90. La Voz de la mente

Narración:

Hablando de consciencia.. en mi caso,
ese primer destello de consciencia, se manifestó siendo estudiante
de primer año en la Universidad de Londres.

Solía tomar el metro dos veces a la semana para ir a la biblioteca de la universidad, generalmente a eso de las nueve de la mañana, terminando la hora de la congestión.

Una vez me senté al frente de una mujer de unos treinta años, la había visto otras veces en el mismo tren, era imposible no fijarse en ella. Aunque el tren estaba lleno, nadie ocupaba los dos asientos al lado de ella, sin duda porque parecía demente.

Se veía extremadamente tensa
y hablaba sola sin parar, en tono fuer
te y airado.

Iba tan absorta en sus pensamientos que al parecer, no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor, llevaba la cabeza inclinada hacia abajo y ligeramente hacia la izquierda, como si conversara con alguien que estuviera en el asiento vacío de al lado, aunque no recuerdo el contenido exacto de su monólogo, era algo así:

-Y entonces ella me dijo..
y yo le contesté que era una mentirosa y cómo te
atreves a acusarme.. cuando eres tú quien
siempre se ha aprovechado de mi..

Confié en ti y tú traicionaste mi confianza..!

Tenía el tono airado de alguien a quien se ha ofendido, y que necesita defender su posición para no ser aniquilado.

Cuando el tren se aproximaba a la estación de Tottenham Court Road, se puso de pie y se dirigió a la puerta sin dejar de pronunciar el torrente incesante de palabras que salían de su boca.

Como era también mi parada, me bajé del tren detrás de ella. Ya en la calle comenzó a caminar hacia Bedford Square, todavía inmersa en su diálogo imaginario, acusando y afirmando rabiosamente su posición.

Lleno de curiosidad, la seguí mientras continuó en la misma dirección en la que yo debía ir. Aunque iba absorta en su diálogo imaginario, aparentemente sabía cuál era su destino.

No tardamos en llegar a la estructura imponente de Senate House, un edificio de los años 30 en el cual se alojaban las oficinas administrativas y la biblioteca de la Universidad.

Sentí un estremecimiento…

¿Era posible que nos dirigiéramos, para el mismo sitio?

Exactamente, era hacia allá que se dirigía..

¿Era profesora, estudiante, oficinista, bibliotecaria?
Iba a unos veinte pasos de distancia, de tal manera que cuando rebasé la puerta del edificio (el cual fue, irónicamente, la sede de la -Policía de la mente- en la versión cinematográfica de 1984, la novela de George Orwell), había desaparecido dentro de uno de los ascensores.

Me sentí desconcertado
con lo que venía de presenciar.

A mis 25 años sentía que era un estudiante maduro en proceso de convertirme en intelectual y estaba convencido de poder dilucidar todos los dilemas de la existencia humana -a través del intelecto-, es decir, -a través del pensamiento-.

NO ME HABÍA DADO CUENTA DE QUE:
—PENSAR INCONSCIENTEMENTE-,
ES EL PRINCIPAL
DILEMA, DE LA EXISTENCIA HUMANA..!

Pensaba que los profesores eran sabios poseedores de todas las respuestas y que la Universidad era el templo del conocimiento.

¿Cómo podía una demente como ella,
formar parte de eso?

Seguía pensando en ella,
cuando entré al cuarto de baño antes de
dirigirme a la biblioteca.

Mientras me lavaba las manos, pensé,
– Espero no terminar como ella-


El hombre que estaba a mi lado, me miró por un instante y me sobresalté al darme cuenta de que no había pensado las palabras sino que, -las había pronunciado en voz alta-.

-Por Dios, ya estoy como ella-, pensé.
¿Acaso no estaba tan activa mi mente como la de ella?

Las diferencias entre los dos eran mínimas.
La emoción predominante de ella era -la ira-,
mientras que, en mi caso era principalmente,
-la ansiedad-.

Ella pensaba en voz alta.
Yo pensaba, principalmente,
dentro de mi cabeza.

Si ella estaba loca,
entonces todos estábamos locos,
incluido yo mismo.!

Las diferencias eran solamente cuestión de grado.
Por un momento pude distanciarme de mi mente y verla, como quien dice, desde una perspectiva más profunda.

Hubo un paso breve del pensamiento a la conciencia.
Continuaba en el cuarto de
baño, ya solo, y me miraba en el espejo.

En ese momento,
en que pude separarme de mi mente, solté la risa..

PUDO HABER SONADO, COMO LA RISA DE UN -LOCO-,
PERO ERA LA RISA DE -LA CORDURA-

la risa del Buda del vientre grande.

—LA VIDA NO ES TAN SERIA,
COMO LA MENTE PRETENDE HACÉRMELO CREER.!

Parecía ser el mensaje de la risa..

Pero fue solamente un destello que se olvidaría rápidamente.

Pasaría los siguientes tres
años de mi vida, en un estado de:
—ANGUSTIA- Y DEPRESIÓN-, COMPLETAMENTE
IDENTIFICADO CON MI MENTE
.!

—TUVE QUE LLEGAR, CASI HASTA EL SUICIDIO-,
para que pudiera regresar a la conciencia y en esa
ocasión, no fue apenas un destello.

ME LIBERÉ DEL PENSAMIENTO COMPULSIVO Y DEL
-YO FALSO-
, IDEADO POR LA MENTE.!

El incidente que acabo de narrar,
no solamente fue mi primer destello de conciencia,
sino que también sembró en mi, la duda acerca de la validez
absoluta del intelecto humano.

Unos meses más tarde
sucedió una tragedia que acrecentó mis dudas..

Un lunes llegamos temprano en la mañana, para asistir a la conferencia de un profesor al que admiraba profundamente, sólo para enterarnos de que se había suicidado de un disparo durante el fin de semana. Quedé anonadado.

Era un profesor muy respetado,
quien parecía tener todas las respuestas..

Sin embargo, yo todavía no conocía ninguna
otra alternativa que no fuera cultivar el pensamiento.

Todavía no me daba cuenta de que -PENSAR-, es solamente un aspecto minúsculo de la conciencia y tampoco sabía nada sobre:

—El -ego- y menos aún, sobre
la posibilidad de detectarlo en mi interior..

 

La nueva tierra
Eckhart Tolle

Artista-Agnès-Guillon
Artista-David FeBland 
Artista-Christine Lafuente

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