47. Cuando la Vida te detiene

(experiencia personal)

Si…
a veces nos ocurre,
que de pronto pasa todo..!

Todo se descompone,
la lavadora, el calentador, la plancha, el coche, etc..

Sales de tu ritmo de vida y
tienes que atender a las cosas que se presentan.

O, todo se detiene..!
Como si la vida hiciera un conjuro y todo
queda en espera, sin saber que es lo que ocurrirá, o como
cuando alguien de la familia, o nosotros mismos nos enfermamos.

– – – –

– La Vida nos detiene –

Dicen que cuando nos enfermamos y la -Vida- nos detiene, y no
podemos tener las mismas actividades de costumbre,
es porque -la mente-, va tan rápido que tienes que guardar cama
-para esperar que llegue tu Espíritu..-!

Si.. la mente..!
Esa misteriosa parte de nosotros que acostumbra
ir demasiado rápido a no se donde, y no se cuando; -y se olvida que existe un espíritu- (que también es parte nuestra),
y lo deja atrás para vivir dicen: –intensamente-, y si no estas lo suficientemente consciente, olvidas al espíritu y lo dejas atrás.

Pero:
¿Porqué la Vida nos detiene,
y perdemos el control de la misma.?

Se supone que cada uno, por sentido común debe tener control sobre su vida, saber tomar decisiones, dar respuestas a lo que se presenta, encausar nuestra vida hacia una meta; sin embargo, me refiero a los casos cuando hay necesidad de una operación de emergencia, cuando hay un accidente, cuando algún diagnostico medico es desafortunado, y no hay nada que se pueda cambiar.

-Es ahí donde no se tiene el control-

-Y es ahí, donde la vida toma el control- de nuestra vida; ya no puedes decidir, y no hay mas remedio que dejar que la vida dé las respuestas y tu solo lo tienes que aceptar.

Creemos que es conveniente y nos dará una clase de seguridad aferrarnos a controlar todo, nuestra vida, la vida de los hijos, el esposo, las amistades, los horarios, las citas, la compostura, lo correcto, etc..

-Y  no nos queremos dar cuenta que Dios-, tiene un proyecto para cada uno de nosotros, de nuestro esposo o esposa, de nuestros hijos, de nuestras amistades, etc.. -y cuando todo se sale de control-, nos parece que es una desgracia.

Relato:
Hace algunos años inicié unos cursos de Vida Interna.
Y la persona que los impartía era una doctora muy exitosa, que había dejado su vida anterior para darle un rumbo diferente.

Sus charlas me parecían increíbles, eran de una profundidad que nos llevaban a tener momentos de éxtasis.

Ella contaba cosas que no parecían venir de este mundo,
– decía que todo le era revelado –

El grupo era numeroso y teníamos que estar justo a las 10:00 a.m.
pues nadie entraba después de esa hora, siempre había elementos que no descuidaba:
Flores naturales, frutas frescas, agua y un orden para iniciar la charla, así como un descanso donde podíamos tomar the, café y un pedazo de pastel.

Así pasaron unos cuantos meses, era todos los viernes..

Un día tome conciencia de que algunos viernes, por alguna razón -misteriosa-, no podía asistir a las charlas, pues alguno de mis hijos se enfermaba o mi esposo se iba tarde al trabajo, llegaba el gas, no tenía coche ese día; en fin que todo se salía de control.

Y notaba que esa semana que no asistía a clase, yo experimentaba enseñanzas y reflexiones, que -parecían solo pensamientos-, y cuando llegaba el siguiente viernes y asistía a la clase, la doctora hablaba justo lo que yo había experimentado esa semana, en casa.

Yo no podía darle una explicación; me venían ideas, conceptos, imágenes, preguntas que me eran respondidas en sueños, incluso palabras que no eran de mi vocabulario común y corriente y no sabía su significado.

Pero…
¿De donde venían esos sueños, de donde venían esas imágenes?
¿De donde venían esas respuestas a mis preguntas?
¿Como era posible experimentar eso?

Me pareció fascinante darme cuenta de ello,
así pasaron muchos meses..

En ese entonces, yo tenía varios grupos a los cuales daba distintas clases. Llegó un día, que lamentando faltar un viernes a la clase, hablando en voz alta, preguntaba porque me pasaba eso.

Y sin saber como, me vi  preguntándole a Dios..

Dios..  ¿porqué me ocurren estas cosas?
¿Porqué los viernes siempre pasa
algo, que no permite que vaya a la clase?

¿Será que tu no quieres que yo vaya?
¿Pero, porqué no querrías que asista a esas clases?

Mira le dije:
Esta persona es una buena «maestra», nos enseña muchas cosas,
yo tengo varios grupos que tengo que atender.
¿Cómo me voy a nutrir de Ti, para hablar en mis clases?

Además son enseñanzas muy profundas.. es mas, le dije:
Esas enseñanzas hablan  de Ti…!

— Ahora que lo pienso no dejo de reírme, porque me recuerdo pactando con Dios, diciéndole que me hablaban de Él, y era un buen motivo para que yo pudiera asistir a las clases, (si…, yo pactando con Dios, tratando de convencerlo para que no pusiera ningún obstáculo, para poder asistir a dichas clases, -como no-).

Me imagino a Dios sonriendo por las locuras que hacemos los humanos, para conseguir algo…

Sólo recuerdo que cuando le dije:

La -maestra- me habla  de Ti.!
Oí una Voz que me dijo:
El Maestro Soy Yo.!

Reflexión:

– Abandonar el  Control –

Suele pensarse que uno debe estar espiritualmente maduro para poderse despertar; y a menudo me preguntan si existe algún signo de la madurez espiritual. Es cierto que la madurez espiritual es necesaria. Sin embargo, este tipo de madurez tiene poco que ver con la idea que la gente tiene de ella.

No está relacionada con la cantidad de años que has dedicado a la práctica espiritual, ni con los años que puedas haber estado rezando, ni con cuanto tiempo has sido bueno.

Desde la perspectiva más básica,
la madurez espiritual tiene que ver con:

Tomar conciencia de que -no se tiene el control-

Esta afirmación por supuesto te destroza, porque desde que tenías dos años, has creído en la posibilidad de controlar, y has dedicado buena parte de tu atención y de tu energía, a luchar por controlarlo todo.

El deseo de controlar, la ilusión y la esperanza de -tener el control-.. todo eso se basa en la creencia megalómana de que, sabes cuál debería ser el resultado y cuándo debería producirse.

Obviamente, puedes controlar muchas cosas en mayor o menor medida, pero no hay nada que puedas controlar totalmente. Puedes controlar tus funciones corporales hasta cierto punto, así como tus circunstancias, pensamientos, emociones, posición e incluso tu propia supervivencia, pero nunca puedes tener un control completo; -y querer eso te lleva a una senda de sufrimiento-.

– Tienes que Soltar –
No existe  modelo alguno para poder soltar.
Soltar tampoco es una especie de pasividad en la que nada te molesta.

-Abandonar el Control y Soltar-
Supone una relajación profunda, un flotar en el mar, puedes tomar conciencia de aquello a lo que te estas aferrando y seguidamente soltar y dejar que el mar te sostenga.

En este proceso pueden surgir distintas emociones, -el miedo- entre otras, porque soltar implica la posibilidad de caer, o de perder.

¡Sí..!
– Has de estar dispuesto a perderlo todo –
Cuando impera la esperanza de controlar, inviertes tu energía y tu atención en algún objetivo concreto, y te dedicas a comprobar continuamente:

¿Está mi cuerpo sano.. están sus cuerpos sanos..?
¿Está el planeta sano..?

Tu energía y tu atención están enfocadas en un fin, en lugar de permitir que te centres en soltar y proporcionar apoyo. Cuando renuncias a la esperanza de controlar, experimentas plenitud.

Si pones tu atención en el deseo de controlar, tu mente se fija en lo que piensas que ha de ocurrir, debería ocurrir u ocurrió.

– Esta fijación perpetúa el sufrimiento –

Pregúntate:

¿Qué intento controlar.?
¿Reconoces la diferencia entre -responder- y -apoyar-
a lo que ocurre, y tratar de controlar.?
(El buen Samaritano)

¿Soy un Samaritano-Controlador.?

¿Que es lo que no puede ser controlado.?
¿Puedes abrirte a la posibilidad de confiar en lo que queda, cuando renuncias a todo intento de control.?

Es posible que esta investigación, te lleve a reconocer la enorme energía mental que dedicas innecesariamente a tratar de controlar,
lo que no puede ser controlado.!

El Diamante en tu bolsillo
Gangaji

Artista-Jacek Yerka
Artista-Remedios Varo
Artista-Igor Maikov
Artista-Tina Ziegler

12 pensamientos en “47. Cuando la Vida te detiene

  1. Hola José María, todo llega cuando tiene que llegar.
    Gracias por leer mis escritos y mandarme tus comentarios.
    Te mando un caluroso beso,
    Paty…

  2. Hola Laura, no tengamos miedo de soltar.
    Acuerdate que -El Plan de Dios es perfecto- (Más perfecto que el nuestro); y también gracias a Amparo.
    Les mando un beso,
    Paty…

  3. Hola mi querida Mokeka, ya sé de tu nuevo estado y te felicito.
    Gracias por tus comentarios, te mando un cariñoso beso,
    Paty…

  4. Gracias por ésta maravillosa reflexión Tengo tiempo tratando de “soltar” y aunque no ha sido fácil espero lograrlo. Tendré presente lo que acabo de leer. Gracias también a Amparo quien fué la que me lo envió. Saludos Laura.

  5. Hola…..que buena reflexión, me identifiqué mucho. Siempre queriendo tener todo bajo control.. Gracias sra paty.

  6. Hola Amelia:
    Empecemos el año sin ataduras innecesarias, soltemos lo que no podemos controlar.
    Gracias por tus comentarios,
    Paty…

  7. Hasta ahora me doy cuenta que me la he pasado deseando controlar todo ló que me rodea, perder así la vida es algo frustante ahora deseo poder soltarme de eso y dejar de controlar y vivir más tranquila, gracias por tus reflexiones

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