nersisyam 43Pero, si no podemos evitar que aparezca el resentimiento, habrá que observar y transformar la evaluación interior que hemos hecho sobre lo resentido.

-Así, si en vez de descalificarnos, nos damos la oportunidad de transmitir cómo nos sentimos y qué necesitamos, nos daremos cuenta de que estamos heridos y enfadados y podremos comunicárselo a la otra persona, de manera adecuada-.

Se trata de ser conscientes de lo que sucede e identificar cómo nos sentimos, en lugar de actuar de manera automática. Además comprender que todo el mundo no nos puede proporcionar lo que pedimos o necesitamos, no solo debido a sus circunstancias, sino también porque a menudo no solemos expresárselo.


La ira. El dominio del fuego interior.

Thich Nhat Hanh
Camino al despertar

Artista-Aram Nersisyam

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